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domingo, 8 de marzo de 2026

“Necesitamos una intervención divina”: retiro de Cuaresma del clero diocesano

 


El pasado 4 de marzo, los sacerdotes y diáconos de la Diócesis han celebrado el retiro de Cuaresma, dirigido por el Administrador Apostólico D. Ramón Valdivia, quien quiso centrar su meditación en una convicción fundamental: “necesitamos una intervención divina” para renovar nuestra vida y nuestro ministerio.

Comenzó agradeciendo sinceramente la oración del presbiterio desde que recibió la misión de servir a la diócesis como administrador apostólico, subrayando que sin esa comunión espiritual su tarea no sería posible. Invitó también a tener presente en la oración a D. Juan José del Junco Domenech, en el día de su centenario, dando gracias por su ministerio fiel y fecundo.

El retiro se planteó en dos grandes momentos. En primer lugar, una mirada sincera a la realidad cultural y eclesial actual, marcada por el cansancio, la incertidumbre y, en muchos casos, la pérdida de esperanza. A partir de referencias culturales contemporáneas, el Administrador Apostólico mostró cómo, incluso en medio de una sociedad aparentemente secularizada, emerge un grito profundo del corazón humano que clama por ser amado y salvado. Ese grito —expresado de múltiples formas— revela que el hombre sigue necesitando a Dios, aunque a veces no sepa nombrarlo con claridad.

Desde ahí, trasladó esa reflexión a la vida sacerdotal: también los presbíteros pueden experimentar rutina, desgaste, pérdida del fervor inicial o la tentación de reducir el ministerio a una mera gestión de tareas. Como los discípulos en la barca sacudida por la tormenta (cf. Mt 14, 22-33), podemos sentir que navegamos solos en la noche. Sin embargo, Cristo ya ha intervenido en la historia. No es un “fantasma”, sino el Señor vivo que se acerca y dice: “Soy yo, no temáis”. La clave está en recuperar la confianza y atrevernos a gritar como Pedro: “¡Señor, sálvame!”, reconociendo nuestra necesidad y nuestra fragilidad.

En un segundo momento, la meditación se adentró en el misterio del Huerto de los Olivos (cf. Lc 22, 39-53). Allí se contempla a Jesús en su intimidad más profunda: turbado, angustiado, pero totalmente confiado en el Padre. Su oración —“no se haga mi voluntad, sino la tuya”— se presenta como modelo de la respuesta que también el sacerdote está llamado a dar. No basta con reconocer que necesitamos a Dios; es preciso tomar una decisión personal de conversión, renovando la entrega y aceptando incluso “ser contado entre los pecadores”, participando del misterio de la redención con humildad.

El Administrador Apostólico subrayó que la raíz de esta respuesta es la confianza. Inspirándose en la enseñanza de santa Teresa del Niño Jesús, recordó que “la confianza, nada más que la confianza, puede conducirnos al Amor”. Frente al escepticismo, el individualismo o la tentación de la autosuficiencia, el camino cristiano —y sacerdotal— pasa por abandonarse en las manos del Padre, incluso cuando todo parece oscuro.

Finalmente, propuso dos compromisos concretos para esta Cuaresma. En primer lugar, pedir ayuda a una persona concreta que acompañe la propia vida con sinceridad, capaz de alentar y también de corregir desde la verdad. En segundo lugar, asumir el cansancio de acompañar a quien sufre, aprendiendo a permanecer en el amor a través de una escucha paciente y orante.

El retiro concluyó como una invitación a renovar la comunión presbiteral y a responder con confianza humana a la intervención divina que nunca deja de sostener a su Iglesia.


miércoles, 18 de febrero de 2026

Mensaje del Administrador Apostólico a las Hermandades y Cofradías en la Santa Cuaresma



Queridas Hermandades y Cofradías de la Diócesis de Cádiz y Ceuta:

Con motivo de la entrada en el tiempo litúrgico de la Cuaresma quiero expresaros mi reconocimiento y el agradecimiento de la Iglesia que peregrina en nuestra Diócesis en estos días que nos preparan al momento central de nuestra fe: la celebración del Triduo Pascual en el que los cristianos renovamos nuestra fe en Jesucristo, Señor de la Historia.

La Cuaresma es un tiempo precioso que nos invita a hacer memoria, modificar nuestras conductas y transformar la sociedad en la que vivimos mediante la fe en la Resurrección de Cristo. Sin ese acontecimiento redentor, sólo nos quedaríamos en el mero recuerdo humano, como los que tenemos en nuestras plazas a través de la nomenclatura de las calles o estatuas que, con el paso del tiempo, nadie recuerda.

La cuaresma invita a todos los católicos a prepararnos para vivir personal y comunitariamente la Semana Santa, en primer lugar, dejando un espacio para que, en el silencio de la oración, hable nuestra conciencia a la que, a veces acallamos con las prisas y con el ruido de fondo que parece que ayuda a “tapar” nuestros errores. Nada más lejos de la realidad porque, por más que quisiéramos ocultar nuestra miseria, ésta al final sale a la luz.

La cuaresma es un momento oportuno para ser valiente y ponernos de frente a lo que hemos hecho mal y abrir las puertas de nuestro corazón para que entre la luz amorosa de Cristo, siempre dispuesto al perdón y a la misericordia. Ya sabemos que las armas de la luz son el ayuno, la oración y la limosna… Hacer uso de estos instrumentos nos pone en la verdad de lo que somos y en la debilidad de nuestros egoísmos y orgullos.

Pero no basta, simplemente, con darnos cuenta de la realidad de lo que somos. El Señor invita a la pecadora sorprendida en flagrante adulterio, a la que perdona, que en adelante no peque más. La cuaresma así se convierte en un momento propicio para aprender y seguir al Señor, que va cambiando, poco a poco, el corazón de los discípulos para modificar sus conductas y transformar la realidad.

De este modo, la cuaresma es un tiempo para volver al seno de la Iglesia, a frecuentar los sacramentos, a ponernos a servir a los demás a través de obras de caridad, y también, para abandonar la frialdad de nuestra independencia y encontrarnos con los hermanos, en la parroquia o en la Casa de Hermandad.

No podemos decir que somos cristianos si desconocemos quien es Jesucristo, si no vivimos de Él a través de la participación en la Eucaristía, si no dejamos que Él perdone nuestros pecados y su amistad genere en nosotros otro modo de vivir el don de la vida. Me parece que, para vivir bien el estilo cofrade no es bueno encontrarnos sólo en el tiempo de cuaresma o en el momento de la salida procesional, pero sin duda la cuaresma invita a compartir el tiempo con los que están llamados a ser tus hermanos, y lo son, por la fe.

Especialmente importante, además de la vida cotidiana de la Iglesia y de la Hermandad, es la misma estación de penitencia. Quizá sea este uno de los servicios más importantes que ofrece la Hermandad: organizar para los hermanos un tiempo de penitencia personal. Un tiempo en el que el cristiano se reconoce pecador y pide luz (que lleva en sus manos) para que comience una nueva vida. Tomar en serio la estación de penitencia es un precioso camino de santidad. Acompañamos con nuestro dolor a Jesús, pero ese camino llega también a la alegría de la Pascua. La Pascua no supone el fin del camino cofrade, sino que le da sentido y verdadera esperanza.

Cuando uno ha tomado conciencia de su limitación, pide perdón y ayuda para tomar otro camino, la senda escogida siempre es más humana y conduce a la persona por sendas de vida eterna. Sin razón, muchas veces se reprocha a las Cofradías y Hermandades su pasividad ante la transformación del mundo; sin embargo, gracias al camino que están recorriendo, conscientes de la importancia que tienen en la vida social, se van haciendo presentes en necesidades que cubrieron antaño, cuando fueron fundadas como corporaciones gremiales o vecinales para ayudarse mutuamente.

También hoy pueden adquirir las Hermandades nuevos protagonismos en la vida social. Mientras que el individualismo de nuestro tiempo exige abandonar por el camino a quienes obstaculizan nuestro fin, la experiencia cristiana de las Hermandades y Cofradías debe mirar el origen de su fundación, y darse cuenta de que, si somos hermanos, es porque tenemos un mismo Padre. Comportarnos como hermanos supone dejar atrás nuestros proyectos, incluso nuestra forma de hacer las cosas, en favor del bien común a través del diálogo, la escucha y la caridad.

Queridos hermanos, os invito a una nueva cuaresma que llene de sentido nuestra vida cristiana, y que la expectación de una nueva Semana Santa sea acompañada por una vuelta al amor de Jesucristo. Deseo que la Virgen María, en sus infinitas advocaciones, os permita experimentar también la acogida de la Madre, en el seno de la Iglesia.

Vuestro, en Cristo,

 

+ Ramón Valdivia Jiménez

Administrador Apostólico de Cádiz y Ceuta


martes, 17 de febrero de 2026

Mensaje del Papa León XIV para la Cuaresma



Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas.

Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu. Existe, por tanto, un vínculo entre el don de la Palabra de Dios, el espacio de hospitalidad que le ofrecemos y la transformación que ella realiza. Por eso, el itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con Él el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección.

Escuchar

Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro.

Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» (Ex 3,7). La escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación, en la que el Señor involucra también a Moisés, enviándolo a abrir un camino de salvación para sus hijos reducidos a la esclavitud.

Es un Dios que nos atrae, que hoy también nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón. Por eso, la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad.

Entre las muchas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. Entrar en esta disposición interior de receptividad significa dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar como Él, hasta reconocer que «la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia».

Ayunar

Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Precisamente porque implica al cuerpo, hace más evidente aquello de lo que tenemos “hambre” y lo que consideramos esencial para nuestro sustento. Sirve, por tanto, para discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo.

San Agustín, con sutileza espiritual, deja entrever la tensión entre el tiempo presente y la realización futura que atraviesa este cuidado del corazón, cuando observa que: «es propio de los hombres mortales tener hambre y sed de la justicia, así como estar repletos de la justicia es propio de la otra vida. De este pan, de este alimento, están repletos los ángeles; en cambio, los hombres, mientras tienen hambre, se ensanchan; mientras se ensanchan, son dilatados; mientras son dilatados, se hacen capaces; y, hechos capaces, en su momento serán repletos».

El ayuno, entendido en este sentido, nos permite no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre, sino también expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien.

Sin embargo, para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad. Exige permanecer arraigado en la comunión con el Señor, porque «no ayuna de verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra de Dios».

En cuanto signo visible de nuestro compromiso interior de alejarnos, con la ayuda de la gracia, del pecado y del mal, el ayuno debe incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que « sólo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana».

Por eso, me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.

Juntos

Por último, la Cuaresma pone de relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno. También la Escritura subraya este aspecto de muchas maneras. Por ejemplo, cuando narra en el libro de Nehemías que el pueblo se reunió para escuchar la lectura pública del libro de la Ley y, practicando el ayuno, se dispuso a la confesión de fe y a la adoración, con el fin de renovar la alianza con Dios (cf. Ne 9,1-3).

Del mismo modo, nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real. En este horizonte, la conversión no sólo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad y de reconocer lo que realmente orienta el deseo, tanto en nuestras comunidades eclesiales como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación.

Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor.

Los bendigo de corazón a todos ustedes, y a su camino cuaresmal.

 

Vaticano, 5 de febrero de 2026, memoria de santa Águeda, virgen y mártir.

 

LEÓN XIV PP.


miércoles, 5 de marzo de 2025

AL HABLA CON TU OBISPO

 


Querido amigo:
 
De nuevo me dirijo a ti para compartir las muchas satisfacciones y las recientes bendiciones de Dios que nos llenan de contento, como han sido el Encuentro de Familias, mi Visita Pastoral a Tarifa, la reunión de encargados parroquiales de liturgia, y, últimamente, la Peregrinación Diocesana a Roma, en la que tanto hemos disfrutado juntos renovando nuestra fe.

Al iniciar ahora la Cuaresma, este nuevo tiempo litúrgico tan importante, no quiero dejar pasar la oportunidad de invitarte a vivirlo con intensidad.

La Cuaresma que ahora comenzamos constituye un gran memorial de la Pasión del Señor, que nos prepara para la Pascua de Resurrección. Aunque en este tiempo se nos invita a practicar la renuncia penitencial, el tiempo de Cuaresma no se afronta con un espíritu triste, como si fuese un trabajo pesado y fastidioso, sino con el espíritu nuevo de quien ha encontrado en Jesús y en su misterio pascual el sentido de la vida, y comprende que ahora todo debe referirse a Él. Esta era la actitud del apóstol san Pablo, quien afirmaba que había renunciado a todo para poder conocer a Cristo, "el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerme semejante a Él en su muerte, tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos" (Flp 3, 10-11). 

Te animo, pues, a vivir la Cuaresma como un camino de liberación y plenitud, recordando el éxodo del pueblo de Israel, que establece un paralelismo con las dificultades que enfrenta hoy quien busca una vida mejor, viviéndolo como un espacio de preparación hacia la Pascua, con espíritu de peregrinación, unidad y confianza en Dios. 

Recuerda que la vida es un camino hacia Dios y que, por más incierto que parezca el tiempo, la fe sigue siendo el verdadero sostén del alma. La llamada a la conversión y a la esperanza es una exhortación para no caer en la parálisis espiritual, y para preguntarnos si realmente estamos en camino o acomodados en una fe sin compromiso. Dejemos lo superficial y volvamos a lo esencial. La certeza del amor de Dios es lo que sostiene al creyente en medio de las dificultades, y le anima a superarse y crecer.

Nos ayudará mucho estar unidos en la oración, pidiendo unos por otros, que es un deber de fraternidad cristiana y un signo de comunión.

Rezo para que María Santísima sea nuestra guía y maestra en el itinerario cuaresmal. Ella siguió a Jesús a Jerusalén para sufrir allí la Pasión, con fe total. Así, la gracia que ella misma había pedido para los esposos de Caná, la recibió antes que nadie al pie de la cruz, derramada del Corazón traspasado del Hijo, encarnación del amor de Dios a la humanidad (cf. Deus caritas est, 13-15).

Te comunico también que, con ocasión de mis Bodas de Oro sacerdotales, celebraré una Misa de Acción de Gracias en la Catedral de Cádiz, el sábado día 15 de marzo, a las 11’00 horas. Te agradeceré que ores por mí y des gracias al Señor conmigo por esta inmensa gracia que he recibido, por la que desempeño el precioso ministerio que me ha sido encomendado. Será una gran alegría si, además, participas en la celebración y tenemos ocasión de saludarnos.

Comparto contigo aquí el mensaje del Santo Padre el Papa Francisco para vivir esta Cuaresma. 

Con mi afecto y bendición

 

jueves, 7 de marzo de 2024

CUARESMA 2024. Domingo 10 de marzo a las 20.15h, Orquesta Barroca de Cádiz en la Iglesia de San Pablo "Las Siete Últimas Palabras de Cristo en la Cruz"




CUARESMA 2024 | El próximo domingo 10 de marzo a las 20.15h, el cuarteto de solistas de la Orquesta Barroca de Cádiz interpretará en la Iglesia de la Conversión de San Pablo "Las Siete Últimas Palabras de Nuestro Salvador en la Cruz" de Franz Joseph Haydn. Tal y como se hacía en el Oratorio de la Santa Cueva en la mañana del Viernes Santo, esta música ilustrará el Sermón de las Siete Palabras que pronunciarán las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor.

ENTRADA: Libre hasta completar el aforo de la Iglesia de la Conversión de San Pablo. Se ha de solicitar reserva escribiendo al whatsapp 607 52 36 47 a partir del miércoles 6 de marzo, a partir de las 16.00h.

jueves, 15 de febrero de 2024

CUARESMA POR LA VIDA

 


Cuaresma es tiempo de penitencia. Te proponemos orar ante el centro de abortos de Cádiz. Lo haremos pacíficamente, sin molestar, por grupos de dos o poco más, con misericordia y aprecio por los que trabajan y entran allí. Permanecemos con María, al pie de la cruz.

Puedes contactar con nosotros por mensaje privado o en foroclic@gmail.com y asignarte una hora semanal.

5 MOTIVOS PARA RECUPERAR EL AYUNO CRISTIANO

miércoles, 22 de febrero de 2023

HOY MIÉRCOLES DE CENIZA DESDE JERUSALÉN "TIERRA SANTA", FINALIZAMOS NUESTRA PEREGRINACIÓN

 


Mañana iniciamos la vuelta a casa después de una semana de Peregrinación a Tierra Santa: intensa, gratificante, emocionante, sentida y sabiendo que era la primera vez para la mayoría de los peregrinos, posiblemente sea la única.

El pasado jueves 16 de febrero llegábamos al atardecer al Lago de Tiberíades, después de casi de 24h de camino desde la Parroquia Nuestra señora de la Oliva de San Fernando (Cádiz). Hoy estamos completando las etapas de nuestro recorrido:

¡DAMOS GRACIAS A DIOS POR ESTA INOLVIDABLE EXPERIENCIA!



viernes, 8 de abril de 2022

CHARLA CUARESMAL DEL 4 de Abril de 2022 titulada "ABRAZAR LA CRUZ". Por el P. Lázaro Albar

CHARLA CUARESMAL DEL 4 de Abril de 2022  titulada "ABRAZAR LA CRUZ". Impartida por el Padre Lázaro Albar y ofrecida como reflexión al Cenáculo de Emaus.

domingo, 3 de abril de 2022

viernes, 4 de marzo de 2022

COMENZAMOS LA CUARESMA. 40 DÍAS PARA HACER EL BIEN (SR. OBISPO)

Queridos amigos:
 
 

De nuevo me dirijo a vosotros al comienzo de la Cuaresma. He publicado una breve carta pastoral invitando a todos a vivir este tiempo con la profundidad y sinceridad personal que merece, de modo que sea un tiempo de gracia abundante, como Dios quiere que sea y la Iglesia lo propone (os aporto el enlace). Oremos unidos para que el Señor nos conceda copiosos frutos.

Comparto con vosotros la tristeza y preocupación por la guerra que se está dando en Ucrania. Debemos orar intensamente por la paz, como nos ha pedido el Papa Francisco, ofreciendo nuestra oración, limosna y ayuno por esta intención este Miércoles de Ceniza, y durante este Cuaresma.
 
Cáritas diocesana se une a la llamada de Caritas de Ucrania pidiendo auxilio inmediato para atender la crisis y garantizar la protección y el acceso a la ayuda humanitaria que necesitan. Es un llamamiento de emergencia para apoyar el trabajo de Cáritas Ucrania. El programa tiene como objetivo apoyar a las personas afectadas por el conflicto con alimentos, agua potable, alojamiento y kits de higiene, así como garantizar un transporte seguro para que las personas vulnerables puedan reunirse con sus seres queridos y acceder a zonas fuera de peligro. Hagamos lo que esté en nuestra mano a su favor.
 
He participado hace unos días en Florencia en el encuentro MEDITERRANEO FRONTERA DE PAZ convocado por la Conferencia Episcopal Italiana, como segunda parte de que tuvo lugar en Bari el año 2020. Ese evento ha tenido la forma de un mini-sínodo al que hemos acudido 59 obispos y patriarcas de 20 países ribereños del Mediterráneo extendidos por tres continentes (Asia, África y Europa) para avanzar en las ideas y propuestas de la reunión anterior, verdaderamente interesante y positiva. En esta ocasión, de acuerdo con los obispos, el alcalde de Florencia convocó a otros sesenta alcaldes de las ciudades del Mediterráneo para una conversación donde se pudiesen elaborar unas propuestas de vida común de modo que las orillas del Mediterráneo lleguen a ser un símbolo de unidad, dialogo y respeto, y no una frontera. Florencia siempre ha desempeñado un papel importante en el tema de la paz, el Mediterráneo y el ecumenismo. Florencia también es la ciudad de Giorgio La Pira, el Alcalde santo, destacando así la inspiración del encuentro en el pensamiento y el testimonio de quien, a finales de los años 50 y 60, fue alcalde de esta ciudad.

Este encuentro de obispos y alcaldes, que no tiene precedentes, es un signo de esperanza y fuerza ejemplar para afrontar los retos tan variados que se presenta y superar las barreras existentes, y para intensificar el encuentro y la comunión entre las Iglesias hermanas. Sólo tejiendo relaciones fraternales es posible promover el proceso de integración. Al final del encuentro se firmó una declaración conjunta, la “Carta de Florencia”, donde, además de condenar la guerra recién iniciada en Ucrania, se recoge el compromiso de promover la paz, el diálogo y la convivencia de la región, una llamada fuerte al encuentro, al respeto de los derechos, al reconocimiento de las comunidades religiosas, a la atención a la emigración. Este Documento, fruto de los trabajos y reflexiones de los obispos y alcaldes, habrá de ser difundido en ciudades, escuelas, comunidades religiosas y parroquias, y supone un marco ejemplar de actuación para llevarlo a la práctica.
 
Os deseo una Cuaresma fructífera, muy unidos al Señor, en la escucha de su Palabra, renovando la gracia del perdón en el sacramento de la reconciliación, unidos en la eucaristía a los padecimientos de Cristo que cumplió su misión dando la vida por nosotros.

Avancemos paso a paso durante estos cuarenta días que nos separan de la celebración del Misterio Pascual, eje de nuestra fe, y que podamos así resucitar con Cristo.
 
Os bendigo con afecto

 



+ Rafael Zornoza
Obispo de Cádiz y Ceuta


Cuarenta días ante nosotros para adentrarnos en nuestra fragilidad y transformar lo caduco en vida. La Iglesia abre el tiempo santo de cuaresma, días de salud, para redimir los pecados y salvar las almas. No nos cansemos de hacer el bien.

martes, 1 de marzo de 2022

Materiales para vivir el Tiempo de Cuaresma y la Pascua

Mañana 2 de marzo, será Miércoles de Ceniza y comienza la Cuaresma. Un tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es un momento para arrepentirnos de nuestros pecados y cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.

A lo largo de estos 40 días, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios. Ante este tiempo especial de purificación, debemos tener presente la vida de oración, condición indispensable para el encuentro con Dios. Asimismo, también debemos intensificar la escucha y la meditación atenta a la Palabra de Dios, la asistencia frecuente al Sacramento de la Reconciliación y la Eucaristía, lo mismo que la práctica del ayuno, según las posibilidades de cada uno.

Es por ello que, para guiarnos y vivir el espíritu de la Cuaresma, se pone a disposición de los fieles una serie de materiales que nos ayuden a seguir esta dinámica cuaresmal:

 


jueves, 4 de marzo de 2021

La familia, conversión a Cristo | 2ª Charla Cuaresmal 2021 | P. Lázaro Albar


Cristo es el centro de la familia cristiana, el amor de Cristo a su Iglesia es expresado en el matrimonio entre el hombre y la mujer, alianza de amor que se renueva cada día en la relación con Cristo. Bajo la mirada de amor de Cristo vive la Iglesia doméstica, la familia.

jueves, 25 de febrero de 2021

Primera Charla Cuaresmal 2021 (23-2-2021) IGLESIA EN FAMILIA, DESIERTO Y FUENTE DE VIDA | P. Juan Ramón Rouco

 

El paisaje de una familia o de la vida de la Iglesia, que a veces puede ser como una fructífera primavera, otras veces aparece como un árido desierto difícil de atravesar. Aquí entran en juego las crisis matrimoniales, familiares, personales, políticas, religiosas, con el azote de esta pandemia y sus consecuencias de una mayor pobreza, inmigración, desconcierto, incertidumbre, angustia, miedo, soledad, todo un abanico de conflictos y contrariedades que con Cristo son superados, como él bien nos dijo: «Sin mí nada podéis hacer» (Jn 15,5).

miércoles, 26 de febrero de 2020

26 DE FEBRERO, MIÉRCOLES DE CENIZA


"Conviértete y cree en el Evangelio". Es la propuesta del miércoles de ceniza. Es la señal de partida de un camino que tiene una meta. 
La propuesta de conversión no es mirar al pasado, ni llenarnos de culpa, ni cargar las tintas de la revisión de vida en lo vivido, en las cargas que llenan 'la mochila de nuestra vida'. Conversión es cambio y novedad, es oportunidad y posibilidad de algo nuevo, es seguir dejándole sitio, es buscar y desear el encuentro con Dios. 
Conversión es aceptar cada día su propuesta y hacerla realidad, es el gozo de poder dejarle sitio al Señor que nos quiere, es saber que es posible ser hombres nuevos. 
Conversión es dejarle sitio ayunando para que Él ocupe el hueco que dejan tantas cosas que no nos dejan ser nosotros mismos y vivirlo con el gozo del encuentro. 
Conversión es ponernos delante de Él y abrir nuestro corazón en una oración íntima y transformadora. 
Conversión es poner al hermano a nuestro lado, ponerle en el centro para darle la vida, no lo que sobra, sino lo que somos. Y todo esto 'perfumados' con el olor de los grandes acontecimientos, de los momentos que queremos recordar. 
Queremos cambiar, queremos hacer de la conversión nuestro proyecto durante la Cuaresma y siempre... y estamos alegres. Buenos días. 
¡Buena Cuaresma a todos!

jueves, 28 de febrero de 2019

LA PALABRA DE DIOS EN EL TIEMPO DE CUARESMA


"No solo de pan vive el hombre..."

MARTES BÍBLICOS
  1. JESÚS Y SU PROGRAMA MESIÁNICO
  2. JESÚS Y EL FANATISMO INTOLERANTE
  3. JESÚS Y EL SUFRIMIENTO: "NO LLORES"
  4. JESÚS Y LOS RECHAZADOS
  5. JESÚS Y SU EXPERIENCIA DE DIOS
  6. JESÚS Y LA FE
  • Comienzo: Martes 5 de Marzo
  • Hora: 18:30 a 19:30 h
  • Lugar: Parroquia de Lourdes


CONFERENCIAS BÍBLICAS

1. JESÚS Y LOS DISCÍPULOS. EL CIEGO
  • Miércoles 20 de Marzo - 18:00 h.
  • Monasterio de la Piedad. Concepcionistas. C/ Feduchy

2. JESÚS Y LAS MUJERES. MARÍA MAGDALENA
  • Lunes 1 de Abril - 19:00 h.
  • Iglesia San Lorenzo. C/ Sagasta


JORNADA DE ORACIÓN Y RETIRO

EL SERMÓN DE LA MONTAÑA EN EL EVANGELIO DE LUCAS
  • Sábado 16 de Marzo
  • Casa de Silencio (Chiclana)
  • Información: Tf. 606 784 436