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jueves, 8 de mayo de 2025

Habemus Papam: el temblor del alma por la Gracia de Dios. Por AMAYA PRADO PIÑA

 


Las emociones iniciales que vivirá el nuevo Pontífice irán desde el síndrome del impostor a la conmoción

Cuando en pocos días veamos salir por el balcón de la Basílica de San Pedro al nuevo Papa para dirigirse a los miles de fieles, observaremos no solo al sucesor de Pedro, al Vicario mismo de Dios en la Tierra, sino que también deberemos ver un corazón humano. Un hombre que con su sí va a cambiar su vida y la del mundo. Será un momento histórico al alcance de unos pocos elegidos, sabedores de tal responsabilidad e impacto, entre otros, a nivel emocional.
Muchos papas, cuando están preparándose antes de salir en la pequeña Sala de las Lágrimas, hablan de «conmoción», de «temblor interior» o «sacudida del alma» y en esos momentos pueden escaparse, y es humano y sano que se escapen, lágrimas ante la gran misión que les espera.

Sin duda habrá sentimientos ambivalentes, de conmoción y desconcierto, de «¿por qué yo?», algo similar al síndrome del impostor; miedo humano, por la gran tarea, de ser la cabeza visible de la iglesia católica; sentimientos de responsabilidad, no solo por influir espiritualmente sobre los creyentes, sino de atinar y acertar en temas sociales, culturales, políticos, bélicos y económicos, entre otros, además, de seguir su línea de Pontificado no ajena a comparativas y analizada desde distintos prismas, que en ocasiones le pueden llevar a momentos de estrés y angustia, así como hiperexigencia y querer estar a la altura y llegar a tocar el mayor número de almas, no solo con sus palabras, sino también con sus gestos y obras. Y en la otra cara de la moneda, sentimientos de gratitud hacia esta misión y desafío divino, así como orgullo humilde, nada soberbio, por haber sido tocado por el mismísimo Espíritu Santo.

Por ello, el Papa debe tener una gran madurez emocional para poder equilibrar, sostener y contener, como si de la Cruz se tratase, no solo a la Iglesia sobre su cabeza, sino también, dar respuesta a los desafíos y sufrimientos del mundo del siglo XXI, fuera y dentro de la Iglesia; a poder llegar a un mundo tan cambiante y exigente, cada vez más secularizado y con tanto vacío existencial.

Para ello, es importante que se pueda cuidar la salud mental del Santo Padre, que sin duda, va a tener distintos factores protectores que amortiguarán su bienestar emocional, tales como el haberse preparado previamente para esta posible situación, aunque nunca hay una preparación previa exacta, y, como decía Albert Einstein: «Dios no elige a los capacitados, sino que capacita a los elegidos». Esto, sin duda, junto a la profunda fe, junto con las herramientas teologales de la oración, y la Eucaristía, dejarse ayudar, e integrar las respuestas de los demás y no solo las suyas, harán un Papa humilde y auténtico que en un momento determinado, como Benedicto XVI, sepa poner el límite, cuando ve sus propios límites, con honradez y madurez.


miércoles, 7 de mayo de 2025

«Uno llega al cónclave con nombres de candidatos en la cabeza, pero también se deja sorprender»

 


La papeleta del arzobispo de Madrid será una de las 133 que determinarán a partir de este miércoles quién es el Papa 267º de la Iglesia católica


Suelta el teléfono un momento para, inmediatamente, atender a otra llamada, y luego otra hasta que, por fin, nos puede atender. El cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, se encuentra metido de lleno en las deliberaciones que los cardenales de la Iglesia católica mantienen estos días en Roma. En apenas dos días, el próximo miércoles, se encerrará con los otros 132 purpurados electores en la soberbia Capilla Sixtina, y ahí sí que no tendrá oportunidad de comunicarse con el exterior. Uno de esos 133 hombres será el Papa 267º de la Iglesia católica.

- El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, le ha dicho que no es necesario que se saque usted el billete de vuelta a la capital...

- ¡Sí, eso ha dicho...!

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