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viernes, 2 de febrero de 2024

Hoy 2 de febrero, la Jornada Mundial de la Vida Consagrada recuerda el don para la Iglesia y para el mundo de las personas consagradas

 

Con el lema «Aquí estoy, Señor, hágase tu voluntad» se celebra la XXVIII Jornada Mundial de la Vida Consagrada, que coincide cada año con la fiesta de la Presentación del Señor, el 2 de febrero. Esta Jornada recuerda el don para la Iglesia y para el mundo de las personas consagradas «en su riqueza de modos y carismas, inspirados por el Espíritu Santo a través de la escucha y el discernimiento comunitario», como señalan los obispos de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada en su mensaje para este día.

Entre los materiales para esta Jornada, la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada ofrece seis testimonios, de diferentes carismas, que relatan cómo llegaron a pronunciar el «Aquí estoy, Señor, hágase tu voluntad» y cómo cada uno de ellos sigue agradeciendo ese camino emprendido.

¿Cuál es el mensaje de los obispos?

Los obispos de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada con su lema “Aquí estoy, Señor, hágase tu voluntad” incluyen la plegaria evangélica con la actitud de quien se sabe llamado por Dios. Subrayan, que de este modo, la persona consagrada puede decir con plena conciencia y libertad: «¡Aquí estoy!».

Más aún, quieren señalar que el «¡Aquí estoy!», con toda su fuerza, se convierte en «¡Aquí estamos!».  “No solo porque donde un cristiano dice «yo» está diciendo «nosotros», sino porque el nosotros eclesial y de Vida Consagrada del momento que vivimos nos invita a ofrecernos y disponernos a buscar, procurar y hacer la voluntad divina como comunidad, dentro del pueblo de Dios en camino”, afirman en el mensaje.

Compromiso de cumplir la voluntad de Dios

En este sentido, indican que la segunda parte de la oración, el «¡Hágase tu voluntad!», encierra un compromiso profético para «Una Iglesia sinodal en misión». Porque cada persona consagrada “recibe el amor y la llamada del Señor y su respuesta de amor y disponibilidad es, a la vez, individual y comunitaria”

También explican que “en esa respuesta se busca hacer la voluntad de quien llama, huyendo de caprichos personales y rechazando el pecado y, por supuesto, todo delito”.

Por todo ello, son conscientes de que se han dado faltas graves en la Vida Consagrada “por las que no nos cansaremos de pedir perdón, reiterando al mismo tiempo nuestra voluntad de reparar integralmente a quien ha sido herido. LA

MATERIALES:

lunes, 30 de marzo de 2020

UN APLAUSO PARA LOS SACERDOTES Y RELIGIOSAS

Hemos superado la quincena de confinamiento y tenemos ya muchos ejemplos de personas entregadas a la vida consagrada que reactivan su creatividad para ofrecer a los demás lo mejor de sí mismos. Es el caso de los sacerdotes que a través de MISAS, ROSARIOS o BENDICIONES  online, nos permiten seguir escuchando sus enseñanzas y sentir la cercanía de la comunidad parroquial.  Igualmente, religiosas con sus ORACIONES, CONSEJOS, POESÍAS o SU BIEN HACER; nos ayudan tanto.
Que nadie piense que va a salir de esta crisis como ha entrado. Tampoco la Iglesia. Hace no mucho, en un pasado que percibimos ya lejano, allá cuando todos nos sentíamos quizá invulnerables, parecía que la luz del sacerdocio se extinguía. Ahora, en medio de esta crisis, resplandece de nuevo.
En el sentido homenaje que el pueblo español tributa a los sanitarios, a los policías, a los militares, a quienes mantienen activos los servicios básicos, también están los sacerdotes y personas consagradas. Se han convertido en héroes anónimos de esta pandemia. Hemos visto cómo se las han ideado para celebrar la eucaristía por las redes sociales con una inusitada audiencia, cómo han mantenido la tensión sacramental, cómo se han subido a los tejados y a los campanarios para bendecir a la ciudad y al mundo, cómo han salido a los balcones para animar con guitarras a los vecinos, cómo nos han recordado el valor de la oración con rosarios, novenas, adoraciones telemáticas al Santísimo, cómo están acompañando a las familias de los fallecidos, cómo consuelan a los enfermos. Han alentado la caridad y han motivado, con su presencia, el trabajo de los voluntarios.