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miércoles, 25 de febrero de 2026

Mons. Valdivia preside un Vía Crucis en Cádiz marcado por el recuerdo a Adamuz y a las personas sin hogar fallecidas en la ciudad

 


El administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Ramón Valdivia, presidió este lunes, 23 de febrero, el Vía Crucis de las Hermandades y Cofradías de la ciudad con motivo del inicio del tiempo litúrgico de la Cuaresma. El rezo de las estaciones penitenciales comenzó a las 20.00 horas en la Catedral de Cádiz, que se llenó de fieles, representantes cofrades y autoridades municipales.

El altar estuvo presidido por la imagen del Santísimo Cristo de la Misericordia, titular de la Archicofradía de La Palma, que partió a las 17.00 horas desde la Parroquia de Nuestra Señora de la Palma, en el barrio de La Viña, para su traslado al primer templo diocesano.

El acto religioso fue iniciado por el sacerdote marianista y director espiritual del Consejo de Hermandades y Cofradías de Cádiz, el padre Rafael Iglesias, quien proclamó la primera de las catorce estaciones, en la que Jesús es condenado a muerte.

A lo largo del rezo intervinieron diversas personalidades del ámbito eclesial, judicial y de la comunicación, entre ellas Raquel Vázquez Pérez, gerente de Onda Cádiz Radio y Televisión; Lourdes del Río Fernández, jueza titular del Juzgado de Instrucción Número 4; Jesús Rivera Barcón, vicehermano mayor de La Palma; Victoria de Haro Diéguez, directora de Canal Sur en Cádiz; Inmaculada Ruiz Gené, hermana mayor de la Archicofradía del Pilar; Pablo Manuel Durio Díaz, pregonero de la Semana Santa 2026; Pedro Reynoso Ramos, hermano mayor honorífico del Caído; Juan Carlos Jurado Barroso, presidente del Consejo de Hermandades; Rafael Guerrero Pinedo, delegado diocesano de Hermandades; el padre Daniel Robledo Pérez, director espiritual de la Archicofradía de La Palma; Pedro Bueno Cruces, hermano mayor de La Palma; y el padre Ricardo Jiménez Merlo, deán de la Catedral. La lectura de la decimocuarta y última estación correspondió al propio Mons. Ramón Valdivia.

El Vía Crucis fue dedicado por el Consejo Local de Hermandades y Cofradías a las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz. “Cuyos familiares y amigos siguen llorando aun cuando las noticias ya han apagado sus voces por otras nuevas noticias”, afirmó Mons. Valdivia durante su meditación.

“Tampoco se nos olvidan aquellos que han perdido muchos bienes por los temporales que hemos sufrido todos”, añadió, al tiempo que pidió “que el Señor nos conceda a todos la capacidad de aunar fuerzas desde las flaquezas, de trabajar por el bien común, y en especial por el de los más pobres, pues eso también es coger nuestra cruz”.

El administrador apostólico tuvo asimismo palabras para las cinco personas sin hogar fallecidas en lo que va de año en las calles de Cádiz. “También en nuestra ciudad tenemos mortificados que derraman su soledad e incomprensión por las calles a las que convierten en su morada”, destacó.

Sobre los tres casos por los que se rezó en la Catedral, apostilló que “unos perdieron todo, hasta sus familiares. Otros, con sus ansias de libertad, decidieron alojarse en un frío descansillo de los soportales. A unos y a otros les ha sorprendido la hermana muerte bajo la mirada esquiva de los transeúntes, y quizá de quienes, como a Jesús, le juzgaron como pecadores”.

Finalmente, el prelado pidió que este Vía Crucis, que sirve de pórtico a la Cuaresma, “no nos deje indiferentes ante el sufrimiento. Que al contemplar la serena belleza del Crucificado nuestra mirada se vuelva más amable y comprensiva, para que estos días sirvan para aprender a amar, incluso a los que nos hicieron daño”.

A la ceremonia asistieron numerosos fieles, representantes de las hermandades y cofradías de la ciudad y la representación municipal encabezada por el alcalde de Cádiz, Bruno García, junto a los concejales de Cultura y Cofradías, Maite González y José Manuel Verdulla, que ocuparon los primeros bancos del templo.

domingo, 28 de marzo de 2021

Via Crucis por la Via Dolorosa | Jerusalén


Vía Crucis por la Vía Dolorosa de la ciudad vieja de Jerusalén, junto con los frailes franciscanos de la Custodia de Tierra Santa.

miércoles, 24 de febrero de 2021

PALABRAS DEL SR. OBISPO PARA CONCLUIR EL VÍA CRUCIS DEL LUNES 22 DE LAS HH. CC. DE CÁDIZ, EN LA S. .A . I. CATEDRAL DE CÁDIZ

El Stmo. Cristo de la Piedad en el presbiterio de la Catedral que  presidió el lunes, el Vía Crucis de Hermandades en la Seo gaditana.

La cruz de Jesús no es algo que afecte solo a sus contemporáneos. Su pasión no quedó encerrada en su tiempo porque su amor trasciende y llega a los hombres de todos los tiempos, pues Cristo ha muerto por toda la humanidad y su sangre se derramó por ellos, por todos nosotros.

Jesús nos invita a centrarnos, a dar sentido al sinsentido, a iluminar nuestro camino con su amor redentor. Nos invita a reencontrar lo que hemos perdido, a reconstruir lo que se haya roto, a resucitar lo que se ha convertido en muerte, a vencer en las derrotas, a descubrir de nuevo las señales que aún quedan en nosotros para poder continuar en el camino de la vida. Nos preguntamos a veces: ¿quién podrá darnos la vida nueva que anhelamos? Sólo mirándole a él resurgiremos de nuestros males y dejamos que el Espíritu Santo nos lleve por el camino de un nuevo renacer. Siguiéndole volvemos a encontrar nuestros mejores sentimientos, renovamos nuestras actitudes y fortalecemos nuestras decisiones para ser buenos y hacer el bien; y para vencer el mal con la fuerza del bien. 

Jesús, nuestro amado Señor, ha querido además quedarse misteriosamente en los que sufren (Cf. Mt 25, 31-46). Está en las nuevas víctimas y en sus cruces de modo que su pasión, que se prolonga en la historia, está también en estos tiempos de pandemia, en nuestros tiempos, en nuestra vida, de modo que estamos llamados especialmente en este momento, a ser gente que reconozca a Jesús, que necesita nuestra ayuda en cada enfermo y cada prójimo que sufre y llora. Llamados a ser «cireneos» en tantas pasiones dolorosas que tenemos cerca, y, también, «cireneos» de tantos servidores públicos, cuidadores de ancianos, profesionales sanitarios y de servicios que atienden en su enfermedad y necesidades a nuestros conciudadanos. Así nos ha recordado el Santo Padre en su carta para la Cuaresma, la necesidad de la caridad, que «quiere decir cuidar a quienes se encuentran en condiciones de sufrimiento, abandono o angustia a causa de la pandemia de Covid-19». Asimismo, nos señala que «la vía de la pobreza y de la privación (el ayuno), la mirada y los gestos de amor hacia el hombre herido (la limosna) y el diálogo filial con el Padre (la oración) nos permiten encarnar una fe sincera, una esperanza viva y una caridad operante».

Hermanos: Queremos seguir hoy a Cristo en los sufrimientos de la vida, en tiempos de tantos interrogantes y angustias, en esta providencial Cuaresma. Seamos, pues, gente comprometida en servir y en volver a Dios, tan olvidado por muchos que le han abandonado y ahora se sienten aún más abandonados sin Él. Volvamos a nosotros mismos, a nuestro interior, viviendo esta circunstancia dramática como oportunidad de renacer, por gracia, en la fe, para así ser auténticos portadores de ayuda, ánimo y consuelo.

Pongamos nuestra mirada en Cristo Crucificado para encontrar en Él la respuesta a nuestros sufrimientos y al sentido de nuestra vida, como hicieron aquellos enfermos que miraban en el hospital la famosa imagen doliente de Grünewald, llagado y lacerado también con sus mismas heridas y enfermedades. Reconozcamos igualmente nuestras enfermedades espirituales y nuestros pecados que nos privan de luz y alejan del amor y del consuelo de Dios.

Pongamos nuestras vidas en las manos maternas de nuestra Madre la Virgen María: Ella, al pie de la Cruz, en el corazón de la Iglesia, fiel a la promesa de su Hijo, nos enseña que el amor todo lo puede, todo lo espera y todo lo soporta (1 Cor 13, 7). 

Ánimo. En medio de la oscuridad el Señor es nuestra Luz. Con Él, la Vida es nuestra meta cierta. Que esta Cuaresma que iniciamos nos conduzca a una Pascua que nos levante con su energía resucitadora en estos momentos históricos de especial dificultad.


jueves, 12 de marzo de 2020

Via Crucis en Iglesias de Cádiz por los cristianos perseguidos y necesitados


Diferentes parroquias de la capital gaditana acogerán, durante este tiempo de Cuaresma, el Via Crucis por los cristianos perseguidos y necesitados. Esta iniciativa, impulsada por la Fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada, quiere recordar a todos los cristianos, en especial, en este tiempo litúrgico, la situación de persecución o falta de libertad que sufren muchos hermanos en la fe en diversas zonas del mundo.
En este Via Crucis, cada estación corresponde a la historia de un cristiano o grupo de cristianos que llevan la cruz como Jesús. De esta manera experimentamos la comunión con nuestros hermanos, podemos rezar por ellos y nos hace crecer en la fe.
La celebración de estos Via Crucis serán:
13 marzo: Parroquia de Santo Tomás de Aquino
20 marzo: Parroquia de la Asunción- Se rezará procesionalmente por las calles de su entorno
27 marzo: Parroquia San Lorenzo
27 marzo: Parroquia San Servando y San Germán

martes, 3 de marzo de 2020

9 DE MARZO VIA CRUCIS POR LAS CALLES DE CÁDIZ INTERIOR


La Cruz de Lampedusa del papa Francisco visitará la Diócesis de Cádiz y Ceuta entre el 9 y el 15 de marzo, recorriendo parroquias, centros diocesanos, hermandades y sedes de congregaciones religiosas.
El Día 9, las calles de Cádiz Interior acogerán un Via Crucis con esta Cruz que partirá desde la Iglesia de Santo Domingo.