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miércoles, 12 de agosto de 2026

La Iglesia se vuelca ante el seísmo de magnitud 7,4 en Colombia: las cifras ya superan 164 muertos

 


240 muertos, más de 700 heridos y 80 edificios derrumbados es, en la mañana de este martes, la actualización del fuerte terremoto que ha sacudido Colombia este lunes 10 de agosto. La Conferencia Episcopal de Colombia ha expresado su cercanía con los afectados por el sismo de 7,4 grados, llamando a todos los fieles a volcar su “oración y solidaridad” con los damnificados

Los obispos colombianos dirigieron a través de un comunicado su “afecto y cercanía” a quienes padecen las consecuencias del terremoto, cuyo epicentro fue localizado en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó. También se percibió en los departamentos de Antioquia, Caldas, Cauca, Risaralda, Valle del Cauca y en la capital Bogotá.

El episcopado aseguró sus oraciones por quienes perdieron la vida, por las personas desaparecidas, los heridos y las familias damnificadas. También encomendó a Dios a quienes participan en las labores de emergencia: organismos de socorro, autoridades, personal médico, voluntarios, servidores públicos, miembros de la Fuerza Pública y todos aquellos que trabajan en la búsqueda, el rescate y la atención de los afectados.

Nadie puede afrontar solo una emergencia de esta magnitud”, advierten los obispos, para quienes la tragedia vuelve a plantear a Colombia el desafío de reconocerse como una sola familia.

“Colombia está llamada, una vez más, a reconocerse como una sola familia y a responder al sufrimiento de sus hermanos con generosidad, responsabilidad y solidaridad. Cada gesto de ayuda, cada mano tendida y cada esfuerzo compartido sean signos concretos de fraternidad y esperanza; por ello, lo más pronto posible estaremos comunicando las formas y vías de ayuda solidaria.”

Al concluir su mensaje, los pastores de la Iglesia en Colombia confiaron al país, y particularmente a las comunidades afectadas, a la protección maternal de la Virgen María.

Le pidieron que acompañe al pueblo colombiano y le enseñe a permanecer unido, a cuidarse mutuamente y a sostener la esperanza “aun en medio de la adversidad”.

"Un momento de prueba y de encuentro"

En un mensaje dirigido a los oyentes de Radio Vaticana y a los seguidores de Vatican News, el cardenal Rueda describió la jornada como un “momento de prueba”, pero también como una ocasión para buscar puntos de encuentro en medio de la crisis.

“En medio de las dificultades de este sismo, en medio de la crisis que estamos viviendo, queremos buscar el punto de encuentro para seguir caminando juntos”, afirmó el purpurado, quien exhortó a alimentar una esperanza “concreta, creativa y solidaria”.

Para el arzobispo de Bogotá, la emergencia interpela a toda la sociedad y exige corresponsabilidad en la búsqueda del bien común. De ahí su llamado a superar las divisiones y a mirarse “con ojos de hermanos”.

"Una oportunidad para reconstruirnos"

El cardenal Rueda subrayó que la reconstrucción no puede limitarse a las estructuras materiales dañadas por el terremoto. “La tragedia se convierta en una oportunidad para reconstruirnos”, expresó, poniendo el acento en una reconstrucción interior y social.

“No solamente para reconstruir los muros de nuestras casas, que debemos hacerlo, sino sobre todo para reconstruirnos desde el corazón como una sociedad unida”, añadió.

En esta tarea, destacó de manera especial la labor de los bancos de alimentos y de los voluntarios de las diócesis del país. Su llamado fue concreto: poner “las manos, el corazón y la sabiduría” al servicio de quienes lo han perdido todo.

La Iglesia se vuelca

Para atender a los damnificados, varios bancos de alimentos y otras organizaciones católicas han activado sus protocolos para reunir donaciones y enviarlas lo antes posible a las poblaciones afectadas. 

Una de estas organizaciones son el Banco de Alimentos de la Arquidiócesis de Bogotá y el Banco de Alimentos de la Arquidiócesis de Bucaramanga, que desde sus redes sociales han invitado a contribuir con donaciones económicas y alimentos envasados.

Asimismo, también se ha usado la oficina en Colombia de Ayuda a la Iglesia Necesitada, que desde sus redes sociales ha animado a contribuir con donativos para sostener a las comunidades afectadas, “porque cuando todo parece tambalear, la Iglesia permanece”.

En un primer reporte enviado el lunes a Ayuda a la Iglesia Necesitada, Mons. Mario de Jesús Álvarez Gómez, obispo de Istmina-Tadó, explicó que el epicentro del terremoto se registró en el municipio de San José del Palmar, perteneciente a su diócesis:

“Fue un sismo muy fuerte y muy prolongado [...] Hemos registrado daños materiales; en varios templos colapsaron las cubiertas, aunque afortunadamente no había celebraciones en ese momento”.

Mons. Álvarez indicó que, según la información disponible hasta el momento, las afectaciones materiales en San José del Palmar e Istmina son limitadas, mientras que en la diócesis de Quibdó podrían haberse registrado daños de mayor magnitud, aunque las dificultades en las comunicaciones aún impiden contar con un panorama completo:

“Estamos tratando de comunicarnos con las demás diócesis para conocer la situación real. Por ahora seguimos evaluando las necesidades”.

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