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martes, 28 de abril de 2026

La Iglesia denuncia que el empleo indigno limita el futuro y reclama medidas urgentes frente a la exclusión

 


La iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente advierte de que la precariedad laboral deteriora la salud mental, debilita la estabilidad familiar y limita las expectativas de futuro

El mundo del trabajo continúa siendo un espacio de exclusión para miles de personas. El desempleo, la precariedad, los salarios insuficientes, la temporalidad abusiva y la siniestralidad laboral siguen marcando la vida de quienes trabajan o buscan empleo. A esta realidad se suma el deterioro de la salud mental y unas condiciones laborales que, en muchos casos, impiden desarrollar un proyecto de vida digno.

Con motivo del 1º de Mayo, Día Internacional del Trabajo y la festividad de san José Obrero, la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) alerta de que demasiadas personas quedan fuera del sistema laboral o atrapadas en condiciones indignas e inseguras.

El trabajo no puede costar la vida

Bajo el título “Ante la exclusión, trabajo decente”, el manifiesto pone el foco en una de las expresiones más graves de esta realidad: la siniestralidad laboral. En España, mueren de media dos personas trabajadoras al día en accidentes laborales. “Detrás de cada muerte hay un rostro, una historia, una familia rota”, señala el texto.

El papa León XIV ha advertido que los lugares de trabajo deberían ser espacios de vida, pero “con frecuencia se transforman en lugares de muerte y desolación”. Una sociedad que se acostumbra a estas muertes se degrada moralmente. Nadie debería perder la vida por ganarse el pan.

Asimismo, la iniciativa advierte de que la precariedad laboral no solo afecta a las condiciones materiales, sino que deteriora la salud mental, debilita la estabilidad familiar y limita las expectativas de futuro. Factores como la sobrecarga de trabajo, la falta de desconexión digital o los riesgos derivados del cambio climático están incrementando los riesgos psicosociales.

Especial atención merecen las personas trabajadoras migrantes, que con frecuencia se ven obligadas a aceptar empleos más duros y peligrosos, así como la creciente dificultad de acceso a una vivienda digna, un elemento clave en los procesos de exclusión social.

Medidas urgentes frente a la exclusión

Ante esta situación, ITD reclama reforzar los mecanismos de inspección laboral, impulsar una cultura preventiva real en las empresas y avanzar en la actualización de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales para adaptarla a los nuevos desafíos del mundo del trabajo.

Asimismo, pide a las fuerzas políticas responsabilidad para alcanzar acuerdos que sitúen la vida en el centro, y exige a las empresas un compromiso firme con la seguridad y la salud de las personas trabajadoras.

“Ante la exclusión, proponemos fraternidad”, recoge el manifiesto, que apuesta por relaciones laborales basadas en los derechos, el respeto y el cuidado mutuo, así como por una economía al servicio de la dignidad humana.

En este 1º de Mayo, la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente renueva su compromiso con la defensa de un trabajo digno, con derechos, seguro y estable, como base imprescindible para una sociedad más justa e inclusiva.

CIFRAS DEL MUNDO DEL TRABAJO

  • Personas trabajadoras desempleadas: 2.477.100 (EPA 4T2025, enero 2026)
  • Tasa de paro: 9,93%
  • Personas trabajadoras activas: 22.463.300
  • Tasa de temporalidad: 12,4%
  • Trabajo a tiempo parcial: 452.000 personas trabajadoras. 419.500 mujeres, 35.500
    hombres
  • Siniestralidad laboral con resultado de muerte: 735 personas trabajadoras (Ministerio
    Trabajo, Balance 2025)
  • Siniestralidad laboral de carácter grave: 4.650 personas trabajadoras
  • Siniestralidad laboral con baja: 620.386 personas trabajadoras
  • Siniestralidad laboral sin baja: 542.661 personas trabajadoras

Actos en la Diócesis de Cádiz y Ceuta

Con motivo de la festividad de San José Obrero y el Día de los Trabajadores y Trabajadoras, el administrador apostólico de la diócesis, Mons. Ramón Valdivia, presidirá, el sábado 2 de mayo, la eucaristía, en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, en Algeciras. Al término de la ceremonia se dará lectura al manifiesto “Ante la exclusión, trabajo decente”.


jueves, 10 de octubre de 2024

La Iglesia vuelve a reclamar «trabajo decente» para todas las personas trabajadoras del mundo

 


Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) convoca, un año más, el 7 de octubre la Jornada Mundial por el Trabajo Decente. Con motivo de esta jornada, que es compartida con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el movimiento sindical mundial y el movimiento mundial de trabajadores cristianos, se convoca durante ese mes, en las diócesis del país, gestos y actividades públicas para sensibilizar y visibilizar la importancia de extender en la sociedad y en la Iglesia la defensa del trabajo decente. ITD favorece estas dinámicas sobre una cuestión central en la sociedad y esencial para la vida de millones de personas: el trabajo humano decente.

En este décimo aniversario, bajo el lema Por ti, por mí, trabajo decente, se reafirma el compromiso con la dignidad y el cuidado de todas las personas trabajadoras en todo el mundo. Es un momento para reflexionar sobre el camino realizado juntos y juntas, y sobre los desafíos que aún tenemos por delante en la búsqueda de la justicia social y de un trabajo decente, donde “el ser humano expresa y acrecienta la dignidad de su vida» (Papa Francisco, cfr. Evangelii gaudium).

Los convocantes aseguran que «nos enfrentamos a una realidad preocupante en España, con un desempleo estructural donde miles de personas quieren trabajar y no pueden; con, todavía, demasiada temporalidad que dificulta enormemente la estabilidad de los proyectos vitales de miles de personas trabajadoras; con una insoportable plaga, la siniestralidad laboral; con la pérdida de poder adquisitivo de los salarios; con las dificultades de conciliación laboral y familiar, y el aumento de las enfermedades psicosociales, etc. Todas ellas situaciones persistentes reflejo del  trabajo indecente existente. que no solo afectan la vida de las personas trabajadoras, sino que también socavan su dignidad y debilitan la justicia social debida».

Así, reiteran que la dignidad de la persona trabajadora es innegociable y debe estar en el centro de todas las decisiones políticas y económicas. Según la Doctrina Social de la Iglesia, cada individuo tiene derecho a un trabajo digno que le permita desarrollarse plenamente como ser humano. Es fundamental que se generen oportunidades de trabajo decente, se protejan y promuevan los derechos laborales, sin excepción. La reducción de la jornada laboral puede ser una de ellas.

Siguiendo la encíclica Laudato si’ del papa Francisco, se reconoce la importancia de la ecología integral en el ámbito laboral. «Se debe priorizar que las actividades laborales sean sostenibles y respetuosas con el medioambiente. Esto implica promover prácticas responsables que cuiden y preserven nuestra casa común, para las generaciones futuras».

Francisco recordó en su discurso a la Cumbre Mundial del Trabajo de 2021 la importancia de la dimensión del cuidado en el trabajo, como una forma de cuidar y dignificar la vida humana. Esto implica crear entornos laborales con derechos, participativos, seguros y respetuosos, donde se promueva el cuidado integral de todas las personas trabajadoras.

«La búsqueda del bien común debe ser el objetivo principal del conjunto de la comunidad, pero particularmente de quienes tienen la responsabilidad de articular políticas que garanticen las condiciones esenciales que permitan a las personas alcanzar una vida digna, una vida buena. Esto incluye garantizar un trabajo decente, acceso a la vivienda y servicios públicos de calidad. En este sentido, también pedimos al Congreso que haga posible la regularización extraordinaria de personas migrantes».

Finalmente, ITD celebra este décimo aniversario renovando su compromiso por un presente y un futuro donde el trabajo decente sea una realidad para todos, también en el seno de la Iglesia. «Recordamos con gratitud a todas las personas e instituciones que han contribuido –y contribuyen– a esta causa a lo largo de los años y nos comprometemos a seguir luchando por la dignidad y el cuidado de las personas trabajadoras».

Actos en la Diócesis

La Pastoral Obrera y la HOAC de nuestra diócesis invitan a participar las distintas celebraciones y actos, organizados con motivo de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente. Así, el próximo domingo, 6 de octubre, a las 12.00 horas, la Parroquia del Buen Pastor (San Fernando) acogerá la celebración de la Eucaristía, y una Vigilia de Oración, el miércoles 9 de octubre, a las 20.00 horas, por esta jornada. Igualmente, la Parroquia de San Benito Abad (Puerto Real) celebrará la Eucaristía, el 7 de octubre, a las 19.30 horas.


jueves, 5 de octubre de 2023

Iglesia por el Trabajo Decente reclama acabar con la “triste lacra” de la siniestralidad laboral

 


Recuerda que la salud laboral es un problema social que requiere de soluciones colectivas

Nuestra diócesis se suma a esta Jornada con la convocatoria de actos por el trabajo decente en parroquias

El aumento de la siniestralidad laboral es una de las caras de la actual precariedad laboral que viven muchas personas trabajadoras en nuestro país y en otros rincones del mundo. Frente a esta “triste lacra”, Iglesia por un Trabajo Decente (ITD) recuerda que la salud laboral es “un problema que requiere de soluciones colectivas”.

En su manifiesto, “Un trabajo decente tiene que ser un trabajo”, hecho público con motivo de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, del próximo 7 de octubre, recuerda que el trabajo es siempre un “medio imprescindible para el reconocimiento de la sagrada dignidad de las personas” y nunca “un castigo para las personas”. Por ello, lamenta que muchas veces algunos puestos de trabajo estén planteados “exclusivamente desde el punto de vista económico y no desde la perspectiva humana”.

La situación de precariedad que sufren muchas personas trabajadoras es una de las causas del aumento de la siniestralidad. De ahí que ITD subraye que la falta de seguridad en los lugares de trabajo es “especialmente preocupante en los empleos feminizados” (limpieza, cuidados, enfermería…), ya que, “son numerosos los casos de cargas esqueleto-musculares, así como los problemas de salud mental”.

El bienestar mental -señala el manifiesto- se ha convertido, según revela un estudio de ESADE, en “una de las causas prioritarias a la hora de abandonar un puesto de trabajo, seguida de la búsqueda de mejora de condiciones y las mayores posibilidades de conciliación”.

Por todo esto, los movimientos promotores de ITD, reclaman al Gobierno y a los agentes socioeconómicos “un trabajo en el que no sufra la salud” de las personas trabajadoras. “Exigimos, junto a otros colectivos de trabajadores, la implantación y el cumplimiento de los medios de prevención de riesgos laborales que defiendan la vida de los trabajadores”, señala en el manifiesto.

Asimismo, pide a las Instituciones y Administraciones un compromiso de promoción del trabajo decente que evite la exclusión y la precariedad.

Un año más, las diversas entidades de Iglesia que se aglutinan en ITD tienen previsto salir la semana que se celebra esta jornada mundial a andar o a caminar en sus respectivas diócesis con el dorsal, que lleva por lema “Trabajo decente, trabajo saludable”. Todas las personas que participen llevarán el número 071023, día de la celebración de esta efeméride. Al final del recorrido, leerán el manifiesto.

La iniciativa Iglesia por el trabajo Decente (ITD) comenzó su andadura en 2014 y está formado por organizaciones de inspiración católica y congregaciones religiosas, entre las que se encuentran Cáritas, la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Justicia y Paz, la Juventud Estudiante Católica (JEC) y la Juventud Obrera Cristiana (JOC).

Su objetivo es sensibilizar, visibilizar y denunciar una cuestión esencial para la vida de millones de personas: el trabajo humano y reivindicar el trabajo decente «hacia el interior de estas organizaciones, hacia la Iglesia en general y hacia la sociedad».

Datos de siniestralidad laboral en el 2022

826 personas trabajadoras han muerto en el trabajo. Dos al día. La mayor parte de los siniestros mortales se producen por infartos y derrames cerebrales, accidentes de tráfico, atrapamientos y amputaciones, caídas y colisiones contra objetos en movimiento.

3.801 personas trabajadoras han sufrido un siniestro laboral de carácter grave 631.724 personas trabajadoras han sufrido un siniestro laboral con baja 564.701 personas trabajadoras han sufrido un siniestro laboral sin baja

22.589 personas trabajadoras han sufrido una enfermedad profesional 

ENERO-JULIO 2023

399 personas trabajadoras han muerto en el trabajo

2.693 personas trabajadoras han sufrido un siniestro laboral de carácter grave

360.594 personas trabajadoras han sufrido un siniestro laboral con baja

328.078 personas trabajadoras han sufrido un siniestro laboral sin baja

Actos en la Diócesis de Cádiz y Ceuta

Nuestra diócesis, a través de la Pastoral Obrera y la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), se suma un año más a la celebración de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente. Para ello, el próximo viernes 6 de octubre, a las 19.30 horas, en la Parroquia de San Benito Abad, en Puerto Real, se celebrará una Vigilia de Oración. Por otro lado, el domingo 8 de octubre, a las 12.00 horas, la Parroquia de El Buen Pastor, en San Fernando, acogerá la celebración de la Eucaristía por esta jornada. A la finalización, tendrá lugar un gesto comunitario, que consistirá en la lectura de un comunicado para sensibilizar y visibilizar la importancia de extender en la sociedad y en la Iglesia la defensa del trabajo decente.

 


lunes, 3 de octubre de 2022

El trabajo decente, compromiso esencial para la paz y la justicia social

 


Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) se suma, impulsa y convoca el 7 de octubre la Jornada Mundial por el Trabajo Decente. Con motivo de esta Jornada, que es compartida con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el movimiento sindical mundial y el movimiento mundial de trabajadores cristianos, se convoca durante ese mes, en las diócesis del país, gestos y actividades públicas para sensibilizar y visibilizar la importancia de extender en la sociedad y en la Iglesia la defensa del trabajo decente. ITD favorece estas dinámicas sobre una cuestión central en la sociedad y esencial para la vida de millones de personas: el trabajo humano decente.

Así, en nuestra diócesis los actos comenzarán el próximo 5 de octubre, a las 20.00 horas, en la Parroquia del Buen Pastor (San Fernando), con una Vigilia de Oración. El 8 de octubre, a las 19.00 horas, está prevista una marcha-manifestación, que partirá de la Plaza de la Catedral hasta la Parroquia de San Lorenzo (Cádiz), pasando por calle Compañía, Plaza de las Flores, Hospital de Mujeres y Sagasta. Una vez llegados a San Lorenzo tendrá lugar la celebración de la Eucaristía, a las 20.00 horas. Por otro lado, el 16 de octubre, a las 11.00 horas, en la Parroquia de San Benito Abad (Puerto Real), también se celebrará la eucaristía por esta jornada del Trabajo Decente, y habrá un gesto comunitario para sensibilizar y visibilizar la importancia de extender en la sociedad y en la Iglesia la defensa del trabajo decente.

EL TRABAJO DECENTE, COMPROMISO ESENCIAL PARA LA PAZ Y LA JUSTICIA SOCIAL

En un mundo en conflicto, con profundas desigualdades y ambientalmente insostenible, el trabajo decente representa el camino hacia la paz y la justicia social. Sabemos que el gran tema es el trabajo  libre, creativo, participativo y solidario anhelo de la Iglesia universal (1) junto con tierra y techo, porque es el modo más digno de ganarse el pan de cada día y asegura nuestro compromiso con el cuidado de todas las personas y del planeta, haciendo un mundo más habitable y hermoso, y porque el trabajo permite caminar juntos como pueblo hacia una vida digna. El acceso al trabajo por parte de todos es una prioridad irrenunciable.

Hacemos nuestro el llamamiento del papa Francisco para seguir comprometidos, avanzando juntos por estos tres caminos: el diálogo entre las generaciones, la educación y el trabajo”2

Denunciamos que muchas personas trabajadoras migrantes quedan excluidas de los derechos laborales y sociales. Las personas asalariadas de los servicios esenciales carecen, en demasiadas ocasiones, de suficiente reconocimiento social y de condiciones de trabajo dignas. Las condiciones de trabajo, especialmente en un contexto global de subida de precios y de inflación desbocada que está generando un mayor empobrecimiento en las familias trabajadoras, no garantizan cubrir las necesidades básicas, ni son compatibles con las necesidades de cuidado personal y familiar.

El trabajo “informal” dificulta enormemente el desarrollo personal, familiar y comunitario, poniendo en riesgo muchos de los logros sociales y hasta los principios fundamentales sobre los que se asientan la cohesión social, la convivencia y la justicia social, además de las perspectivas de mejora de jóvenes y mujeres.

Queremos insistir en que “la respuesta a esta situación solo puede venir a través de una mayor oferta de las oportunidades de trabajo digno”, puesto que “es la base sobre la cual se construyen en toda comunidad(3) la justicia y la solidaridad”[1]. En ese sentido, apoyamos las propuestas de establecer un salario universal para acceder a los más elementales bienes de la vida y la reducción de la jornada laboral para crear trabajo decente 4.

Además, son necesarias políticas inclusivas, diálogo social, regulación y acuerdos internacionales que reconozcan en la práctica la prioridad de la persona y promuevan con eficiencia la distribución equitativa de los resultados de la actividad económica, para que pueda haber un verdadero desarrollo humano integral para todas las personas y en todo lugar.

Por ello, proclamamos que “es más urgente que nunca que se promuevan en todo el mundo condiciones laborales decentes y dignas, orientadas al bien común y al cuidado de la creación. Es necesario asegurar y sostener la libertad de las iniciativas empresariales y, al mismo tiempo, impulsar una responsabilidad social renovada, para que el beneficio no sea el único principio rector”5.

En un mundo herido, en el que el drama de la guerra –de todas las guerras– nos ha vuelto a recordar su brutal impacto en las vidas y esperanzas de las personas, es imperativo exigir el respeto y cuidado integrales a todas y cada una de las personas en el trabajo, así como el de la casa común de la que dependen las bases para hacer posible la vida en la tierra, favoreciendo y reconociendo debidamente las tareas de cuidados y a las personas que de ellas se encargan, así como exigir la conservación y defensa de los ecosistemas.

En sociedades fracturadas y desvinculadas, que deben enfrentar desafíos tan enormes como el de la transición energética y la economía circular, proponemos el diálogo social y el multilateralismo como herramienta, para que las necesidades de todas las personas y pueblos sean debidamente atendidas y equilibradas.

Ante la globalización de la indiferencia por la suerte de migrantes y refugiados, reclamamos que la política se oriente al bien común y a la defensa y cumplimiento de los Derechos Humanos que derivan de la sagrada dignidad de todas las personas, para lo que deben reforzarse las medidas que promueven la inclusión y extender sin discriminaciones los sistemas de protección universal.

Las empresas deben asumir el respeto debido con sus trabajadores, a las comunidades en las que operan y al entorno medioambiental afectado por su actividad, para lo cual los poderes públicos deben impulsar marcos regulatorios, así como estimular la creación de empresas de la economía social y solidaria que permitan el ejercicio del consumo responsable y sostenible.

Igualmente, queremos promover la participación e implicación colectiva, también en el ámbito de la Iglesia, en la tarea samaritana de defender unas condiciones de trabajo decente.

Como Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos (MMTC), renovamos nuestro compromiso para que sean “cada vez más numerosos quienes, sin hacer ruido, con humildad y perseverancia, se conviertan cada día en artesanos de paz”6.

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1.Cf. Laudati SI, Fratelli tutti, Evangeli Gaudium

2- Mensaje del Papa Francisco para la celebración de la 55ª Jornada Mundial de la Paz (1 de enero de 2022)

3- Idem

4- Mensaje del Papa Francisco al IV Encuentro Mundial de Movimientos Populares (16/10/2021)

5- Mensaje del Papa Francisco para la celebración de la 55ª Jornada Mundial de la Paz (1 de enero de 2022)

6- Idem

Mensaje escrito por el Movimiento Hermandad Obrera de Acción Católica – HOAC ESPAÑA

jueves, 8 de octubre de 2020

7 DE OCTUBRE, DÍA INTERNACIONAL POR EL TRABAJO DECENTE

 


Ante la indiferencia, la exclusión y el deterioro ambiental, que la pandemia no ha hecho más que acelerar, existe una vacuna que, sin embargo, apenas se utiliza. Se trata de «el amor inclusivo» que, como explica Francisco, es «social, es familiar, es político». Para que sea eficaz, es necesario convertir en oración la mirada a la precariedad vital de tantos hermanos y hermanas, sanar las heridas de la arbitrariedad empresarial y hacer que cada gesto sea un abrazo en el proceso de inserción laboral.

El verdadero amor social que hace fructificar las relaciones sociales, culturales, económicas y políticas, pasa por defender y extender el trabajo digno, que primerea con insistencia en la Jornada Mundial por el Trabajo Decente y forma también parte del quehacer de una pastoral del trabajo que hoy reclama más unidad y comunión.



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