Los amigos de Vida Ascendente nos mandan la invitación para asistir a las I Jornadas de Verano del movimiento. Seguro que merece la pena y sirve para caminar en comunión con este grupo que tan unido está a la Pastoral de la Salud.
La Delegación Diocesana de Apostolado Seglar tiene como misión específica la promoción de la formación y del compromiso transformador de la realidad de los fieles laicos, así como el fomento de la comunión entre los movimientos, comunidades y asociaciones con presencia en la Diócesis.
Los amigos de Vida Ascendente nos mandan la invitación para asistir a las I Jornadas de Verano del movimiento. Seguro que merece la pena y sirve para caminar en comunión con este grupo que tan unido está a la Pastoral de la Salud.
El Movimiento Vida Ascendente de la Diócesis de Cádiz y Ceuta celebró el pasado 11 de junio una jornada de convivencia en el Santuario de Nuestra Señora de la Oliva con motivo del cierre del curso pastoral. El encuentro reunió a miembros de distintos grupos del movimiento en una jornada marcada por la reflexión, la fraternidad y la acción de gracias por el trabajo realizado durante el año.
La presidenta del movimiento, Ana María, fue la encargada de dar la bienvenida a los asistentes, agradeciendo su participación en una cita que sirvió para clausurar las actividades del curso y despedirse hasta la reanudación de las mismas tras el verano.
Uno de los momentos más destacados de la jornada fue la intervención del consiliario diocesano de Vida Ascendente, el padre Juan Martín Baro, quien centró su reflexión en la importancia de la Sagrada Escritura en la vida cristiana. Con la Biblia en sus manos, recordó que se trata de un auténtico patrimonio de la humanidad y de una herramienta fundamental para el crecimiento espiritual de los creyentes.
Durante su exposición, el sacerdote destacó que a lo largo de su extensa trayectoria pastoral siempre ha encontrado grupos de Vida Ascendente en las parroquias donde ha desempeñado su ministerio. Asimismo, puso en valor algunas de las señas de identidad del movimiento, como la presencia de una Biblia y una vela encendida al Espíritu Santo en el centro de sus reuniones, así como la lectura y comentario comunitario de los evangelios para preparar la celebración dominical. Según señaló, estas prácticas convierten a Vida Ascendente en un movimiento singular dentro de la Iglesia.
Posteriormente, el padre Juan Martín Baro realizó un recorrido por diversos textos bíblicos para profundizar en la necesidad de la lectura de la Palabra de Dios. Partiendo del relato evangélico de la Visitación de María a su prima Isabel, subrayó la importancia de la transmisión de la fe entre generaciones y animó a los asistentes a asumir esta misión especialmente con sus nietos.
También recordó las palabras del Salmo 119: «Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero», destacando que la Biblia debe convertirse en guía para la vida cotidiana del cristiano. Del mismo modo, citó la primera carta de san Pedro, que invita a desear la leche espiritual para crecer en el camino de la salvación, y el pasaje del profeta Ezequiel en el que Dios exhorta a «abrir la boca y comer» la palabra recibida. A partir de estas referencias, animó a los presentes a profundizar en la lectura, meditación y vivencia de la Sagrada Escritura.
La jornada continuó con la celebración de la Eucaristía y, posteriormente, con una comida fraterna en un restaurante de Barbate, donde los participantes compartieron mesa y conversación en un ambiente de cercanía y convivencia.
El encuentro concluyó en un clima de alegría y fraternidad, con el deseo compartido de disfrutar del periodo estival y el compromiso de retomar las actividades del movimiento el próximo mes de septiembre.
El Movimiento Vida Ascendente celebró el pasado 26 de febrero la festividad de San Simeón y Santa Ana con una jornada de convivencia y reflexión espiritual que reunió a sus miembros en un ambiente de fe y fraternidad.
Esta celebración, que tuvo que ser pospuesta días atrás por el mal tiempo, comenzó con la celebración de la Eucaristía en la Parroquia de Nuestra Señora de La Palma de Algeciras, presidida por el padre Dominique Kociolek. Durante la misa, los asistentes participaron activamente en la liturgia, en una cita marcada por el recogimiento y la acción de gracias.
Tras la celebración, el grupo se trasladó al salón parroquial, donde recibieron con alegría al padre Rubén Vargas, quien ofreció una charla centrada en el significado de la Cuaresma. En su intervención, profundizó en la importancia del ayuno, la oración y la limosna como pilares fundamentales para fortalecer la vida cristiana y acercarse más a Dios a través de la fe. Asimismo, subrayó el valor del rezo del Santo Rosario como camino privilegiado para acercarse a la Virgen María, destacando su relevancia en la espiritualidad cotidiana de los fieles.
La jornada concluyó con una comida fraterna en la que participaron 27 personas, en un clima de amistad y convivencia. Durante el encuentro, los asistentes recordaron de manera especial a su consiliario, el padre Valentín Vivar, a quien dedicaron palabras de cariño y le desearon una pronta y completa recuperación.
En un ambiente de fe, reflexión y fraternidad, el Movimiento Vida Ascendente celebró en la mañana del 30 de mayo el final de curso en la Iglesia Conventual de Santo Domingo, en Cádiz. Ante la imagen de la Patrona de la ciudad, Nuestra Señora del Rosario, los asistentes participaron como verdaderos peregrinos de la Esperanza en un acto cargado de simbolismo, que les permitió ganar el Jubileo y las indulgencias que este año jubilar ofrece.
Presidiendo el altar, una pancarta alusiva al Jubileo —aportada por el grupo San Francisco Javier— recordaba el sentido espiritual de la jornada. Desde las diez de la mañana, el padre Pascual Saturio, prior de los Dominicos, y el padre Valentín Vivar, consiliario del Movimiento, ofrecieron el sacramento de la Penitencia a quienes deseaban cumplir con los requisitos para obtener el Jubileo.
El padre Pascual, con su característico entusiasmo, ofreció a los presentes una detallada explicación histórica del convento dominico, desde su fundación hasta la actualidad, culminando con una presentación del retablo mayor y sus elementos artísticos y devocionales.
Los actos se iniciaron con una oración a la Virgen del Rosario, a quien se agradeció la acogida en su templo y se pidió protección para todos los miembros del Movimiento.
Durante el encuentro, la presidenta del Movimiento, Mª Luisa, dirigió unas palabras de agradecimiento a todos los asistentes, con especial mención a quienes se desplazaron desde distintos puntos de la provincia. Lamentó la ausencia de los grupos de Algeciras, que por razones logísticas no pudieron acudir. Además, anunció que, por motivos de salud, dejará su cargo al comienzo del próximo curso, y animó a los miembros a reflexionar durante el verano sobre su posible relevo.
Por su parte, la tesorera, Milagros, expuso con preocupación la situación económica del Movimiento, marcada por la disminución de aportaciones de los grupos, que constituyen su única fuente de ingresos. Así, solicitó colaboración para afrontar los gastos necesarios para el funcionamiento de la organización.
Tras el trabajo en grupo, se celebró la Eucaristía, presidida por el padre Valentín Vivar y concelebrada por el padre Pascual Saturio, en un clima de recogimiento y celebración.
El encuentro culminó con un almuerzo fraterno, donde los miembros de los distintos grupos compartieron mesa, conversación y alegría, reforzando los lazos que unen a esta comunidad de personas mayores que siguen viviendo su fe con entusiasmo y compromiso.
El pasado lunes los dos grupos del Movimiento Vida Ascendente de Algeciras celebraron el encuentro mensual de formación, dirigido por el consiliario diocesano, P. Valentín Vivar, en la Parroquia de San Antonio de Padua.
Así, siguiendo el plan que el P. Valentín propuso al comienzo de curso, asistieron 27 personas. El consiliario insistió en la grandeza, belleza y compromiso del perdón en nuestras vidas y corazones, esta vez viviendo el perdón en la Biblia como «amor transformador de Dios».
El encuentro no empezó con una oración, como suele ser habitual, sino que, una vez planteados los puntos de meditación, se cantó una estrofa de «…Yo quiero ser un vaso nuevo», y se proclamó el salmo 50 de la Misericordia. Pasada un poco la hora de reflexión, los asistentes recibieron la bendición con el Santísimo Cuerpo de Cristo.
En un intenso clima de alegría y amistad, la jornada finalizó con un almuerzo en el que los participantes pudieron intercambiar opiniones y reflexiones sobre este encuentro de formación.
Celebrada en la Parroquia de San Antonio de Padua de la localidad, la coordinadora, Consuelo Martín, leyó una carta enviada por el consiliario diocesano, P. Valentín Vivar, animándoles con amor sin fin a seguir y a tener un rico fin de curso.
El párroco de San Antonio, P. Antonio Jesús López, les habló de la amistad, como un pilar importante para el buen desarrollo de la actividad del movimiento. Partiendo de un escucha atenta de sus intereses y experiencias, por medio del análisis de las «máscaras» que cada uno lleva, se profundizó en la verdadera amistad, el fortalecimiento de la caridad y cómo la vida está llamada a contagiar la amistad.
Durante la celebración de la Eucaristía, con motivo de la celebración del Día de la Caridad, se ofrecieron productos no perecederos, que se entregaron a la responsable de las Cáritas parroquial .
El encuentro finalizó con un almuerzo fraterno y emplazándose para el próximo 26 de julio para celebrar la Jornada Mundial de los Abuelos y Mayores.
El pasado lunes 12 de junio el movimiento Vida Ascendente de nuestra diócesis celebró en la Iglesia de Santiago la Asamblea de Clausura del Curso 2022-2023, con especial carga de Acción de Gracias. En el marco sinodal, la presidenta, María Luisa Marente, con su estilo directo, destacó el admirable momento que vive el Movimiento en los tres pilares de Espiritualidad, Apostolado y Amistad animando a que estos pilares se vivan no sólo entre quienes ya forman los grupos, sino abiertos a otras personas mayores y jubiladas.
Tras el informe de Tesorería y una panorámica de la Secretaria sobre las actividades llevadas a cabo por los distintos grupos de la Diócesis, el Consiliario Diocesano, P. Valentín Vivar, tuvo un tiempo de reflexión, bajo el lema sinodal “Una Iglesia en Salida: Pobre para los Pobres”. Posteriormente se celebró la Santa Misa, en la que en una dichosa coincidencia se proclamaron las Bienaventuranzas del Evangelio de San Mateo como un brindis de Cristo invitando a que, en Vida Ascendente las Bienaventuranzas se anuncien y se vivan.
Con una sencilla comida con sabor a fraternidad en el Seminario Diocesano y en la perspectiva del Triduo de Oración, Homenaje y Gratitud a los abuelos los días 26, 27 y 28 de julio, Fiesta de San Joaquín y Santa Ana, en la Parroquia de San Servando y San Germán de Cádiz, finaliz, en clima de fiesta, el acto de fin de curso.