La Delegación Diocesana de Apostolado Seglar tiene como misión específica la promoción de la formación y del compromiso transformador de la realidad de los fieles laicos, así como el fomento de la comunión entre los movimientos, comunidades y asociaciones con presencia en la Diócesis.
Hakuna Group Music lo ha vuelto a hacer. Este martes ha llenado Sancti Petri llevando la música católica Chiclana a otra dimensión, con jóvenes y familias cantando y alabando a Dios. Una noche de verano donde se mezcló oración y un ocio sano con unas letras que están calando en el interior de cada vez más miles de personas.
Y es que se trata de un grupo «musical más grande del mundo. Pues son casi 50 jóvenes los que se unen para bailar, cantar y rezar en un escenario. Nació en la JMJ de Río de Janeiro en 2013 y hoy está extendido en prácticamente todas las capitales de España, en buena parte de Latinoamérica (Brasil, Argentina, Uruguay), y hasta en Corea del Sur. Y Chiclana no iba a ser menos.
No hace ni dos semanas que Hakuna confirmaba su vigor el día de Reyes ante 17.000 personas en un WiZink abarrotado. "¡Su primera visita y su primer gran SOLD OUT en este recinto!", confirmaba el portal del estadio madrileño.
Los conciertos de Hakuna destacan por un público entregado, al igual que los jóvenes que frecuentan sus eventos más cotidianos de oración y formación, como los Soul week, revolcaderos o los God stops, en su jerga. Un movimiento que arrastra a miles y que se encuentra al alza en un momento en que la influencia de la Iglesia se muestra en retroceso. Al menos, según las cifras. ¿Cuál es su secreto? Para el sacerdote y fundador de Hakuna, José Pedro Manglano, el secreto no está en Hakuna, sino en un "Dios vivo".
Tal y cómo expresó días antes del histórico concierto a Ecclesia, también "en el primer mundo hay mucho sufrimiento".
"Dramas, tragedias, problemas, heridas afectivas, la despersonalización que nos convierte en piezas de una maquinaria…", enumera. En un mundo así, explica, "el olfato por la vida se agudiza. Y cuando vez vida, no sabes explicar qué pasa, pero sabes que ahí hay vida y que estás bien, que eres querido, libre. Los jóvenes huelen la vida y de donde hay vida no se quieren ir. Es lo único que ocurre aquí, que hay contagio y lo que se contagia es vida", explica.
"Cristo está vivo": vidas cambiadas en Hakuna
Para Manglano, buena parte de lo que sucede en Hakuna "no tiene explicación humana": reside en las Horas Santas. La única explicación, subraya, "es que ahí hay un poder, que Cristo está vivo. En ese clima de silencio, de oscuridad, acompañado por el Evangelio, de alguna canción, es muy fácil que el hombre habrá una fisura. Y por esa fisura Cristo entra y arrasa".
El sacerdote dispone de decenas de ejemplos que ilustran su "misión" de ir "a las personas que se han alejado de Dios y de la Iglesia", y su "ilusión" de que los "rebotados con Dios o que no lo conocen, lo conozcan".
Es el caso del primer sacerdote de Hakuna, Carlos, que al llegar a Hakuna "no sabía ni el avemaría, había entrado en el budismo y de la Iglesia católica no sabía nada".
También "es frecuente que a Hakuna vayan ateos", sin fe, y salgan transformados. Y lo que van buscando, explica Manlano, "es su momento de paz de la semana".
Menciona el caso de una mujer que llegó de Tailandia, sin ser católica y apenas sin saber si quiera quiénes eran los cristianos de no ser por estar casada con un protestante.
"Como no tenían nada que hacer, durante su estancia, fueron con un compañero a una Hora Santa. Era la primera vez que entraba en una Iglesia y se llenó de paz. La semana siguiente volvió", comenta.
Desde Hakuna le ofrecieron alguna explicación de lo que podía estar sintiendo, pero ella renunció hasta que terminase "el proceso". Dos meses después, se bautizó e hizo la comunión y su marido, pastor protestante, volvió a la Iglesia y ahora están casados.
También recuerda una excursión con varios jóvenes antes de verano. Manglano relata su asombro al escuchar hablar a dos jóvenes del "acostumbramiento de Pentecostés"
Además de lograr canciones que ayudan a rezar y a encontrarse con Dios, Hakuna Group Music ha conseguido que canciones católicas evangelicen los espacios de ocio. Sus temas suenan en discotecas, gimnasios y festivales. ¿Cómo lo han conseguido?
Podría sonar en un festival o en cualquier emisora de música tecno. La canción acumula más de tres millones de reproducciones en YouTube, y más de un millón de usuarios de TikTok la han utilizado como fondo en sus vídeos. Los comentarios que recibe son de este corte: “Ahora Dios estará en mis entrenamientos del gym”, “+50 kg en laterales si la escuchas”, “Día de Fabrik, rezando para que pongan este temazo”… Se trata de Huracán remix, una versión dance de uno de los temas religiosos más populares de Hakuna Group Music, creado por un youtuber ajeno al grupo católico y que se dedica a versionar con ritmos electrónicos hits de artistas como David Guetta o Cher.
Y como el éxito es contagioso (y viral), a mediados de octubre los DJ de música electrónica PMK Three pincharon en el Eternal Sun Festival de Valencia un mashup (una mezcla de dos canciones) de un conocido DJ sueco y del tema Enciéndeme de Hakuna. En 10 días, el video que subieron a TikTok (y en el que se ve a buena parte del público coreando la letra) había superado las 25.000 reproducciones. Más allá de discusiones sobre el copyright o sobre qué canción es mejor, si la original o la versión tecno, ambos éxitos revelan hasta qué punto sus canciones, con sus letras explícitamente católicas, ha penetrado en un espacio en el que hasta ahora no había entrado ningún compositor cristiano: el entretenimiento de masas.
“Al cantar usamos expresiones corrientes que conectan con cualquiera”
Con 240.000 oyentes al mes en Spotify, y algunos de sus éxitos en el Top 3 de esa plataforma, no es ningún secreto que Hakuna Group Music ha revolucionado la música católica. Pero lo más llamativo es que su música no suena sólo en un rato de adoración, sino que cientos de miles de jóvenes las escuchan cuando salen a correr, en el gimnasio, mientras conducen o cuando están de fiesta.
Un lenguaje corriente
“El secreto –explica para Misión Víctor, miembro del grupo y responsable de que suene la armónica en temas tan exitosos como Baila y déjate de historias –es sencillo: nuestra música y nuestras letras son de verdad. Cantamos lo que vivimos, lo que rezamos, lo que sentimos… Y cuando la gente lo escucha, percibe esa verdad que todo el mundo ansía y que el mundo no te puede llenar”.
Un mensaje que presentan con expresiones tan normales como pegadizas. “Al cantar usamos un lenguaje que es el nuestro. Cantamos con palabras sencillas y expresiones corrientes que conectan con cualquiera, porque cuando hablamos con Dios también lo hacemos así. Y eso que, a veces, los católicos usamos palabras rebuscadas para hablar de Dios y con Dios, no el lenguaje que usaríamos con un verdadero amigo”.
“En realidad –añade María, voz del tema Capricho y una de las encargadas de recoger el Premio Revista Misión 2023 que recibió Hakuna Group Music el pasado octubre –, nosotros no sacamos canciones ‘para la gente’, sino que la música nace de nuestro deseo de hablar con Dios y de la necesidad que tenemos de mostrar que somos jóvenes normales y a la vez católicos. Por eso sacamos lo que llevamos dentro, y el público entiende que es posible unir a Dios con las cosas que nos interesan a los jóvenes y con la buena música, porque Dios está presente en todo”.
De Coldplay a Nil Moliner
“Pero solo un buen mensaje no abre las puertas de discotecas y gimnasios”, les objetamos. Y aquí aparecen dos ingredientes claves. “Primero, que nuestro productor [Íñigo Guerrero] es un crack y nos ayuda a introducir una mayor riqueza musical. Por ejemplo, la canción Bendito hace que las letanías de la Hora Santa suenen como el tema tribal Hijo de Hombre de Phil Collins; otras siguen ritmos parecidos a los de Coldplay, y el último single, Olor a tostadas, podría ser una canción de Nil Moliner”, explica Víctor.
“Es posible unir a Dios con la buena música, porque Dios está presente en todo”
El segundo y más importante aún, en palabras de María, “es que todo esto es cosa de Dios. Si Él no quisiera que nos pasaran cosas tan impresionantes como llenar dos veces el Palacio de Vistalegre o colgar un ‘Sold Out’ en el Wizink para el concierto del 6 de enero, no estaría pasando. Pero es Él quien se está empeñando en abrirse un hueco para llegar a miles de personas que no le conocen o le han olvidado, y decirles que la Iglesia es su casa y que pueden encontrarle en sus movidas, en sus cosas… ¡en todo!”. No sólo entre los pucheros de santa Teresa, sino que también entre pesas, copas o juegos de mesa anda el Señor, a ritmo del grupo musical Hakuna.
Hakuna ha elevado la calidad de la música católica a un nivel 100% profesional. Por eso, cada concierto –como el de Vistalegre de estas imágenes– es una experiencia catártica para miles de jóvenes que escuchan hablar de Dios explícitamente, mientras se divierten como lo harían en un buen festival
Dios llega en modo random
Las historias impactantes se les acumulan. Por ejemplo, la de los técnicos de sonido de Vistalegre que, cuando vieron al público arrodillado en la canción Noche, sintieron que “ahí estaba pasando algo especial, algo más grande que en cualquier otro concierto, y se arrodillaron también para orar con todo el público”, como les confesaron después. O como la familia de un joven asesinado, a la que unos amigos invitaron al concierto “para distraerse” y acabaron convirtiéndose a la fe y encontrando en la Iglesia el mejor hogar para su duelo. Incluso en el grupo hay testimonios de conversión: “Un amigo suyo –explica María– estaba alejado de Dios. Y un día, mientras escuchaba música random en Spotify, le saltó Pasión de Dios. Le tocó tanto que volvió a escucharla, empezó a cuestionarse su vida, con el tiempo hizo un retiro de Effetá, y al final acabó en Hakuna y ahora canta con nosotros”.
Artículo publicado en la edición número 70 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.
Sebastián se acaba de despertar, da un salto desde la cama y grita entusiasmado: ¡han venido los Reyes Magos! Busca su nombre entre los regalos y descubre uno pequeño, que le llama especialmente la atención. Lo abre, y lee emocionado: "WiZink Center de Madrid- Concierto de Hakuna Group Music - Gira Capricho - 6 de enero de 2024".
Es la fiesta de la Epifanía del Señor -la manifestación al mundo de Dios, ¡qué oportuno! ¿no?- y así dará comienzo un día para la historia, en el que un grupo de católicos con espíritu, ¡con mucho espíritu!, lograron llenar uno de los recintos más importantes del país.
Sebastián acaba de cumplir 13 años y es un adolescente normal, como el resto de los chicos de su clase, de los que les gusta jugar al fútbol y al Minecraft. Hoy está feliz porque va escuchar en directo Capricho, el nuevo disco que ha sacado Hakuna.
Durante más de dos horas y media podrá dejar las distracciones virtuales y experimentar la fuerza de unas letras que, gracias a Dios, son muy reales. Escuchar, cantar, gritar..., con miles de católicos como él, que merece la pena vivir, que hay esperanza y que "se puede ser joven y profundamente fiel a Jesucristo" (San Juan Pablo II).
"Va a entrar el Rey del capricho"
Es principios del mes de enero y un frío invernal se hace notar en la capital. La noche se ha echado ya sobre la plaza de Felipe II, en el barrio de Salamanca de Madrid, cuando un puñado de familias va de un lado para otro cargando balones nuevos, cochecitos recién estrenados y patinetes que son eléctricos.
'Dejar las distracciones virtuales por un momento y experimentar la fuerza de unas letras que, gracias a Dios, son muy reales'.
El antiguo Palacio de los Deportes luce como en sus mejores noches, casi, casi, diría yo, como en la del partido de ayer entre el Real Madrid y el Efes, ¡cuatro prórrogas para enmarcar! Aunque, esto, sin duda, me digo... lo va a superar.
Puestos de bebidas, patatas y golosinas… jóvenes con sudadera, parejas que llevan en cada mano a dos o tres hijos... sacerdotes, monjas, gente en silla de ruedas, mujeres mayores y hasta una recién nacida. Un verdadero pueblo -como es la Iglesia- dispuesto a escuchar a un grupo que está revolucionando el panorama de la música católica en España.
Legan las nueve de la noche, las luces se apagan y un grito ensordecedor inunda el recinto. Una voz reclama la presencia del Espíritu Santo, mientras una chica "entusiasmada" -"éndon" (dentro) y "Teós" (Dios), eso es, muy bien, que lleva dentro a Dios- levanta un cartel bastante casero en el que se puede leer: "El amor vence siempre".
"En medio de tantos regalos hay uno que sigue siendo el Rey... Hubo un Rey que se ha encaprichado de nosotros, abrid los ojos que ya está, atentos que va a entrar el Rey del capricho...", dice un joven de Hakuna, mientras se inicia la cuenta atrás en la pantalla. Cinco, cuatro, tres, dos, uno... y empieza un concierto memorable, en el día de Reyes, para que 17.000 almas adoren a un Niño pequeño... ¡esa es la idea!
"Basta de preguntarse por la vida. Basta de quererla comprender. Tan solo has de meterte en ella y descubrirte en la grandeza de su sencillez... Es tan sencillo, tan sencillo que el hombre no es capaz de soportar. Basta con vivir con toda el alma, basta con creer en ese pan", cantan desde el escenario Olor a tostadas, del nuevo disco Capricho.
Y, seguido, el primer gran éxtasis de un público completamente entregado: "La misericordia ha entrado en esta casa, la misericordia ha entrado en esta casa, levántate y anda". La gente lo da todo, salta en la pista como si fuera una gran ola con amenaza de tsunami. Mientras, en la pantalla, se pueden ver imágenes de una adoración eucarística y de unos simpáticos sacerdotes coreanos. ¡Somos la multinacional de la esperanza!, se podría titular.
Una joven agradece al público por haber venido y anima "a disfrutar y a rezar este capricho". Y, entonces, suena el "creo" más impresionante que uno bien pudiera imaginar. "Digo que eres amor. Escucho que soy tu amado. No siento y qué más da. Te quiero y eso basta. Sintiendo dudas", ¿esto no lo podría haber escrito Unamuno? Es muy grande lo que están haciendo estos chicos, pienso yo.
Justo cuando alguien canta "escucho que soy tu amado...", se encienden unas pulseras de lucecitas que previamente nos han dejado en el asiento. La gente estalla y la pista parece la tierra a mil kilómetros de altura, toda ella llena de casitas... Será que Hakuna... ¡nos eleva hasta el cielo!
La implicación del público fue absoluta.
"No hemos podido resistirnos a traeros un regalo... un trueno... que es un volver a empezar, que es lo que precede al caos...y Otro lo guarda en su costado para que ahí muera el miedo", dice una joven antes de ponerse a cantarTrueno. Y, luego, le siguePluma de Escribano, que dice el presentador que "es la mejor de todas las canciones porque, en cuanto a letra, es palabra de Dios". Y tiene mucha razón. Y, si encima va acompañada de violines.
El concierto está siendo apasionante. La gente corea que es la juventud del Papa, mientras uno siente que el Espíritu está cada vez más presente. El WiZink parece un reactor nuclear divino... ¡uy cómo explote! Y, se me ocurre... ¿cómo podremos estar tanta gente equivocada? Tres chicas salen a cantar Baila y déjate de historias... y explotan los confetis desde el escenario.
Para dar paso luego a una canción "que habla de los que se han planteado suicidarse... de los que están en la prostitución... es el momento de pedir por nuestros hermanos, metámonos en la noche para poder rezar por ella", y dos chicas cantanNoche. Hakuna está cumpliendo diez años y quieren que lo celebremos. "Capricho es nuestra identidad... no hay nada mejor que descansar en la lógica del capricho", se le escucha decir a Manglano, el sacerdote que inició esta, llamada por el Papa Francisco, "familia eucarística".
Y, entonces, salen los flamencos al escenario. Tres chicas de blanco radiante mueven sus mantones mientras bailan "el campanillero". Luego, Madre de Hakuna... y alguien del público que grita ¡viva la Virgen!, para que la gente se arranque con unas palmas. "Te quiero con locura preciosa madre", dice un cartel que enfocan en la pantalla. "¿Cómo no vamos acabar cantando villancicos?", dice otro antes de empezar con un "ande, ande que es la Nochebuena... pero mira cómo beben... y ya vienen los Reyes Magos".
Hakuna nació durante la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiroen 2013 de manos de un grupo de jóvenes católicos madrileños y guiado por el sacerdote José Pedro Manglano. A través de la música realizada por ellos mismos y las actividades que llevan a cabo, entre las que destaca la Adoración,este grupo ha ido creciendo hasta convertirse en estos momentos en un fenómeno eclesial en España.Un lenguaje y formas adaptados a los jóvenes, un gran manejo de las redes sociales y los canales en los que se mueven los jóvenes, pero todo ello anclado en la Tradición.Este es buena parte el secreto de este grupo católico. Un nuevo disco que además es un Viacrucis