Basándome en dos vídeos que me han llegado en los últimos días, os invito a reflexionar especialmente con nuestros jóvenes. El primero lo he titulado yo MENOS ES MÁS, y el segundo, POR MUCHAS RAZONES, se ha propuesto en la diócesis Asidonia-Jerez para catequesis juvenil.
Con respecto a nuestras
creencias, vivíamos en un mundo ruidoso, contaminado, "superactivado", con ofertas de cientos de actividades fuera y con falta
de tiempo para las cosas importantes. Un
planeta donde suponíamos que todo era alcanzable de la mano de la Ciencia y del
papa Estado; por lo tanto, en ausencia de Dios, vivíamos el momento de disfrute
sumergidos en un individualismo atroz donde la frase “ese no es mi problema”
era dicha con relativa frecuencia. Pero…
El virus llegó… y todo lo cambió.
El ruido se convierte en
silencio, las múltiples posibilidades de pasar el tiempo en diversidad de
actividades se transforman en una: estar confinado en casa. Descubrimos que la
Ciencia no tiene respuesta inmediata al problema y que si el virus invisible y
destructor entra en nuestra casa… se acabó el tiempo y llegó la muerte… el
final.
Y en ese mundo de oportunidades y
soledad, muchos llegamos a descubrir que a lo mejor nuestra forma de vida y
escala de valores no estaban siendo los adecuados y procede un cambio en
profundidad.