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miércoles, 10 de julio de 2024

Dios no cierra por vacaciones: cinco consejos para vivir tu fe en verano


Las vacaciones son un tiempo para descansar, disfrutar y desconectar de las preocupaciones y el estrés del día a día. Pero también pueden ser una oportunidad para fortalecer nuestra fe y nuestra relación con Dios, que nos ama y nos acompaña siempre.


Las vacaciones son un tiempo para descansar y desconectar de la rutina. Pero también una oportunidad única para vivirla de una manera más intensa y profunda y sin prisas. No se trata de renunciar a la diversión o al ocio, sino de integrarlos en nuestra relación con Dios y con los demás. Aquí te ofrecemos cinco consejos para no perder la fe en vacaciones y vivir la alegría de creer.

1. Escucha música que te inspire. La música tiene el poder de elevar nuestro ánimo, transmitirnos mensajes positivos y conectarnos con nuestra espiritualidad. Hay muchas canciones que nos hablan de la fe, la esperanza, el amor y la confianza en Dios. Por ejemplo, puedes escuchar Broken de Coldplay, Amén, de la familia Montaner, My sweet Lord de George Harrison, Te vi dolor de Marcela de María y Campos o Forofos un súper éxito de Hakuna Group Music.

2. Lee versículos bíblicos que te alienten. La Biblia es el mejor libro de consejos que puedes tener, ahí encontrarás versículos para no perder la fe en tiempos difíciles, que te ayudarán a encontrar el consuelo y la fuerza cuando más lo necesites. Por ejemplo, puedes leer Isaías 41:10, Nahum 1:7, Juan 14:27 o 2 Timoteo 1:7. También puedes buscar otros versículos que te hablen personalmente o que se relacionen con tu situación actual.

3. Ora con sencillez y confianza. La oración es el alimento de nuestra fe. Sin ella, nos alejamos de Dios y perdemos el sentido de nuestra vida. Por eso, es importante que en nuestras vacaciones no descuidemos este aspecto tan esencial. Podemos aprovechar los momentos de silencio, de soledad, de contemplación de la naturaleza o de lectura para entrar en diálogo con Dios y escuchar su voz. También podemos participar en la eucaristía dominical o diaria, si tenemos la posibilidad, y acercarnos al sacramento de la reconciliación. La oración nos ayuda a agradecer los dones que recibimos, a pedir por nuestras necesidades y las de los demás, y a ofrecer nuestra vida a Dios.

4. Comparte tu fe con los demás. Vivir la fe no es solo un asunto privado, sino también público. Estamos llamados a ser testigos de Cristo en el mundo, con nuestra palabra y con nuestro ejemplo. Por eso, en nuestras vacaciones podemos aprovechar para compartir nuestra fe con las personas que nos rodean: familiares, amigos, conocidos o desconocidos. Podemos hacerlo con naturalidad, respeto y alegría, sin imponer ni ocultar nuestra identidad cristiana. Podemos hablar de lo que creemos, de lo que nos motiva, de lo que nos preocupa, de lo que nos ilusiona. Podemos invitar a otros a participar en alguna actividad religiosa o solidaria. Podemos dar testimonio de nuestros valores y actitudes cristianas.

5. Celebra tu fe en la Eucaristía. La Eucaristía es el centro y la cumbre de la vida cristiana, el sacramento del amor de Dios por nosotros y de nuestra comunión con Él y con los hermanos. Por eso, no debemos dejar de celebrar nuestra fe en la Eucaristía, aunque estemos de vacaciones. Podemos buscar una iglesia cercana al lugar donde nos alojamos o visitamos, o incluso aprovechar para conocer otras iglesias o santuarios que tengan un valor histórico, artístico o espiritual. En la Eucaristía encontramos el alimento que nutre nuestra fe y nos impulsa a vivir como discípulos misioneros.

Estos son solo algunos consejos para ayudarnos con la fe en vacaciones, pero seguro que hay muchos más. Lo importante es recordar que Dios no se va de vacaciones ni se olvida de nosotros, sino que sigue estando presente y actuando en nuestras vidas. Por eso, no dejemos de buscarle, de encontrarnos con Él y de darle gracias por todo lo bueno que nos regala.

domingo, 9 de julio de 2023

MENSAJE SEMANAL DE MONS. RAFAEL ZORNOZA "LA NATURALEZA, LA BELLEZA DE LA CREACIÓN"

 


ENLACE AL AUDIO MENSAJE

“Contemplar la creación nos lleva a la oración. Dios también a mí me da la vida gratis, como a los lirios, como a los pájaros, por lo que soy, no por lo que hago, no según lo haga." Mi mensaje semanal en @COPECadiz.

Ya está aquí el verano y para muchos, afortunadamente, las vacaciones para descansar. Algunos afirman que el verano es para desconectar. Es cierto que así expresamos la distancia que nos sitúa en un contexto diferente a los ritmos de trabajo que son frenéticos, extenuantes, para muchas personas. En el ambiente hiperactivo de nuestra sociedad acabamos verdaderamente cansados, atrapados por urgencias familiares, laborales, pastorales, etc. Es evidente que hemos de encontrar el necesario equilibrio físico, mental y espiritual. Aprovechemos, pues, el tiempo de vacaciones. Pero tenemos que aprender a descansar y redescubrir el sentido último del reposo, no como una simple experiencia de huida, sino como el fruto de un saber, el arte de vivir.

Creo que un reto no pequeño de nuestro tiempo es aprender a tomarse el tiempo para vivir de verdad, para estar más presente en las cosas y en las personas, para amar, para construir. Aunque en un mundo utilitarista como el nuestro parece que las actividades gratuitas, el descanso, el tiempo dedicado a la cultura o a la meditación aparecen como una ofensa al rendimiento y a la eficacia, el descanso tampoco puede ser el desinterés por todo ni ausentarse de la vida. Menos aún la disolución del alma en una distracción inconsciente y alocada. Se impone la defensa de la cordura del ser frente a la locura del activismo.

No tenemos un manual del descanso, pero sabemos muchas cosas que nos recuperan interiormente, nos humanizan y hacen reposar el cuerpo y el alma. Sirvan, pues, las vacaciones para el encuentro, para renovar lazos con nuestros familiares y amigos, para disfrutar de la convivencia con las personas a las que amamos, al tener más tiempo libre, para nuevas experiencias de amistad, de contacto con la naturaleza, de crecimiento. Un ambiente relajado de vacación es perfecto para impulsar el agradecimiento, que a veces con las prisas podemos olvidar. Saber dar las gracias a los demás por los detalles, por los planes o por haberlo pasado bien juntos. Y sobre todo compartir dando gracias a Dios por estar bien y estar juntos, y echar una mano a los nuestros, sin olvidar vivir la caridad con los necesitados, solos o enfermos.

De muchas formas Dios sale a nuestro encuentro en verano. Algunos visitan monasterios, hacen el Camino de Santiago, buscan algún retiro, o participan –como lo harán muchos jóvenes de nuestra diócesis unidos a los de todo el mundo— de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) con el Papa en Lisboa. Más sencillamente para cualquiera, puede ser valioso abrir el Evangelio y leerlo lentamente, sin prisa, para disfrutar del consejo de Dios, palabras sabias para meditar y hacer vida, y dejarnos interrogar por Él, preguntándonos cómo va nuestra vida, si está en línea con lo que dice el Señor, y superar el cansancio del cuerpo y del corazón. De diversos modos, en definitiva, podemos aprovechar para recuperarnos del desgaste de cuerpo y alma.

No olvidemos que muchas personas no pueden gozar de vacaciones porque pasan dificultades económicas o viven solos, y en este tiempo lo están más, para mostrares todo el apoyo y el consuelo posible.

Os deseo el descanso merecido que reponga vuestras fuerzas para seguir con fidelidad la ruta de nuestra vida siendo fieles a la voluntad de Dios y a nuestros compromisos.

DEl blog de nuestro Obispo

domingo, 3 de julio de 2022

LLEGAN LAS VACACIONES. (MENSAJE DE D. RAFAEL)

 MENSAJE DE VOZ DE NUESTRO OBISPO

Todo el mundo anhela la llegada de las vacaciones. Están asociadas en nuestra mente sobre todo al verano que ya está aquí, con sus playas y piscinas repletas, e infinidad de ofertas para desconectar. Se comprende que esté más que justificado como recuperación sana de los afanes del curso y del cansancio laboral. El descanso, si es después de un trabajo, es como la victoria que obtiene un luchador. Hay cierto arte en saber disfrutarlo, que es la forma en que uno pasa el tiempo.

Sucede, sin embargo, que no es conveniente una desconexión total. Hay muchas cosas valiosas que siguen mereciendo nuestra atención y hasta nos exigen un cuidado mayor. Incluso se podría decir que algunas de ellas forman parte de nuestra vacación y que estas “conexiones” colaboran a restaurarnos más. Por ejemplo, la familia y los amigos. ¿No son los verdaderos afectos los que dan mayor felicidad? Y ¿quién duda hoy del valor de un ocio activo y recreativo que, al tiempo que nos distrae, nos instruye y hace disfrutar? ¿No forma parte de nuestro tiempo mejor empleado hacer ejercicio o el deporte al que tenemos afición?

Nuestra relación con los demás ha de ocupar, pues, un lugar importante. Lo mejor es pensar en los demás, que es ejercitar la caridad, estar pendiente de hacer el bien compartiendo la convivencia y las aficiones, y todo lo que ayude a crecer en amistad. Siendo lógicos, el servicio está en la lógica del amor, el único que puede darnos felicidad. Hay que contar, por consiguiente, en entregarse a los próximos o extraños, a los de casa o los de más allá, haciendo lo previsto o siendo capaces de aventurarse en acciones donde pensemos más en dar que en recibir. En todo tiempo y lugar se puede hacer el bien y dedicarse a las buenas obras.

La amistad y la relación exige la conversación, dejar tiempo para hablar y para escuchar. Dios es nuestro primer interlocutor a quien descuidamos fácilmente por tantos trabajos, prisas y estrés. Este es el momento esperado de afianzar la oración, meditar la Palabra de Dios, escuchar, descansar dejándose amar, dejándose enamorar por Él. No dejes de ir a Misa y vívela con tranquilidad.

Necesitamos divertirnos, que quiere decir, volcarse hacia afuera de uno mismo, salir de la monotonía de las rutinas habituales de nuestros trabajos y obligaciones. Pero sin perder nuestro centro, sin disolver nuestra alma en el vacío, sin perderse a sí mismo ni a Dios. Es posible descansar saliendo de anteriores fatigas, dejando atrás los agobios, haciendo deporte o en la naturaleza, pero sin perder la paz ni el sosiego, sino, por el contrario, creciendo en lo que nos hace vivir, en lo que nos hace mejores, en cuanto nos humaniza a nosotros y a los demás. Es tiempo de saber acoger los bienes que nos da Dios y percibirle en nuestra vida. Este verano hay miles de personas haciendo el Camino de Santiago en este Año Santo Jubilar, y muchos otros que conozco en misiones, en voluntariados y en campos de verano, haciendo experiencias inolvidables y ayudando a los demás.

Quiera Dios que se llene de alegría nuestro espíritu y disfrutemos del merecido descanso. Lo será, sin duda, si es tiempo para nosotros y tiempo para Dios, si nos relacionamos con otros y descubrimos sus valores y necesidades, si cuidamos de nuestra salud espiritual, si con encuentros fraternos dedicamos más tiempo a la familia, a los amigos, sin descuidar a los necesitados ni dejar de hacer caridad. Procuremos vivir lo mejor de la vida, pero siempre de cara a la verdad, sin egoísmo ni mentira, sin el engaño de propuestas falsas que prometen pero no dan; vivir amando, pero con justicia y solidaridad, sin dejar de lado a Dios ni olvidar a los demás.

Pídele al Señor que bendiga tus vacaciones y que haga de ellas un tiempo fecundo para crecer, para encontrar lo perdido, para dejar agobios y prisas, para enterrar amarguras y ofensas pasadas, para oxigenar el cuerpo y el alma, para crecer en dignidad y belleza interior. Que por tu cuidado de los demás se note tu caridad cristiana y tu corazón universal. Déjate querer por Dios y no dejes de darle gracias por todo ni de rezar.

domingo, 27 de junio de 2021

TIEMPO DE VACACIONES Y SUS POSIBILIDADES. NOS HABLA EL SR OBISPO

 


Como cada verano –también en este de 2021, que anuncia algo más cerca el fin de la pandemia–, llega el momento de conceder una tregua a nuestras labores habituales para dedicar un tiempo a esas otras actividades que suponen un cultivo distinto del cuerpo, la mente y el alma sin excesivos dispendios. 

 ¡Feliz y saludable verano!

Nuestro Obispo nos invita este verano a celebrar la eucaristía con más asiduidad, y gustarla más profundamente. Quien se alimenta del “pan de vida” recibe la fuerza de transformarse en don. 

Su mensaje en @COPECadiz  está aquí: 

https://bit.ly/3zWeRSg 

Para orar y compartir... Pásalo!