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sábado, 25 de marzo de 2023

HOY LA ANUNCIACIÓN "JORNADA POR LA VIDA" (PALABRAS DEL SR OBISPO)

 


ENLACE AL AUDIO DEL SR OBISPO

No hay nada más moderno que defender la vida en todo momento y lugar, y nada más retrógrado e inhumano que promover la muerte con excusas insoportables y a base de falsos argumentos ideológicos.

martes, 6 de diciembre de 2022

HOY EN SAN ANTONIO, MAÑANA EN SAN LORENZO, JUEVES EN EL MONASTERIO DE NTRA SRA DE LA PIEDAD (DE 11 A 14 Y DE 17 A 19.30H)


 


El Icono de la Anunciación a María, de la diócesis de Homs (Siria), recorrerá distintas localidades de los arciprestazgos de la Bahía de Cádiz. Empezando por los arciprestazgos de Cádiz Intramuros y Cádiz Puerta Tierra, el icono irá visitando varias parroquias, monasterios y el Seminario San Bartolomé, quedando expuesto en cada uno de ellos, donde se celebrarán momentos de oración y eucaristías. De la misma manera, visitará también las parroquias de Puerto Real, Chiclana de la Frontera y San Fernando, donde terminará su recorrido el 30 de diciembre.

Este icono, ante con tanto fervor habrán rezado multitud de cristianos, fue profanado cuando los terroristas del DAESH entraron en Siria con la intención de acabar con el cristianismo en esas tierras.  Cuando algunos cristianos consiguieron volver a su ciudad, rescataron este sagrado icono de los escombros de una de sus iglesias, y lo cedieron para que sirviera de nexo de unión entre ellos -nuestros hermanos perseguidos- y nosotros. Ellos esperan nuestra ayuda, nuestro apoyo y nuestra oración.

Con esta visita, que ha sido posible gracias a la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada, se pretende tener presente a nuestros hermanos perseguidos en distintos lugares del mundo por el simple hecho de profesar su fe católica y rezar por la Iglesia perseguida.

El icono de la Anunciación a María viene de recorrer el arciprestazgo de Algeciras, donde ha visitado 16 centros entre parroquias, templos y colegios.

martes, 22 de marzo de 2022

25 de marzo, Jornada por la Vida: «Acoger y cuidar la vida, don de Dios»

 


Con el lema «Acoger y cuidar la vida, don de Dios», la Iglesia celebra el 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación del Señor, la Jornada por la Vida.

¿Cuál es el mensaje de los obispos?

Los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida explican que en la solemnidad de la Anunciación celebramos que el «sí» de la Virgen María se ha convertido en la puerta que nos ha abierto todos los tesoros de la redención. Y puntualizan, «en este sentido acoger la vida humana es el comienzo de la salvación, porque supone acoger el primer don de Dios, fundamento de todos los dones de la salvación; de ahí el empeño de la Iglesia en defender el don de la vida humana desde su concepción hasta su muerte natural, puesto que cada vida es un don de Dios y está llamada a alcanzar la plenitud del amor«.

Por eso, «acoger y cuidar cada vida, especialmente en los momentos en los que la persona es más vulnerable, se convierte así en signo de apertura a todos los dones de Dios y testimonio de humanidad; lo que implica también custodiar la dignidad de la vida humana, luchando por erradicar situaciones en las que es puesta en riesgo: esclavitud, trata, cárceles inhumanas, guerras, delincuencia, maltrato».

El cristiano, centinela del Evangelio de la vida

Los obispos lamentan que se permita jurídicamente y se promueva la eliminación de la vida por criterios económicos o utilitarios, alegando «humanidad» y desde el emotivismo. Sin embargo, afirman «lo cierto es que acabar con una vida humana es lo más contrario a la verdadera humanidad». En esta situación hacen una llamada a acoger y cuidar la vida, principalmente la que se encuentra en una situación de mayor vulnerabilidad, como es el caso de los concebidos
no nacidos o de los más enfermos o ancianos.

Especialmente invitan a los cristianos a ser «centinelas» del Evangelio de la vida, porque son testigos de su belleza como don de Dios, y porque vigilan para salvaguardarla de cualquier atentado o manipulación. Ser «centinela» implica según los obispos, «tomar conciencia de la necesidad de formarnos y de formar a las generaciones más jóvenes para conocer y comprender la verdad del hombre, creado por Dios, llamado a amar y ser amado en plenitud. De ahí la importancia de una correcta formación de la afectividad y la sexualidad, como elementos constitutivos del ser humano que definen su identidad».

Los obispos dedican la última parte de su mensaje a María, que acogió «la suprema donación del que se entregó por nosotros hasta la muerte para darnos vida eterna» y que se convirtió en una mujer «que acompaña la vida del que sufre en la esperanza de la victoria de la resurrección y modelo de todo aquel que cuida de los hermanos enfermos o en precariedad».

MATERIALES PARA LA JORNADA POR LA VIDA

Mensaje de los obispos

Subsidio litúrgico para el celebrante

Subsidio litúrgico para el monitor

Peticiones por la vida

Rosario por la vida

Vía Crucis por la vida

jueves, 25 de marzo de 2021

HOY 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación del Señor, celebramos la Jornada por la Vida.

 


Hoy 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación del Señor, celebramos la Jornada por la Vida.

Custodios de la vida» es el lema de este año que pretende explicar que la vida es un bien fundamental para el hombre, sin el cual no cabe la existencia ni el disfrute de los demás bienes. Pero en la sociedad actual avanza la cultura de la muerte, como puede verse en la aprobada Ley Orgánica de regulación de la eutanasia. Ante esta cultura de la muerte, los cristianos «debemos ser custodios de la vida» porque, como afirmaba San Juan Pablo II, «la vida es siempre un bien».

Muchos defienden como criterios para no respetar la vida razones de bienestar o de utilidad, descartando a cuantos no cumplen estos parámetros y por falsa compasión, puro sentimentalismo e interés particular. Pero nuestra respuesta ha de tener en cuenta la verdad y la dignidad de la persona humana, y adherirse a la verdad buscando el bien. La vida humana vale en sí misma y no está ligada al vigor físico, ni a la juventud, ni a la salud física o psíquica. Es un bien fundamental para el hombre, sin el cual no cabe la existencia ni el disfrute de los demás bienes, por lo que no procede conceder un peso determinante a categorías como útil, inútil, gravoso, deseado, no deseado, etc. Provocar la muerte no es la solución a ninguna situación por conflictiva que sea. Nunca, en ninguna situación, tanto en la fase inicial y embrionaria de la vida humana, como en su final. “La eutanasia y el suicidio asistido son una derrota para todos. La respuesta a la que estamos llamados es a no abandonar nunca a los que sufren, no rendirse nunca, sino cuidar y amar para dar esperanza” (Conferencia EE, Declaración del 11 diciembre 2020).

Cada persona ha de ser considerada siempre como un fin en sí misma y nunca como un medio para otros fines. Toda vida humana es digna y merecedora de protección y respeto, y su valor no puede medirse por la satisfacción subjetiva que produce ni por su nivel de bienestar.

La vida es un don que Dios da, fruto de un amor infinito, con amor eterno. Y la vida humana ha sido enaltecida a lo más alto cuando el mismo Hijo de Dios se hace hombre. La vida humana es sagrada porque desde su inicio comporta «la acción creadora de Dios» y permanece siempre en una especial relación con el Creador, su único fin. Solo Dios es Señor de la vida desde su comienzo hasta su término: nadie, en ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho de matar de modo directo a un ser humano. Debemos, por tanto, proclamar el Evangelio de la Vida, promover iniciativas en defensa de la vida humana, desde su nacimiento hasta su muerte natural, ofrecer apoyo integral a las mujeres gestantes, sobre todo a las que experimentan dificultades en su embarazo, defender y apoyar las muchas iniciativas que algunos, con valentía creativa, llevan a cabo para promover la cultura de la vida. Gracias a los que cuidan con tanto cariño y generosidad a los mayores y a los enfermos terminales, evitando así que sientan que son una molestia y que se planteen la eutanasia como una salida. Recordemos que «incurable, de hecho, no es nunca sinónimo de “in-cuidable”.

Es necesario que profundicemos también en los motivos por los que queremos custodiar la vida, que no solo vienen de nuestra fe, sino de la evidencia científica. De este modo podremos justificar y vivir nuestra postura e instaurar la cultura del cuidado, que se dirige también a las personas de buena voluntad. La fe nos deja ver el sentido de la vida (propia y ajena), su dignidad, su valor inviolable y eterno y anunciar que somos valiosos para Dios que nos ama. “El Hijo de Dios, en su encarnación nos invite a la revolución de la ternura” (EG 88) que hoy pedimos a Dios. Hay que perder el miedo a vivir, a luchar, a defender la vida y combatir la cultura del “descarte”, a sufrir, en una palabra, a amar. Es el camino del Señor para que nos acerquemos a Dios hecho hombre y aceptemos totalmente y con entrega nuestra propia vida humana con todas sus consecuencias.