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lunes, 6 de abril de 2026

Mons. Ramón Valdivia bendice el nuevo oratorio de la sede de Gadir en Valdelagrana

 


El administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Ramón Valdivia, visitó el pasado 21 de marzo la nueva sede de Gadir, obra corporativa del Opus Dei, ubicada en la urbanización de Valdelagrana.

Durante la visita, el prelado pudo recorrer las instalaciones, aún en fase final de construcción, y conocer de primera mano las actividades formativas y educativas que la prelatura desarrolla con familias de distintos ámbitos de la Bahía de Cádiz y su entorno.

Uno de los momentos centrales de la jornada fue la celebración de la Eucaristía, en la que participaron numerosas familias. En el transcurso de la misma, Mons. Valdivia llevó a cabo la bendición del nuevo oratorio y del altar, siguiendo el rito litúrgico previsto para esta ocasión.

En su homilía, el administrador apostólico subrayó la relevancia del papel de los fieles laicos en la vida social, familiar y profesional. Como ejemplo, evocó la figura de Nicodemo, destacando su valentía y apertura a la verdad como modelo de compromiso cristiano en la vida cotidiana.

La jornada continuó con un encuentro con los jóvenes del Club Gadir, en el que el obispo dialogó sobre inquietudes y retos actuales. Posteriormente, mantuvo una tertulia con padres, miembros de la Junta Directiva y responsables de las actividades, en un ambiente cercano.

En este último encuentro, Mons. Valdivia incidió especialmente en la importancia de fomentar vocaciones en el seno de las familias, así como en la generosidad de los padres para acoger este don, subrayando su papel fundamental en la transmisión de la fe.

La nueva sede de Gadir aspira a convertirse en un espacio de referencia para la formación integral de jóvenes y familias en la zona, una vez concluyan las obras en su totalidad.

domingo, 5 de abril de 2026

¡Feliz Pascua de Resurrección!

 


iAleluya!

¡La resurrección del Señor es nuestra esperanza!

(San Agustín, S. 261, 1.) 

Muchas felicidades. 

¡Feliz Pascua de Resurrección!




sábado, 4 de abril de 2026

LA REVOLUCIÓN DE LA CRUZ EN LAS CALLES (Por JFSerrano Oceja)


Leí esta semana a un conspicuo columnista, de cuyo nombre no me quiero acordar, decir que quedaban pocos días para que cientos de miles de católicos se «apropien del espacio público» exactamente igual que los musulmanes al final del Ramadán. No hubiera sido difícil ser más preciso y afirmar que las cofradías inscritas en el Registro de Entidades Religiosas son 5.534 y que los cofrades alcanzan el millón, a los que, por cierto, no se les puede medir por el mismo criterio homogéneo de creencia. Hubiera incluso podido añadir cuál que la religiosidad popular aporta al PIB de España unos 9.900 millones de euros, alrededor del 0,95–1% del PIB y unos 134.000 empleos vinculados.

Dejando a un lado este tipo de argumentación instrumental, y la escasamente acertada comparación entre la Semana Santa y el Ramadán, conviene aclarar que los católicos no se apropian del espacio público porque ya son propietarios de él, como lo son todos los ciudadanos. El espacio público, incluso de lo público, no es del Estado, sino de la comunidad, de la sociedad como geografía de encuentro, de aportaciones de sentido destinadas a configurar la convivencia. Que la Semana Santa ocupe durante estos próximos días lo público, tal y como hacen no pocas competiciones deportivas y reivindicaciones políticas y sociales, no es más que un ejercicio de libertad y una expresión de la dimensión pública de la fe. A nadie se le obliga a salir en un paso, ni a asistir a una procesión. Estamos ante una expresión privilegiada de la estética de la fe que interpela al drama de lo humano. En los primeros siglos, cuando los cristianos miraban la cruz, no veían tanto el sufrimiento sino el abrazo de Cristo al mundo. El planteamiento de la cruz es revolucionario porque no habla del dolor, sino del amor. La calidad de una religión ya no se mide por la cantidad de dolor que puede consolar, sino por la de amor que puede dar. La religión ya no es lo que la humanidad tiene que dar a Dios, sino cómo tenemos que dejar que nos dé.


DE LUTO Y SIN LITURGIA...


Día para adentrase en el propio sentir, en los ecos del propio latido y buscar en lo más recóndito la huella de Cristo, muerto y sepultado, que otrora anduvo inquietando nuestra mente, motivando nuestro ánimo y hasta entusiasmando el proceder tras descubrir la alegría de su presencia...

Día para el reposo de los ojos, para cerrarlos y  sumergiese en las imágenes guardadas que provocaron comportamientos, propósitos y propuestas para el mañana...

Dentro, en el corazón del sepulcro junto al Gólgota, la carne muerta asiste a la vida nueva del Maestro Habrá que despertar los ojos, gritar aleluyas y salir, abiertos los brazos, para coger el aire nuevo, el tiempo nuevo... Habrá que abrir de nuevo el Evangelio y pulsar acordes de esperanza.

La muerte dejó ver serlo.

miércoles, 1 de abril de 2026

Cáritas Diocesana de Cádiz invita este Jueves Santo a compartir bajo el lema “Mientras haya personas, hay amor que se comparte”

 


La colecta del Jueves Santo ayudará a impulsar los programas de Cáritas Cádiz que acompañan a familias en situación de dificultad.

Un año más, Cáritas Diocesana de Cádiz lanza su tradicional invitación a compartir con motivo de la celebración del Jueves Santo. En esta edición, la jornada lleva por lema “Mientras haya personas, hay amor que se comparte”. Este mensaje es una invitación directa a vivir este día desde la entrega, el servicio y la solidaridad, valores que Jesús dejó grabados en la Última Cena y que la Iglesia actualiza cada año en este día tan profundamente significativo.

Durante los Oficios del Jueves Santo, la comunidad cristiana contempla dos gestos esenciales del Evangelio: el Pan partido, el Vino entregado y el lavatorio de los pies, signos inseparables de la Eucaristía y del servicio fraterno. Cáritas recuerda que no hay cristianismo sin caridad, ni Iglesia sin servicio, y que estos gestos se traducen hoy en un compromiso real con quienes viven situaciones de vulnerabilidad o exclusión.

Una colecta que transforma vidas
La colecta del Jueves Santo, que se realizará en todos los templos con culto público de la Diócesis, estará destinada íntegramente a sostener los programas de Cáritas Diocesana de Cádiz en favor de personas y familias que atraviesan dificultades. Estos proyectos requieren tanto recursos humanos como económicos para seguir acompañando procesos de promoción personal, cobertura de necesidades básicas, apoyo familiar y caminos de integración social.

“Este Jueves Santo, invitamos a toda la comunidad cristiana a dar un paso al frente, a compartir lo que somos y lo que tenemos, y a tender la mano a quienes más lo necesitan”, señala Vicente Pablo Ortells Polo, director de Cáritas Diocesana de Cádiz. “Cada aportación es un gesto concreto de amor que se transforma en oportunidades reales para quienes acompañamos”.

Una llamada a lo esencial: el amor que se hace gesto
El lema de este año, “Mientras haya personas, hay amor que se comparte”, recuerda que allí donde hay un ser humano, existe la posibilidad de que el amor se exprese en forma de tiempo, escucha, cercanía, misericordia o apoyo material. La campaña subraya que la fe no se mide solo en palabras o ritos, sino en la capacidad de reconocer al otro como hermano y compartir con él lo recibido.

Cómo colaborar
Las personas que deseen contribuir pueden hacerlo a través de la colecta de los Oficios de la Cena del Señor en la tarde del Jueves Santo en sus parroquias o mediante donación directa en la cuenta habilitada para esta campaña ES98 2103 4000 6733 0000 0639 o por BIZUM 00883.

martes, 31 de marzo de 2026

La diócesis reconoce la trayectoria de María Jesús González con la Medalla Pro Ecclesia

 


La Parroquia Santuario Santa María de África, en Ceuta, acogió ayer lunes 30 de marzo, Lunes Santo, a las 12.00 horas, la celebración de la Misa Crismal en el transcurso de la cual se impuso la medalla Pro Ecclesia Gadicense et Septense a María Jesús González Ramírez, coincidiendo con su próxima jubilación.

El acto estuvo presidido por el administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Ramón Valdivia, quien hizo entrega de esta distinción que reconoce la dedicación y el servicio a la Iglesia diocesana.

Natural de Ceuta, María Jesús González es la menor de dos hermanos y procede de una familia profundamente arraigada en la tradición cristiana de la ciudad. A lo largo de su vida ha mantenido una trayectoria marcada por el compromiso y la entrega, tanto en el ámbito familiar —con especial atención al cuidado de sus padres y hermanos enfermos— como en su labor pastoral.

Su vinculación con la Iglesia comenzó en la parroquia de San José y continuó posteriormente en la librería diocesana. Desde el año 2003, ha desempeñado las funciones de sacristana y archivera en el Santuario de Santa María de África, donde ha destacado por su constancia, responsabilidad y profundo sentido eclesial.

Destaca especialmente su calidad humana, su disponibilidad permanente y su espíritu de servicio, cualidades que han dejado huella entre los sacerdotes que han pasado por la parroquia, así como entre los párrocos y vicarios parroquiales con los que ha colaborado estrechamente.

Además de su labor litúrgica, María Jesús González ha participado activamente en iniciativas sociales y pastorales, colaborando con Cáritas, la Residencia Nazaret y otras áreas de acción eclesial en la ciudad, ampliando así su compromiso más allá del ámbito parroquial.

La medalla Pro Ecclesia Gadicense et Septense, instituida para poner en valor el trabajo desinteresado y vocacional de los miembros de la diócesis, pretende reconocer la dedicación personal al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia. Esta distinción fue presentada en el marco del Año Jubilar con motivo del 750 aniversario del traslado de la sede episcopal de Medina Sidonia a Cádiz y del 600 aniversario de la creación de la diócesis de Ceuta.

La ceremonia de ayer lunes se planteó como un acto de agradecimiento público a quienes, como María Jesús González, han contribuido con su compromiso diario al fortalecimiento de la vida eclesial en la diócesis.


La respuesta de José Pedro Manglano a un cristianismo atascado en la cruz (Por JF Serrano Oceja)

 


No soy un especialista en la literatura de José Pedro Manglano, fundador de Hakuna. Tengo que confesar que no he leído la serie de los santos de… y, excepto el libro de la historia de Hakuna y un libro que escribió sobre la confesión antes de meterse en su santo lío, no he leído nada más de este autor.

  1. Emotivismo y Hakuna
    • Manual de ascética y mística cristiana
      • Propuesta del sentido de la cruz
        • El abrazo de Cristo al mundo

          Pero en estas fechas de la Semana Santa 2026 cayó en mis manos este libro suyo, que lleva por subtítulo “Cuando hacemos del cristianismo una religión pereza”, que me ha parecido en cierta medida la síntesis de la espiritualidad que propone este sacerdote. Síntesis desde la que propongo se entiende lo que es y significa Hakuna.

          Emotivismo y Hakuna

          Como se ha relacionado en no pocos ambientes el reciente documento episcopal sobre el emotivismo y Hakuna, he leído también este libro con esa lupa. Gratamente me he dado cuenta de que quienes se han dedicado a propalar esa relación, desde este libro, es difícilmente sostenible. 

          Tengo que aclarar que no me ha parecido que el destinatario de este libro sea solo un determinado perfil de edad-adolescentes y jóvenes-, condición, nivel socio-económico o formación cultural.

          Aunque es cierto, y eso no se puede negar, que plantea determinadas preocupaciones de fondo a las que también quiere dar respuesta que pueden estar ligadas a momentos de la vida, la sustancia del libro es universal en la relación con sus potenciales lectores.

          Manual de ascética y mística cristiana

          Al margen del “Epílogo curioso”, en el que el autor hace una descripción entre psicológica y espiritual de sí mismo, que es una buena carta de presentación, el libro es interesante no sólo por el enfoque que ofrece de la espiritualidad cristiana, desde la perspectiva de la centralidad de la cruz, sino por las fuentes en las que bebe para ofrecer esta propuesta de sentido espiritual.

          Encontramos aquí una especie de manual de ascética y mística cristiana de primer uso basado en fuentes que combinan la patrística, con una tensión ineludible hacia la experiencia de los primeros cristianos, con autores de la espiritualidad, tanto occidental como oriental, consagrados.

          A estos se añaden teólogos de indudable calidad como Von Balthasar, José Granados, o Juan José Ayán, además de las referencias a Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, que siempre son de agradecer, junto con las de autores de la espiritualidad y la literatura francesa principalmente del siglo XX.

          Tengo que destacar que leer ahora algunas citas amplias de M. I. Rupnik produce cierto sonrojo, pero ahí está lo que escribió, que, digámoslo, tenía profundidad.

          Propuesta del sentido de la cruz

          Dicho lo cual vayamos al contenido.

          Y el contenido es una propuesta del sentido de la cruz, es decir, de lo esencial o de la sustancia del cristianismo. De hecho, el libro se podría titular, en referencia a clásica discusión de la teología decimonónica, la esencia del cristiano o qué significa ser cristiano. Lo que significa la vocación cristiana, el significado del dolor, el sufrimiento, la muerte, los problemas de la humanidad herida y lo que implica la fe en la clave de la confianza en Cristo.

          Un libro netamente Cristo-céntrico en sus planteamientos. Cristo es la clave de la existencia humana, no poque haya enseñado una moral, sino porque ha hecho posible una realidad nueva, una vida nueva. Es cierto como afirma Manglano que “no pocos planteamientos cristianos se han atascado en la cruz”. Amamos la cruz no por el sufrimiento, no por una pose estética, sino por el amor sin medida que manifiesta.

          El abrazo de Cristo al mundo

          En los primeros siglos, cuando los cristianos miraban la cruz, no veían tanto el sufrimiento sino el abrazo de Cristo al mundo. El planteamiento cristiano de la cruz es revolucionario porque no habla del dolor, sino del amor. La calidad de una religión ya no se mide por la cantidad de dolor que puede consolar, sino por la de amor que puede dar. La religión ya no es lo que la humanidad tiene que dar a Dios, sino cómo tenemos que dejar que nos dé.

          Una vez que plantea la revolución del significado de la cruz y del sacrificio, el libro se adentra en las bases de una adecuada devoción a la pasión de Cristo, es decir, una reflexión sobre el amor sin límites. Esto lleva a seguir profundizando en los que significa la afirmación cristiana de la vida, del amor, de la libertad, de la salvación.

          Y de ahí a relacionar el sentido de la relación entre el viernes santo y el domingo de la resurrección, entre la cruz y la gloria de Dios en lo que afecta a la vida ordinaria, sobre todo a las diversas cruces que van apareciendo en el camino.

          No es mal propuesta que hace Manglano: “Gritemos al mundo que Cristo es el más bello de los hombres, y que seguirle es la forma más bella de vivir”. Y así es.

          El crucificado

          José Pedro Manglano

          CTEA Ediciones

          El crucificado.
          El crucificado.