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miércoles, 2 de septiembre de 2026

Parroquias llenas de conversos… y vacías de discípulos: la pregunta que nadie quiere hacerse después del primer anuncio, por Fernando Mañó Bixquert


La escena se repite en toda España. Un retiro kerygmático termina un domingo por la tarde entre lágrimas, abrazos y testimonios que estremecen: «Yo venía por acompañar a mi mujer y me he encontrado con Cristo». El párroco vuelve a casa dando gracias a Dios, con la certeza de haber visto obrar la gracia. Y no se equivoca: la ha visto.

Dos meses después, en la misa del domingo, recorre los bancos con la mirada buscando aquellos rostros. Faltan casi todos.

Quien haya vivido esto —y son ya legión los párrocos, catequistas y laicos que lo han vivido— sabe que la pregunta incómoda no es «¿qué salió mal en el retiro?». Salió bien. La pregunta incómoda es otra, y solemos esquivarla porque no tenemos respuesta: ¿y después, qué?

Algo se mueve, y es de Dios

Digámoslo primero con claridad: lo que está ocurriendo en tantas parroquias es una bendición. Tras décadas de sacramentalizar sin evangelizar, cientos de comunidades han redescubierto el primer anuncio: cursos Alpha, retiros kerygmáticos, seminarios de vida en el Espíritu, encuentros de fin de semana que ponen a la persona ante el núcleo ardiente del Evangelio: Dios te ama, Cristo ha muerto y resucitado por ti, te espera una vida nueva.

Y está dando fruto. La Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe acaba de reconocerlo en su nota doctrinal Cor ad cor loquitur (febrero de 2026): se aprecian «signos que indican un renacer de la fe cristiana, especialmente entre los jóvenes españoles de la llamada "generación Z"», y las nuevas iniciativas de primer anuncio «representan un soplo de aire fresco para la Iglesia». No estamos, pues, ante un problema de métodos que fallan. Estamos ante algo más desconcertante: métodos que funcionan… y frutos que se evaporan.

El converso huérfano

Al protagonista de esta historia conviene ponerle nombre: es el converso huérfano. Ha tenido un encuentro real con Cristo —nadie tiene derecho a ponerlo en duda—, pero al volver a su parroquia no encuentra un camino para crecer. Encuentra horarios de misas, catequesis para los niños y un despacho parroquial. Todo digno, todo necesario; nada pensado para él. La parroquia lleva décadas organizada para administrar servicios a los ya convencidos, no para acompañar el proceso de un adulto que empieza.

Jesús describió el fenómeno con precisión de sembrador: hay semilla que cae en terreno pedregoso, «la acepta enseguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y en cuanto viene una dificultad, enseguida sucumbe» (cf. Mt 13,20-21). Lo inquietante de la parábola es que el problema nunca es la semilla. Es la tierra. Y preparar la tierra no es tarea del retiro: es tarea de la comunidad que recibe al converso el lunes siguiente.

La advertencia de los obispos

Aquí es donde la nota de los obispos pone el dedo en la llaga, con una lucidez que hay que agradecer. En estos métodos de primer anuncio, reconocen, las emociones tienen un peso importante, y no es malo: Dios alcanza al hombre entero, también en su afectividad. Pero advierten de un riesgo que muchos promotores de estas experiencias han detectado ya: el de un reduccionismo «emotivista» de la fe, que lleva a algunas personas a convertirse en «consumidores de experiencias de impacto y buscadores insaciables de la complacencia del sentimiento espiritual».

El retrato es reconocible: el peregrino perpetuo de retiro en retiro, de encuentro en encuentro, buscando revivir el fogonazo inicial, incapaz de aterrizar en la vida ordinaria de una comunidad concreta. No ha encontrado un camino y lo compensa coleccionando salidas. Como recuerda la nota citando la encíclica Lumen fidei, una fe así «se reduce a un sentimiento hermoso, que consuela y entusiasma, pero dependiendo de los cambios en nuestro estado de ánimo». Y los obispos añaden una frase que merece ser grabada en la puerta de cada sala de retiros: «Se ha de ser precavido ante los sentimientos y las emociones que simplemente proporcionan bienestar al sujeto. Cristo, por el contrario, llama a cargar con la cruz y a seguirlo. A una fe basada solo en sentimientos agradables y positivos le repugna la cruz. No se puede entender la vida cristiana sin compartir la cruz y completar en nuestra carne los sufrimientos de Cristo».

Nada de esto es un alegato contra la emoción, y la nota se cuida mucho de serlo. Es un alegato contra la orfandad: la emoción del encuentro es el principio de un camino, no su sustituto.

El problema no es el anuncio: es el después

La tentación, llegados aquí, sería concluir que hay que enfriar el primer anuncio, volver a lo de siempre, desconfiar del kerygma. Sería la conclusión exactamente equivocada. El primer anuncio no sobra; lo que falta es lo que debe seguirle. La propia nota lo dice sin rodeos: al impacto inicial «le ha de seguir la configuración de la vida de los cristianos con el Señor, el discipulado en la Iglesia» y el apostolado como testigos en medio del mundo.

Es la misma lógica de Evangelii gaudium cuando describe a la comunidad evangelizadora: una comunidad que «primerea», que se involucra y que —el verbo decisivo— «acompaña a la humanidad en todos sus procesos, por más duros y prolongados que sean» (EG 24). Procesos. Prolongados. Justo lo que nuestra pastoral de eventos no sabe ofrecer: sabemos organizar un fin de semana inolvidable; no sabemos qué proponerle al converso el miércoles a las ocho.

Lo que piden los obispos tiene nombre

¿Y qué proponen los obispos? La nota lo formula en una línea que es todo un programa pastoral: «Resulta particularmente oportuno iniciar itinerarios catecumenales y procesos formativos de discipulado y acompañamiento en la maduración de la fe con aquellos que han realizado una primera conversión al Señor».

Léase despacio, porque ahí está todo: itinerarios catecumenales —el viejo arte de la Iglesia de los primeros siglos, que no llevaba a nadie del flechazo a la boda sin noviazgo— y procesos de discipulado, es decir, un modo estable de vivir como discípulo dentro de una comunidad concreta que te conoce, te sostiene y te envía. No son dos ocurrencias: son los dos eslabones que le faltan a la cadena. El primer anuncio enciende; el catecumenado inicia; el discipulado sostiene de por vida. Donde falta cualquiera de los dos últimos, el primero se convierte en una hoguera de virutas: mucha llama, poca brasa.

La pregunta que lo cambia todo

Hagamos la prueba, cada uno en su comunidad. Si este domingo alguien se convirtiera de verdad en tu parroquia —un encuentro real, de los que cambian una vida—, ¿qué le ofreceríais el lunes? Si la respuesta es «la misa de las doce y, si quiere, el grupo de Cáritas», entonces la pregunta de este artículo también es la tuya.

No es una pregunta para culpabilizar a nadie: es la pregunta más esperanzadora que puede hacerse hoy una parroquia, porque tiene respuesta. La Iglesia sabe hacer discípulos; lo ha sabido desde aquella primera comunidad que perseveraba «en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones» (Hch 2,42). En próximos artículos recorreremos ese camino: qué es exactamente un discípulo —y por qué no equivale a un alumno—, qué papel juega el catecumenado como puente después del kerygma, y qué estructuras concretas permiten que una parroquia deje de coleccionar conversos huérfanos y empiece, sencillamente, a hacer discípulos.

Porque el mandato de Jesús no fue «provocad experiencias». Fue «haced discípulos» (Mt 28,19). Y entre lo uno y lo otro se juega hoy el futuro de nuestras parroquias.

martes, 1 de septiembre de 2026

¿Son inmorales las devoluciones en caliente? Munilla responde y recuerda lo que enseña la Iglesia


El obispo de Orihuela-Alicante, monseñor José Ignacio Munilla, ha realizado una extensa reflexión sobre los graves acontecimientos vividos en Ceuta y ha rechazado interpretarlos como una crisis migratoria convencional.

«La tragedia vivida estos días en Ceuta no es una crisis migratoria», afirmó el prelado durante su programa Sexto Continente, en Radio María. A su juicio, lo sucedido responde a «la utilización de la demografía en el juego geopolítico como un arma».

Munilla partió de una reflexión del presidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Luis Argüello, quien había advertido en redes sociales sobre la utilización de las migraciones dentro de las estrategias de poder: «La biopolítica es clave en el actual poder mundial. Se juega con la vida y se utiliza a las personas, sus sueños, hambre, sexualidad y datos en favor del lucro y del poder».

«No eran peones de un tablero geopolítico»

Munilla fue especialmente contundente al denunciar la instrumentalización de miles de personas para ejercer presión sobre España.

«La catadura moral de quien utiliza su propio pueblo como munición es repugnante. Es una de las formas más graves de depravación del poder que cabe imaginar», aseguró.

Para el obispo, el elemento fundamental no es únicamente que miles de personas intentaran cruzar la frontera, sino las circunstancias en las que se habría producido ese movimiento.

Según su análisis, decenas de miles de personas fueron empujadas hacia la frontera española alimentando «falsas expectativas», convirtiéndolas en piezas de una estrategia política.

«Cada uno de esos fallecidos tenía un nombre, una familia. No eran peones de un tablero geopolítico, no eran munición diplomática. Eran personas creadas a imagen de Dios», recordó.

Munilla considera que cuando un gobernante induce a sus propios ciudadanos a dirigirse masivamente hacia una frontera, exponiéndolos a graves riesgos para conseguir un objetivo político, está traicionando una de las primeras obligaciones de cualquier autoridad: proteger a su pueblo.

«Cuando los ciudadanos dejan de ser considerados personas con dignidad y pasan a ser instrumentos de una presión política, la política ha degenerado en cinismo al máximo grado».

España también tiene responsabilidades

El obispo no eximió, sin embargo, a España ni a la Unión Europea de sus propias responsabilidades.

España, señaló, «tiene el deber de proteger sus fronteras con proporcionalidad, humanidad y respeto a la legalidad», mientras que la Unión Europea también debe asumir las responsabilidades que le corresponden.

Pero pidió distinguir los diferentes planos de responsabilidad.

«No confundamos los planos», insistió. A su juicio, una cosa es la responsabilidad de quien utiliza deliberadamente movimientos de población como instrumento de presión y otra la obligación de España de custodiar eficazmente sus fronteras.

Munilla considera que lo ocurrido se asemeja más a «un ataque geopolítico contra la soberanía de España en forma de invasión temporal» que a los habituales movimientos migratorios que llegan a las costas españolas.

¿Son inmorales las devoluciones en caliente?

El obispo abordó también una de las cuestiones más polémicas relacionadas con la inmigración: las llamadas devoluciones en caliente.

Munilla discrepó de las organizaciones que consideran que esta práctica es siempre moralmente inaceptable.

«Creo que se equivocan las asociaciones u ONG que califican de inmorales las devoluciones en caliente», afirmó.

Para argumentarlo recurrió a dos principios que, según explicó, deben mantenerse unidos dentro de la doctrina social de la Iglesia.

Por una parte, existe el deber de acoger al extranjero, especialmente cuando huye de una guerra, una persecución o una situación de extrema gravedad. Pero, simultáneamente, los Estados poseen «el derecho y el deber» de regular los flujos migratorios y proteger sus fronteras en función del bien común.

«La defensa de una frontera nacional no es en sí misma un acto de hostilidad hacia el inmigrante», afirmó.

Eso no significa, matizó inmediatamente, que cualquier devolución sea legítima ni que la defensa de las fronteras pueda justificar actuaciones que vulneren la dignidad humana.

«Entonces, la verdadera respuesta moral exige sostener al mismo tiempo dos exigencias. Sí a una acogida solidaria con quien verdaderamente necesita un sistema de protección y, además, un ejercicio responsable de custodiar las fronteras. Cuando uno de estos principios se absolutiza hasta anular el otro, dejamos de servir al bien común. La caridad nunca puede separarse de la prudencia, como tampoco la justicia puede desligarse de la misericordia. La doctrina social de la Iglesia no nos invita a escoger entre una u otra, sino a hacer un equilibrio. Y solo desde ese equilibrio podemos afrontar uno de los desafíos más complejos que estamos viviendo en el momento presente».

«La caridad nunca puede separarse de la prudencia»

Munilla planteó además una cuestión práctica: si se transmite la idea de que basta con conseguir atravesar físicamente una frontera para obtener automáticamente un derecho de permanencia, pueden generarse incentivos para asumir riesgos cada vez mayores.

Por eso considera que determinadas devoluciones pueden contribuir a evitar situaciones de violencia, siempre que se realicen respetando la dignidad de las personas y atendiendo las circunstancias particulares.

«El derecho a emigrar no equivale a un derecho incondicional a establecerse en cualquier país al margen de las leyes que regulan el acceso», explicó.

La posición católica, concluyó, obliga precisamente a evitar dos extremos: ignorar el sufrimiento de quien necesita verdaderamente protección o negar a los Estados su responsabilidad de ordenar la inmigración y custodiar sus fronteras.

«La caridad nunca puede separarse de la prudencia, como tampoco la justicia puede desligarse de la misericordia».

Para Munilla, esa búsqueda del equilibrio es imprescindible para afrontar uno de los problemas políticos, sociales y humanos más complejos de nuestro tiempo.

lunes, 31 de agosto de 2026

León XIV explica qué buscaba el Vaticano II con la reforma litúrgica

Durante la audiencia general de los miércoles, León XIV seguía su catequesis, enfocándose en uno de los documentos más importantes del Concilio Vaticano segundo.

La reflexión se centró en el documento Sacrosanctum Concilium, que el Papa utilizó para explicar por qué los padres conciliares decidieron reformar la liturgia.

domingo, 30 de agosto de 2026

«Vivir como si Dios existiera»: el reto viral de un influencer que desmontó todos sus esquemas

La historia de Brian Guaninfluencer que vive en Nueva York (EE.UU), ha captado la atención de miles de personas en redes sociales. Masfe.org cuenta su historia.

Lo que comenzó como un reto personal de 30 días terminó convirtiéndose en un proceso de transformación espiritual que él mismo bautizó como Faithless Christianity ("Cristianismo sin fe"). 

Su idea inicial era sencilla y radical: vivir como si Dios existiera, aun sin estar seguro de ello, y observar qué sucedía.

De la duda a la práctica

Brian reconoció abiertamente que no sabía si Dios era real. Sin embargo, decidió poner a prueba un principio: "Primero la práctica, luego la fe"

Así, comenzó a incluir en su rutina diaria oraciones, lecturas bíblicas y gestos de gratitud. Sus primeras oraciones eran casi un experimento: "Dios, no sé si eres real, pero por favor acércame a ti". Aunque al inicio se sentía extraño, poco a poco estas prácticas empezaron a moldear su vida.

Brian leyendo la biblia en la calle.

Brian leyendo la biblia en la calle.MASFE.ORG

Uno de los momentos más significativos ocurrió al leer sobre el perdón de Jesús en la cruz. Recordó a un amigo con quien había roto relación y decidió reconciliarse. También empezó a practicar la bondad en gestos simples, como recoger basura en su vecindario. Aunque los cambios no fueron inmediatos, con el tiempo comenzaron a ser evidentes.

El reto no solo implicó gestos externos. Brian decidió enfrentar su adicción a la nicotina, un hábito de ocho años. Inspirado por 1 Corintios 10:13, comenzó a incluir la oración en su lucha contra la tentación. Reconoció sus tropiezos, pero descubrió que no podía simplemente eliminar un hábito sin reemplazarlo por algo distinto. La fe se convirtió en un recurso para su batalla personal.

Con el paso de los meses, Brian notó transformaciones profundas. Se volvió más amable con los demás y encontró un propósito renovado

Comparó su experiencia con los años dedicados al yoga, disciplina que había practicado e incluso enseñado. Aunque valoraba esa práctica, aseguró que nunca le había producido el mismo cambio interior que la lectura de la Biblia. "Con la Escritura, salgo queriendo ser mejor con los demás", explicó.

Lo que comenzó como un experimento dejó de serlo. "Me cansé de fingir. Esto es real", declaró en un vídeo. Poco después confesó: "Jesucristo es real. Jesucristo es mi Señor y Salvador". 

Su proyecto dejó de ser un reto para convertirse en una experiencia de fe personal. Brian comenzó a compartir el Evangelio en parques de Nueva York, conversando con desconocidos y ofreciendo pasajes bíblicos. En una ocasión, alguien lo llamó "celebridad", a lo que él respondió: "Jesús es la celebridad".

sábado, 29 de agosto de 2026

Experto en Doctrina Social de la Iglesia


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Sobre el Diploma Universitario de Experto en Doctrina Social de la Iglesia

Este curso de formación integral está pensado para aquellos que, por razones profesionales, educativas o de simple interés personal, deseen profundizar en el conocimiento de los grandes temas que afectan a nuestra sociedad actual, todo ello desde las orientaciones de la Iglesia Católica.

El diploma universitario de la Universidad CEU San Pablo es una herramienta formativa de gran utilidad para afrontar los retos intelectuales y culturales a los que se enfrentan los fieles laicos en un entorno social cada vez más desafiante.

Ayudas disponibles, el precio no será un problema

El precio no será ningún problema. Para aquellos con necesidades económicas, contamos con un sistema de ayudas para afrontar el gasto completo de la matrícula.

La Doctrina Social de la Iglesia es una herramienta clave para comprender y responder a los "signos de los tiempos", a los desafíos del mundo actual. Te invitamos a participar en este fascinante viaje hacia el entendimiento profundo de la Doctrina Social de la Iglesia.

Horarios y Modalidades: Presencial y Online

Este curso de un año de duración se desarrollará de octubre a junio en dos encuentros mensuales cada quince días (viernes de 16:00 a 20:00 y sábados de 10:00 a 14.00). Impartición como modalidad presencial en el Campus de Moncloa de la Universidad CEU San Pablo (Pº Juan XXIII, 8. Madrid · España) ò en modalidad on-line síncrona como recurso para los que necesiten vía telemática.

¿Qué aprenderás?

El programa de estudio consta de 20 créditos, divididos en fundamentación y campos temáticos específicos. Desarrollarás tus conocimientos en Teología, Antropología, Evolución Histórica, Fuentes y Metodología, así como en áreas temáticas como Matrimonio y Familia, Bioética, Derecho, Comunidad Política e Internacional, Economía y Trabajo, Cultura y Medios de Comunicación Social.

miércoles, 26 de agosto de 2026

Nueva edición en formato impreso del Nomenclátor 2026


La Editorial EDICE, de la Conferencia Episcopal Española (CEE), ha editado una nueva edición en formato impreso del Nomenclátor, correspondiente al año 2026. Esta guía de la Iglesia, elaborada por la Oficina de Estadística y Sociología de la CEE, contiene información disponible de los nombres de responsables y direcciones vinculados a la Santa Sede, la Nunciatura Apostólica, el Tribunal de la Rota en España y la Conferencia Episcopal Española.

La Guía Nomenclátor, actualizada, continúa la colección impresa cuya última edición data del año 2016, cuando dejó de publicarse en formato impreso al ser sustituida por la versión digital, que continúa vigente en la web de la CEE. Esta publicación impresa pretende convertirse en una publicación anual, como respuesta al creciente interés de una mayoría de usuarios por disponer del formato en papel.

En este año 2026, el de su reedición, se produce una doble coincidencia de dos eventos principales en la Iglesia de España: la visita a nuestro país del Papa León XIV y la conmemoración del sexagésimo aniversario de la creación de la Conferencia Episcopal Española. Así lo atestigua la medalla recordatoria de ambos acontecimientos, mostrados en el anverso y reverso de la misma, ubicada en la portada.

Además, se muestra un índice onomástico de obispos, con las fechas más significativas. El capítulo de la Conferencia Episcopal Española ocupa el núcleo central de la obra, incluyendo dos mapas desplegables, uno con la división geográfica eclesial y otro con los límites eclesial y civil.

El objetivo principal de esta obra es el de seguir acercando, a todo el que la consulte, la realidad de las instituciones y responsables de la jerarquía en la Iglesia católica en España, mientras
que todo lo que concierne a la información detallada de los nombres de responsables y direcciones, tanto en las principales instituciones de la Iglesia católica en España como en las diócesis, sigue estando actualizada, a fecha de publicación, en formato digital.