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domingo, 22 de febrero de 2026

Parroquias de nuestra diócesis rezarán por los cristianos perseguidos

 


Con motivo del inicio de la Cuaresma los cristianos sentimos la necesidad de recordar la Pasión de Nuestro Señor: Empiezan los Via Crucis.

Es también un momento especial para recordar a los cristianos que viven su fe en países donde no se respeta la libertad religiosa. Cristianos que cargan día a día con la cruz del desprecio, la ofensa y la violencia solo por el hecho de ser cristianos en Nigeria, Paquistán, Siria, Mozambique o Nicaragua.

Un número creciente de parroquias de nuestra diócesis acogerán, durante este tiempo de Cuaresma, el Via Crucis por los cristianos perseguidos y necesitados. Esta iniciativa, impulsada por la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada, quiere recordar a todos los cristianos, en especial, en este tiempo litúrgico, la situación de persecución o falta de libertad que sufren muchos hermanos en la fe en diversas zonas del mundo.

En este Via Crucis, cada estación corresponde a la historia de un cristiano o grupo de cristianos que llevan la cruz como Jesús. De esta manera experimentamos la comunión con nuestros hermanos, podemos rezar por ellos y nos hace crecer en la fe.

sábado, 21 de febrero de 2026

La Diócesis impulsa la vocación misionera con dos jornadas formativas en marzo

 


El Secretariado Diocesano de Misiones ha organizado un nuevo ciclo de Formación Misionera que se desarrollará los próximos días 14 y 28 de marzo, en horario de 9.00 a 13.30 horas, en el Beaterio de Jesús, María y José, en la localidad de Alcalá de los Gazules.

Esta iniciativa formativa tiene como objetivo fortalecer la vocación y el compromiso de los fieles con la labor misionera, ofreciendo un espacio de reflexión y profundización en los fundamentos de la misión, la pastoral y la oración dentro de la vida cristiana. El ciclo busca, además, animar a las comunidades parroquiales a redescubrir su dimensión misionera y a asumir un papel activo en la evangelización.

Las sesiones estarán impartidas por el consiliario del Secretariado de Misiones, el padre Pedro Pablo Vicente, junto a Daniel, un laico misionero recientemente regresado de su experiencia en tierras de misión, quien compartirá su testimonio y vivencias personales.

Desde la organización se invita a participar a todos aquellos interesados en profundizar en la espiritualidad y el compromiso misionero. La inscripción puede realizarse a través del correo electrónico misiones@obispadocadizyceuta.es. Para cubrir los gastos del curso, se solicita un donativo de 20 euros.

Con esta propuesta, la Diócesis reafirma su apuesta por la formación continua de los laicos y agentes de pastoral, promoviendo una Iglesia en salida y comprometida con el anuncio del Evangelio.

viernes, 20 de febrero de 2026

Ceuta despide al capitán legionario Álvaro García en una emotiva misa funeral presidida por Mons. Ramón Valdivia

 


La ciudad de Ceuta ha rendido este martes un sentido homenaje al capitán legionario enfermero Álvaro García, fallecido el pasado 18 de enero en el trágico accidente ferroviario ocurrido en la localidad cordobesa de Adamuz.

La Iglesia de Nuestra Señora de África ha sido el escenario elegido para la celebración de la misa funeral organizada en memoria del joven militar ceutí, que ejercía como capitán del Tercio “Duque de Alba”. El templo acogió a numerosos familiares, amigos, compañeros del cuerpo y representantes institucionales que quisieron acompañar a sus seres queridos en este momento de dolor.

El oficio religioso estuvo presidido por el administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Ramón Valdivia, y fue concelebrado por el vicario de Ceuta, el padre Francisco Fernández Alcedo. Durante la homilía, se recordó la figura de Álvaro García como un servidor ejemplar, comprometido con su vocación militar y sanitaria, y se destacó su entrega y dedicación tanto en el ámbito profesional como en el personal.

Al acto asistió el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas, acompañado por miembros del Gobierno local, así como autoridades civiles y militares. La presencia institucional subrayó el reconocimiento oficial hacia la trayectoria y el servicio prestado por el joven capitán.

La ceremonia transcurrió en un ambiente de profundo recogimiento y emoción. Ceuta, unida en el dolor, quiso así despedir a uno de los suyos y mostrar su apoyo a la familia de Álvaro García, cuya pérdida ha causado una honda conmoción tanto en la ciudad como en el ámbito castrense.


jueves, 19 de febrero de 2026

Cáritas Diocesana de Cádiz inicia los talleres socioeducativos de 2026 para personas sin hogar en San Fernando y Chiclana

 


Los talleres son un espacio de adquisición de herramientas y habilidades que fortalecen su autonomía y su proceso de inclusión social.

Cáritas Diocesana de Cádiz ha puesto en marcha una nueva edición de los talleres socioeducativos dirigidos a personas en situación de sin hogar en las localidades de San Fernando y Chiclana de la Frontera, una actividad que complementa la atención social que se ofrece en la red de proyectos y dispositivos diocesanos.

Estos talleres, impartidos de manera semanal por técnicos y voluntarios, mantienen la metodología teórico‑práctica y participativa que tan buena acogida ha tenido en años anteriores, permitiendo a los participantes adquirir herramientas y habilidades que fortalecen su autonomía y su proceso de inclusión social.

Tal y como se viene desarrollando desde hace más de una década, el enfoque combina formación, acompañamiento y dinámicas que promueven la convivencia y el apoyo mutuo. Los contenidos que serán abordados en esta edición 2026, incluyen temas como autoestima, autoconocimiento y proyecto de vida, habilidades sociales y técnicas de comunicación, gestión emocional, autocontrol y bienestar mental, competencias digitales básicas para reducir la brecha digital, hábitos saludables, organización diaria y cuidado personal, así como otro temas propuestos por los propios participantes, según sus necesidades vitales.

Estos espacios formativos buscan generar un ambiente seguro y motivador donde cada persona pueda avanzar en su proceso vital, fortalecer capacidades y encontrar apoyo para mejorar su situación de vida.

La iniciativa cuenta con la financiación de Cáritas Diocesana de Cádiz y el apoyo económico de la Diputación Provincial de Cádiz, lo que garantiza la continuidad y el fortalecimiento de estas acciones en ambas localidades, tal como ya se venía realizando en ediciones anteriores.

Con el inicio de esta nueva programación, Cáritas Diocesana de Cádiz reafirma su compromiso de acompañar a las personas en situación de sin hogar, generando oportunidades reales de crecimiento personal y social, y trabajando para que nadie quede al margen.


miércoles, 18 de febrero de 2026

Mensaje del Administrador Apostólico a las Hermandades y Cofradías en la Santa Cuaresma



Queridas Hermandades y Cofradías de la Diócesis de Cádiz y Ceuta:

Con motivo de la entrada en el tiempo litúrgico de la Cuaresma quiero expresaros mi reconocimiento y el agradecimiento de la Iglesia que peregrina en nuestra Diócesis en estos días que nos preparan al momento central de nuestra fe: la celebración del Triduo Pascual en el que los cristianos renovamos nuestra fe en Jesucristo, Señor de la Historia.

La Cuaresma es un tiempo precioso que nos invita a hacer memoria, modificar nuestras conductas y transformar la sociedad en la que vivimos mediante la fe en la Resurrección de Cristo. Sin ese acontecimiento redentor, sólo nos quedaríamos en el mero recuerdo humano, como los que tenemos en nuestras plazas a través de la nomenclatura de las calles o estatuas que, con el paso del tiempo, nadie recuerda.

La cuaresma invita a todos los católicos a prepararnos para vivir personal y comunitariamente la Semana Santa, en primer lugar, dejando un espacio para que, en el silencio de la oración, hable nuestra conciencia a la que, a veces acallamos con las prisas y con el ruido de fondo que parece que ayuda a “tapar” nuestros errores. Nada más lejos de la realidad porque, por más que quisiéramos ocultar nuestra miseria, ésta al final sale a la luz.

La cuaresma es un momento oportuno para ser valiente y ponernos de frente a lo que hemos hecho mal y abrir las puertas de nuestro corazón para que entre la luz amorosa de Cristo, siempre dispuesto al perdón y a la misericordia. Ya sabemos que las armas de la luz son el ayuno, la oración y la limosna… Hacer uso de estos instrumentos nos pone en la verdad de lo que somos y en la debilidad de nuestros egoísmos y orgullos.

Pero no basta, simplemente, con darnos cuenta de la realidad de lo que somos. El Señor invita a la pecadora sorprendida en flagrante adulterio, a la que perdona, que en adelante no peque más. La cuaresma así se convierte en un momento propicio para aprender y seguir al Señor, que va cambiando, poco a poco, el corazón de los discípulos para modificar sus conductas y transformar la realidad.

De este modo, la cuaresma es un tiempo para volver al seno de la Iglesia, a frecuentar los sacramentos, a ponernos a servir a los demás a través de obras de caridad, y también, para abandonar la frialdad de nuestra independencia y encontrarnos con los hermanos, en la parroquia o en la Casa de Hermandad.

No podemos decir que somos cristianos si desconocemos quien es Jesucristo, si no vivimos de Él a través de la participación en la Eucaristía, si no dejamos que Él perdone nuestros pecados y su amistad genere en nosotros otro modo de vivir el don de la vida. Me parece que, para vivir bien el estilo cofrade no es bueno encontrarnos sólo en el tiempo de cuaresma o en el momento de la salida procesional, pero sin duda la cuaresma invita a compartir el tiempo con los que están llamados a ser tus hermanos, y lo son, por la fe.

Especialmente importante, además de la vida cotidiana de la Iglesia y de la Hermandad, es la misma estación de penitencia. Quizá sea este uno de los servicios más importantes que ofrece la Hermandad: organizar para los hermanos un tiempo de penitencia personal. Un tiempo en el que el cristiano se reconoce pecador y pide luz (que lleva en sus manos) para que comience una nueva vida. Tomar en serio la estación de penitencia es un precioso camino de santidad. Acompañamos con nuestro dolor a Jesús, pero ese camino llega también a la alegría de la Pascua. La Pascua no supone el fin del camino cofrade, sino que le da sentido y verdadera esperanza.

Cuando uno ha tomado conciencia de su limitación, pide perdón y ayuda para tomar otro camino, la senda escogida siempre es más humana y conduce a la persona por sendas de vida eterna. Sin razón, muchas veces se reprocha a las Cofradías y Hermandades su pasividad ante la transformación del mundo; sin embargo, gracias al camino que están recorriendo, conscientes de la importancia que tienen en la vida social, se van haciendo presentes en necesidades que cubrieron antaño, cuando fueron fundadas como corporaciones gremiales o vecinales para ayudarse mutuamente.

También hoy pueden adquirir las Hermandades nuevos protagonismos en la vida social. Mientras que el individualismo de nuestro tiempo exige abandonar por el camino a quienes obstaculizan nuestro fin, la experiencia cristiana de las Hermandades y Cofradías debe mirar el origen de su fundación, y darse cuenta de que, si somos hermanos, es porque tenemos un mismo Padre. Comportarnos como hermanos supone dejar atrás nuestros proyectos, incluso nuestra forma de hacer las cosas, en favor del bien común a través del diálogo, la escucha y la caridad.

Queridos hermanos, os invito a una nueva cuaresma que llene de sentido nuestra vida cristiana, y que la expectación de una nueva Semana Santa sea acompañada por una vuelta al amor de Jesucristo. Deseo que la Virgen María, en sus infinitas advocaciones, os permita experimentar también la acogida de la Madre, en el seno de la Iglesia.

Vuestro, en Cristo,

 

+ Ramón Valdivia Jiménez

Administrador Apostólico de Cádiz y Ceuta


martes, 17 de febrero de 2026

Mensaje del Papa León XIV para la Cuaresma



Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas.

Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu. Existe, por tanto, un vínculo entre el don de la Palabra de Dios, el espacio de hospitalidad que le ofrecemos y la transformación que ella realiza. Por eso, el itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con Él el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección.

Escuchar

Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro.

Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» (Ex 3,7). La escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación, en la que el Señor involucra también a Moisés, enviándolo a abrir un camino de salvación para sus hijos reducidos a la esclavitud.

Es un Dios que nos atrae, que hoy también nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón. Por eso, la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad.

Entre las muchas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. Entrar en esta disposición interior de receptividad significa dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar como Él, hasta reconocer que «la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia».

Ayunar

Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Precisamente porque implica al cuerpo, hace más evidente aquello de lo que tenemos “hambre” y lo que consideramos esencial para nuestro sustento. Sirve, por tanto, para discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo.

San Agustín, con sutileza espiritual, deja entrever la tensión entre el tiempo presente y la realización futura que atraviesa este cuidado del corazón, cuando observa que: «es propio de los hombres mortales tener hambre y sed de la justicia, así como estar repletos de la justicia es propio de la otra vida. De este pan, de este alimento, están repletos los ángeles; en cambio, los hombres, mientras tienen hambre, se ensanchan; mientras se ensanchan, son dilatados; mientras son dilatados, se hacen capaces; y, hechos capaces, en su momento serán repletos».

El ayuno, entendido en este sentido, nos permite no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre, sino también expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien.

Sin embargo, para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad. Exige permanecer arraigado en la comunión con el Señor, porque «no ayuna de verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra de Dios».

En cuanto signo visible de nuestro compromiso interior de alejarnos, con la ayuda de la gracia, del pecado y del mal, el ayuno debe incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que « sólo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana».

Por eso, me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.

Juntos

Por último, la Cuaresma pone de relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno. También la Escritura subraya este aspecto de muchas maneras. Por ejemplo, cuando narra en el libro de Nehemías que el pueblo se reunió para escuchar la lectura pública del libro de la Ley y, practicando el ayuno, se dispuso a la confesión de fe y a la adoración, con el fin de renovar la alianza con Dios (cf. Ne 9,1-3).

Del mismo modo, nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real. En este horizonte, la conversión no sólo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad y de reconocer lo que realmente orienta el deseo, tanto en nuestras comunidades eclesiales como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación.

Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor.

Los bendigo de corazón a todos ustedes, y a su camino cuaresmal.

 

Vaticano, 5 de febrero de 2026, memoria de santa Águeda, virgen y mártir.

 

LEÓN XIV PP.


Puerto Real honró a la Virgen de Lourdes en una multitudinaria función religiosa presidida por Mons. Valdivia

 


Puerto Real conmemoró el pasado miércoles, 11 de febrero, la festividad de su Patrona, Nuestra Señora de Lourdes, en una jornada marcada por la devoción y la amplia participación de fieles, aunque condicionada por la lluvia, que obligó a suspender la procesión prevista por las calles de la localidad.

La Iglesia Prioral de San Sebastián acogió la Solemne Función en honor a la Virgen, presidida por el Administrador Apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Ramón Valdivia. El templo se llenó por completo con la presencia de representantes de la sociedad eclesiástica, civil y política del municipio, así como de numerosos fieles y devotos que no quisieron faltar a la cita con su Patrona.

La eucaristía contó con el acompañamiento musical de la Masa Coral de Puerto Real, que contribuyó a realzar la solemnidad de la celebración litúrgica. Esta fue la primera ocasión en la que Mons. Valdivia presidía la misa en honor a la Virgen de Lourdes como máxima autoridad diocesana en funciones, un hecho que fue destacado por la comunidad parroquial. Como muestra de agradecimiento por su presencia, la Asociación de la Virgen de Lourdes le hizo entrega de una medalla de la Patrona.

Las inclemencias meteorológicas obligaron a suspender la salida procesional que debía recorrer las calles del municipio. Ante esta circunstancia, el paso de la Virgen fue situado ante el altar mayor de la Prioral para facilitar la veneración de los fieles.

Siguiendo el orden de antigüedad, las hermandades y cofradías de la Villa fueron pasando ante la imagen para rendirle homenaje. Posteriormente, los devotos pudieron acercarse de manera organizada para expresar su fe y devoción a la Patrona.

A pesar de la suspensión de la procesión, Puerto Real volvió a demostrar su arraigada devoción a Nuestra Señora de Lourdes en una jornada que, aunque pasada por agua, estuvo marcada por la participación y el fervor de sus vecinos.