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viernes, 9 de octubre de 2026

Mons. Ramón Valdivia llama en Cádiz a recuperar la esperanza y reconstruir la unidad bajo la protección de la Virgen del Rosario


El alcalde, Bruno García, renovó este miércoles el compromiso de la ciudad con su Patrona y Alcaldesa Perpetua durante una solemne ceremonia celebrada en la iglesia de Santo Domingo, presidida por primera vez por el administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Ramón Valdivia

Cádiz ha renovado este 7 de octubre su tradicional y solemne Voto a la Virgen del Rosario, Patrona y Alcaldesa Perpetua de la ciudad, en una ceremonia religiosa celebrada durante la mañana en la iglesia de Santo Domingo. El acto reunió a autoridades civiles, militares y eclesiásticas, además de numerosos fieles que acudieron a mantener viva una tradición con casi tres siglos de historia.

La ceremonia estuvo presidida por primera vez por Mons. Ramón Valdivia, administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, quien durante su homilía puso el acento en la protección, la esperanza, la unidad y la solidaridad como valores asociados a la devoción a la Virgen del Rosario.

El origen del Voto se remonta a 1730, cuando el Cabildo municipal decidió expresar su gratitud a la Virgen tras el cese de la segunda epidemia de fiebre amarilla que afectó a la ciudad. Desde entonces, el compromiso adquirido a perpetuidad se ha mantenido generación tras generación como una de las principales tradiciones religiosas y civiles de Cádiz.

El alcalde de Cádiz, Bruno García, fue el encargado de renovar oficialmente el Voto en nombre de la ciudad. En su intervención, recordó que esta celebración forma parte de la memoria colectiva de los gaditanos y defendió el valor de las tradiciones como vínculo entre el pasado, el presente y el futuro.

García destacó que la Virgen del Rosario ha acompañado durante siglos a Cádiz y a sus habitantes, convirtiéndose para muchas personas en un punto de encuentro, consuelo y esperanza. El alcalde quiso, además, trasladar al acto las principales preocupaciones que afectan actualmente a la ciudadanía.

Entre ellas situó especialmente el acceso a la vivienda, subrayando las dificultades que encuentran numerosas familias y jóvenes para desarrollar en Cádiz su proyecto de vida. El regidor reclamó una ciudad en la que sus habitantes puedan «nacer, crecer, estudiar, trabajar y formar una familia».

El alcalde también tuvo palabras para las personas más vulnerables, los enfermos, quienes viven solos, las personas desempleadas, las familias que necesitan apoyo y los jóvenes que buscan oportunidades. Asimismo, reconoció la labor de los trabajadores de los servicios públicos, los comerciantes y todas aquellas personas que, de manera muchas veces anónima, contribuyen al avance de la ciudad.

La renovación del Voto sirvió igualmente para extender la mirada más allá de Cádiz. García expresó su preocupación por las dificultades que atraviesan los habitantes de Ceuta y por las situaciones que afectan a quienes viven a ambos lados del Estrecho, y defendió la necesidad de diálogo, cooperación y solidaridad para garantizar la dignidad de las personas y la convivencia.

En este sentido, vinculó el significado de la Virgen del Rosario con la concordia y el compromiso de construir una ciudad «más solidaria y con más oportunidades», que cuide de quienes más lo necesitan y no deje a nadie atrás.

Durante su homilía, Mons. Ramón Valdivia realizó un recorrido por la historia de la protección atribuida a la Virgen del Rosario y su relación con la ciudad de Cádiz.

El administrador apostólico señaló que la celebración debe servir para recuperar la esperanza ante las dificultades actuales y llamó a reconstruir la unidad y favorecer una mirada común. En su intervención, insistió en la necesidad de superar las rivalidades y de aprender a reconocer el valor de los demás, incluso de quienes puedan ser considerados adversarios.

Valdivia defendió la confianza como un elemento fundamental para la convivencia y reclamó una sociedad capaz de reconocer el valor intrínseco de toda vida humana y de prestar una atención especial a las personas más vulnerables.

El prelado relacionó también esta protección con la experiencia histórica de Cádiz, una ciudad que, según señaló, cuenta con una larga trayectoria y una «sabiduría aquilatada» que puede convertirse en un foco de esperanza para otros. «Cádiz de nuevo se pone delante de su patrona para recuperar una esperanza, que procede del cielo para que arranque de nosotros la rivalidades y nos enseñe a buscar siempre el bien común ayudándonos y a tener la capacidad de reconocer incluso en el adversario el punto bueno que nos puede construir y hacer mejores».

En otro momento de su intervención, reclamó que Cádiz sea verdaderamente una «casa de todos» y pidió que la tradición religiosa contribuya a generar perdón, paz y misericordia. También hizo referencia a Ceuta y a las personas que viven al otro lado del Estrecho, extendiendo su llamamiento a la solidaridad más allá de las fronteras. «Le pedimos hoy a la Virgen del Rosario que en esas cuentas en las que ella va desgranando todo el misterio de la vida de Cristo, esa sangre que ha derramado su hijo y que es el vino bueno pueda alcanzar también nuestro perdón, pueda alcanzar nuestra historia para que nos miremos los unos a los otros con amor, con un amor más grande, incluso que el de a nosotros mismos, amar a Dios y al prójimo».

Tras la celebración de la misa tuvo lugar la tradicional ofrenda de nardos de la ciudad a la Virgen del Rosario, uno de los momentos destacados de esta jornada dedicada a la Patrona de Cádiz.

La programación culminará esta tarde con la solemne procesión de alabanza, prevista a partir de las 18:30 horas, que recorrerá distintas calles del centro de la capital gaditana antes de regresar al convento dominico.

El cortejo seguirá el siguiente itinerario: Compás de Santo Domingo, Plocia, San Juan de Dios, Avenida Cuatro de Diciembre de 1977, Sánchez Barcáiztegui, Manzanares, Cobos, Catedral, Pelota, San Juan de Dios, Sopranis y regreso al convento de Santo Domingo.

Con esta jornada, Cádiz vuelve a cumplir un compromiso adquirido hace casi tres siglos y mantiene viva una tradición que, más allá de su dimensión religiosa, forma parte de la memoria histórica y cultural de la ciudad.

jueves, 8 de octubre de 2026

El Secretariado Diocesano de Personas Mayores reivindica una sociedad que acoja la fragilidad y no olvide a sus mayores


Desde la Pastoral del Adulto Mayor queremos dirigir nuestra reflexión hacia el mayor desafío: los valores y la arquitectura mental, ética y espiritual de las sociedades que estamos construyendo, el horizonte hacia el que nos encaminamos.

En este día, invitamos a ser conscientes del vuelco dado en la percepción y vivencia de la vejez,  del rechazo e incluso el terror que existe hoy a envejecer. Es peligrosa la negación de la fragilidad y triste la manera en que se olvida al anciano. Esto es lo nuclear a repensar: la deshumanización galopante de la vejez, el empobrecimiento de las relaciones, el hambre y la sed de encuentro.

En este terreno hay un vacío clamoroso y una responsabilidad pendiente. Necesitamos una visión unitaria de la persona y de todas las edades de la vida, un cambio profundo en las relaciones y atender la dimensión espiritual y religiosa, clave de bóveda para todos, tanto para los que han construido su vida sobre ella, como para los que, entre la opción de la desesperación y la esperanza en Dios, quizás finalmente eligen esta última.

La longevidad no es mera acumulación de años y necesidades materiales, es una nueva conversación del alma. Afrontar la mayor esperanza de vida de nuestras sociedades requiere Esperanza. El Papa León en su visita a Francia ha advertido el peligro de su ausencia y la sequedad espiritual en la que muchos viven hoy. Todo está relacionado.

Queridos hermanos ancianos, hermanas ancianas, desde el Secretariado Diocesano de Personas Mayores, en este día en que la Iglesia celebra la santidad de Teresa de Lisieux, Doctora de la Iglesia, os animamos a perseverar en el caminito de la confianza en Dios, al alcance de todos y donde todo se recibe como gracia suya. Perseverar o descubrirlo.

Os trasladamos toda la gratitud, el reconocimiento y el cariño que merecéis. Como nos recuerda el Papa León XIV, Dios no se olvida nunca de ninguno. ¡Feliz día!

miércoles, 7 de octubre de 2026

Constituida la Comisión Diocesana de Arte Sacro


La Diócesis de Cádiz y Ceuta ha constituido este miércoles, 30 de septiembre, su Comisión Diocesana de Arte Sacro, tras la reunión mantenida por sus miembros y el acto de toma de posesión de los últimos nombramientos realizados por el Administrador Apostólico de la diócesis, Mons. Ramón Valdivia.

Durante el acto, Juan Alonso de la Sierra Fernández, Lorenzo Alonso de la Sierra Fernández y Carlos Maura Alarcón han tomado posesión como nuevos miembros de la comisión. En presencia de Mons. Ramón Valdivia y del delegado ad omnia, el padre Cristóbal Flor, los tres han realizado el juramento de fidelidad y la profesión de fe, conforme al procedimiento establecido para el desempeño de sus responsabilidades.

El Administrador Apostólico ha agradecido a los nuevos miembros su disponibilidad para asumir estos cargos, así como su compromiso y trabajo al servicio de la Diócesis de Cádiz y Ceuta. Mons. Valdivia ha destacado asimismo la importancia de la Comisión de Arte Sacro para la Iglesia diocesana.

Con estas incorporaciones, la comisión queda integrada por sus nuevos miembros junto al equipo que ya venía desarrollando esta labor. La encabeza el delegado episcopal de Patrimonio Cultural y Arte Sacro, el padre David Gutiérrez Domínguez, y forman también parte de ella el padre Luis Palomino Millán, Antonio Sánchez Casas y María José Coto Granado.

La Comisión Diocesana de Arte Sacro desarrolla así su labor en el ámbito del patrimonio artístico y cultural de la diócesis, dentro de las responsabilidades de la Iglesia de Cádiz y Ceuta en materia de conservación, protección y puesta en valor de sus bienes de carácter religioso.

lunes, 5 de octubre de 2026

«El arte de la oración», eje del XXXIV Encuentro Diocesano de Oración


La Parroquia de Santa Margarita y la Santísima Trinidad, en La Línea de la Concepción, acogerá el próximo 10 de octubre del XXXIV Encuentro Diocesano de Oración, una cita anual que reunirá a fieles de la diócesis en torno a la reflexión y la experiencia de la oración compartida.

El encuentro dará comienzo a las 10.30 horas y está organizado por el Secretariado Diocesano de Espiritualidad y Oración. Para esta trigésimo cuarta edición se ha elegido como eje temático «El arte de la oración», una propuesta orientada a profundizar en la dimensión espiritual de la oración y en su vivencia tanto personal como comunitaria.

La jornada se plantea como un espacio de comunión, recogimiento y encuentro, abierto a todos los fieles de la diócesis que deseen dedicar un tiempo a la oración y profundizar en esta experiencia desde una perspectiva compartida.

Con esta convocatoria, el Secretariado Diocesano de Espiritualidad y Oración mantiene una iniciativa que cada año busca favorecer la participación de la comunidad diocesana y ofrecer un espacio específico para el crecimiento espiritual y la vivencia de la fe.

Mons. Ramón Valdivia llama a vivir el nuevo curso en la Curia desde la comunión y el servicio


La Diócesis de Cádiz y Ceuta ha celebrado este 2 de octubre, memoria litúrgica de los Santos Ángeles Custodios, la apertura oficial del nuevo curso en la Curia diocesana. El acto ha reunido a miembros de la Curia, delegados, representantes de movimientos y asociaciones y trabajadores del Obispado, en una jornada marcada por la celebración de la Eucaristía, la incorporación de nuevos responsables a distintas áreas pastorales y las palabras de agradecimiento y envío de Mons. Ramón Valdivia.

La jornada comenzó con la celebración de la Eucaristía en la Capilla de Nuestra Señora del Carmen del Hospital de Mujeres. Posteriormente, los participantes se trasladaron al salón de actos, donde tuvo lugar la toma de posesión de los nuevos delegados episcopales, recientemente nombrados por Mons. Ramón Valdivia.

En el transcurso del acto, realizaron la profesión de fe y el juramento de sus respectivos cargos, conforme a lo establecido para el desempeño de sus nuevas responsabilidades al servicio de la diócesis, el padre Guillermo Domínguez Leonsegui, como Delegado Episcopal de Asuntos Jurídicos para las Hermandades y Cofradías; el padre Antonio Jesús López García-Mohedano, como Delegado Episcopal de Familia y Defensa de la Vida; el padre David Gutiérrez Domínguez, como Delegado Episcopal de Patrimonio Cultural y Arte Sacro; y el padre Juan José Galvín Gil, como Delegado Episcopal de Pastoral Juvenil.

Tras la toma de posesión, el administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Ramón Valdivia, dirigió unas palabras a los presentes. En su intervención, agradeció el trabajo desarrollado hasta ahora por quienes forman parte de la Curia y animó a afrontar el nuevo curso desde la comunión, el servicio y la disponibilidad.

Mons. Valdivia subrayó la importancia de la manera en que la Iglesia se presenta ante los demás y de la necesidad de vivir el servicio diocesano desde la comunión: «En nuestro trabajo es muy importante cómo nos presentamos nosotros a los demás. Mostrar al mundo una forma de vivir en comunión y que nos necesitamos los unos a los otros. Esa es la forma en la que nos tenemos que mostrar a los demás».

En el contexto de la memoria de los Santos Ángeles Custodios, el administrador apostólico invitó también a comenzar el curso con el deseo de «vivir como ángeles, de una forma discreta, con la serenidad de saber que nos pertenecemos», expresando el deseo de «abrir un cielo en medio de nuestro mundo para ver la luz de Dios».

Durante su intervención, Mons. Valdivia incidió especialmente en la dimensión de servicio que debe caracterizar la misión de quienes trabajan en la Curia. «El desarrollar este servicio lleva implícito una llamada del Señor, que nos está invitando a entregarnos», afirmó, antes de recordar que «lo que significa una Curia es estar al servicio del Santo pueblo de Dios».

En este sentido, explicó que esa vocación de servicio alcanza a todas las personas que desempeñan su labor en el Obispado, con independencia de la responsabilidad concreta que tengan. «Desde que uno entra por la puerta de Hospital de Mujeres y lo reciben las personas que están en la puerta y también en los despachos iniciales hasta el despacho del obispo, nuestra misión es ser servidores», señaló.

Mons. Valdivia vinculó esta misión con las palabras de Cristo: «Yo no he venido para ser servido, sino para servir», y presentó la toma de posesión de los nuevos delegados como una expresión del envío pastoral a la misión. «Lo que hoy hemos hecho de alguna manera es una repetición de ese envío pastoral que hace el Señor a sus discípulos. Id y anunciar, id y servir», afirmó.

El administrador apostólico invitó asimismo a quienes desempeñan algún servicio en la diócesis a vivir sus responsabilidades desde la entrega y evitando cualquier forma de protagonismo. «El que está desarrollando este servicio lleva implícita una llamada del Señor, ya sea para los asuntos más mundanos o los asuntos más importantes, más cruciales», manifestó, insistiendo en la necesidad de «despojarnos de toda posible pompa que nosotros podamos manifestar con nuestros actos o con nuestras palabras».

Finalmente, Mons. Valdivia agradeció a los miembros de la Curia y a los trabajadores del Obispado su implicación, servicio, competencia y disponibilidad ante las tareas que se presentan en el nuevo curso: «Gracias personalmente por vuestra implicación, por vuestro servicio, por vuestra competencia y por la disponibilidad a todo lo que el Señor vaya haciendo en nuestra vida».

Antes de concluir, el administrador apostólico quiso reconocer igualmente el trabajo realizado por los anteriores delegados que han dejado sus respectivas responsabilidades.

La jornada de apertura oficial del curso en la Curia diocesana concluyó con un desayuno compartido en el patio de la sede episcopal, como espacio de encuentro y convivencia entre los distintos miembros que desarrollan su servicio en la Diócesis de Cádiz y Ceuta.

sábado, 3 de octubre de 2026

“Por la pastoral de la salud mental”.


El 1 de octubre, se publicó el Video del Papa con la intención de oración del Santo Padre para el mes de octubre, en el cual invita a rezar “Por la pastoral de la salud mental”. Además, invita a la Iglesia a acompañar, sin estigmas, a quienes sufren enfermedades mentales. Una de cada siete personas en el mundo vive hoy con un trastorno mental, muchas veces en silencio y marcadas por el estigma y la soledad. Por ello, el Papa León XIV dedica su intención de oración del mes de octubre a la pastoral de la salud mental, invitando a los fieles y a las personas de buena voluntad a rezar para que la Iglesia se convierta en una casa abierta, capaz de acompañar sin juzgar y sin descartar a quienes enfrentan dificultades en su salud mental.

Una oración por nuestros hermanos que sufren en soledad

En la oración que acompaña la intención mensual, se ve al Papa León XIV con una estampa de santa Dimpna —patrona de las personas que sufren trastornos mentales, ansiedad y depresión, y también de los profesionales de la salud mental— en la mano, y comienza dirigiéndose al “Dios de la vida", que conoce lo más íntimo del corazón humano y esas “heridas silenciosas" que muchas veces nadie ve. El Pontífice presenta ante Dios a los hermanos y hermanas que sufren en soledad ansiedad, depresión u otras enfermedades mentales, recordando que Dios los llama por su nombre “con ternura”.

Después, el Pontífice pide perdón por las veces en que la comunidad “ha mirado hacia otro lado”, alimentando el estigma y la discriminación, y ruega que la Iglesia sea una “casa abierta”, un espacio seguro que escucha sin juzgar y se acerca sin miedo.

La plegaria se extiende también a quienes cuidan —profesionales, familiares y voluntarios—, pidiendo para ellos fortaleza y compasión, y concluye invocando al Espíritu Santo para que la comunidad cristiana aprenda a integrar el cuidado de la salud mental en la vida y la misión de la Iglesia, convirtiéndose así en un “signo vivo” de la misericordia de Dios.

Una realidad que afecta a más de mil millones de personas

La intención del Papa responde a una realidad que confirman los datos internacionales. Según el Atlas de Salud Mental 2024 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), presentado en septiembre de 2025, más de mil millones de personas en el mundo viven con un trastorno mental. A pesar de ello, el gasto público mundial en salud mental sigue representando apenas el 2 % del presupuesto sanitario, una cifra que no ha variado desde 2017. El promedio mundial de profesionales de salud mental es de solo 13 por cada 100.000 habitantes, con enormes desigualdades entre países: los de ingresos altos destinan 65 dólares por persona a este ámbito, frente a apenas unos centavos en los de ingresos bajos.

El Ministerio de la Salud Mental en las diócesis

El director internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, el padre Cristóbal Fones, SJ, reflexiona sobre el sentido de esta intención: “Tantas personas a nuestro alrededor han padecido o padecen una enfermedad mental: personas que en más de una ocasión no han podido expresarlo, que se han sentido juzgadas, incomprendidas y sin esperanza. Por eso, como Iglesia, nos unimos para abrir nuestro corazón a esta realidad y para rezar juntos, durante todo este mes, por todas ellas y también por quienes las acompañan”.

Desde la Red Mundial de Oración del Papa se recuerda que numerosas instituciones eclesiales acompañan ya esta realidad: ministerios de salud mental -como la Asociación Internacional de Ministros Católicos de Salud Mental-, universidades católicas, grupos de apoyo y recuperación, parroquias y comunidades de acogida. “En un mundo donde las personas pueden sentirse fácilmente olvidadas y pasadas por alto, tenemos un Dios que verdaderamente nos ve y nos conoce", dijo el obispo John Dolan de la Diócesis de Phoenix, en Arizona (Estados Unidos). En diciembre de 2022 fundó la pionera Oficina Diocesana de Ministerio de Salud Mental, una de las primeras de su tipo en el país, que ha atraído la atención internacional, incluida la del Vaticano. “El ministerio católico de salud mental no consiste en diagnosticar, prescribir o tratar. Acompañamos a quienes recorren un camino difícil y les ayudamos a descubrir la dignidad que Dios les ha dado", continuó. “Este ministerio consiste en amar y acompañar".

“No podemos hacerlo solos”

El Papa León XIV se ha referido directamente a este tema recientemente. Durante la Vigilia de oración con jóvenes en Barcelona, el 9 de junio de 2026, al responder a una joven que había compartido su experiencia con la depresión, el Pontífice señaló que es importante tomar conciencia de cómo la salud mental se ve cada vez más amenazada en el contexto de sociedades que se consideran avanzadas, y advirtió que esto es una señal de que hay algo profundamente erróneo en una cierta idea de crecimiento que somete a las personas a presiones, expectativas y tensiones que comprometen “equilibrios fundamentales”. Más adelante, reflexionando sobre el dolor y la soledad extrema, el Papa afirmó: “no podemos hacerlo solos".

Por otra parte, el Papa Franciso también invitó, con el Video del Papa de noviembre de 2021, a rezar por las personas que sufren depresión, expresando: “Procuremos estar cerca de los que están agotados, de los que están desesperados, sin esperanza, muchas veces escuchando simplemente en silencio porque no podemos ir a decirle a una persona: ‘No, la vida no es así. Escúchame, yo te doy la receta’. No hay receta”.