La ciudad de Cádiz despidió este fin de semana a la comunidad de Carmelitas Descalzas del Monasterio del Corpus Christi con una solemne Eucaristía de acción de gracias, poniendo fin a 120 años de presencia ininterrumpida del Carmelo Teresiano en la capital gaditana.
La celebración, en la iglesia del monasterio, estuvo presidida por el administrador apostólico de la diócesis, Mons. Ramón Valdivia, quien quiso acompañar a la comunidad en este momento histórico para agradecer a Dios más de un siglo de vida contemplativa, oración y entrega silenciosa al servicio de la Iglesia.
La Eucaristía fue concelebrada por el padre Francisco Sánchez Oreja, OCD, provincial de la Provincia Ibérica de los Carmelitas Descalzos; los frailes de la comunidad de San Fernando; religiosos de otras comunidades de la Orden; y una veintena de sacerdotes de la diócesis.
El templo registró un lleno absoluto, reflejo del profundo vínculo que la comunidad ha mantenido con la ciudad durante más de un siglo. A la celebración asistieron también la presidenta de la Federación de Andalucía de Carmelitas Descalzas, miembros de la Orden Seglar del Carmelo Descalzo, representantes de numerosas cofradías gaditanas y un gran número de fieles. La elevada asistencia hizo que muchas personas siguieran la ceremonia desde el exterior de la iglesia.
Durante su homilía, Mons. Valdivia trasladó el agradecimiento de toda la diócesis por la huella espiritual que las Carmelitas Descalzas dejan en Cádiz. El administrador apostólico destacó que, aunque la comunidad inicia ahora una nueva etapa fuera de la ciudad, el legado de oración, fidelidad y entrega que ha caracterizado su presencia durante estos 120 años permanecerá vivo en la memoria de la Iglesia gaditana.
Con esta celebración concluye una etapa de especial relevancia para la vida espiritual de Cádiz. Durante más de un siglo, las religiosas han desarrollado su misión desde la clausura, sosteniendo con su oración la vida de la diócesis y acompañando, de manera silenciosa y constante, a generaciones de fieles que encontraron en el monasterio un referente de espiritualidad y contemplación.






