Translate

lunes, 24 de agosto de 2026

El presidente de Cáritas Española visita Ceuta para conocer de primera mano la situación migratoria

 


El presidente de Cáritas Española, Manuel Bretón, ha visitado la ciudad de Ceuta para conocer de primera mano la situación que está viviendo la ciudad.
Durante su estancia estuvo acompañado por el vicario de Ceuta, el p. Francisco Fernández Alcedo, y por el director de Cáritas Diocesana de Ceuta, Fernando A. Sotomayor, quienes le trasladaron directamente la realidad que está viviendo la ciudad y las necesidades existentes ante el incremento de llegadas.
La visita comenzó en el Centro San Antonio, dependiente del Secretariado Diocesano de Migraciones, con el que Cáritas Ceuta viene colaborando en la atención y acompañamiento de personas migrantes y en situación de vulnerabilidad. Manuel Bretón pudo conocer de primera mano las instalaciones, el trabajo que se desarrolla en el centro y las necesidades que se están planteando ante el incremento de migrantes.
Posteriormente, Manuel Bretón mantuvo una reunión con la consejera de Bienestar Social de la Ciudad Autónoma de Ceuta, Nabila Benzina, con quien abordó la situación social y migratoria que atraviesa la ciudad, así como las necesidades de atención y respuesta a las personas más vulnerables.
Asimismo, coincidió con el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, quien se encontraba de visita en Ceuta. Ambos tuvieron ocasión de saludarse y mantener un breve encuentro.


La visita tuvo también un marcado carácter religioso, Manuel Bretón visitó el camarín de Nuestra Señora de África, patrona de Ceuta, donde, acompañado por el vicario y el director de Cáritas Ceuta, se rezó una Salve ante la imagen de la Virgen, poniendo bajo su protección a la ciudad, a las personas más vulnerables y a todos aquellos que trabajan en su atención y acompañamiento.
Durante la jornada se analizaron las principales dificultades derivadas de la situación migratoria y las necesidades de Cáritas, planteándose posibles vías de colaboración y apoyo por parte de Cáritas Española.
 Fernando A. Sotomayor, quiso expresar personalmente su agradecimiento al presidente de Cáritas España Manuel Bretón, por la ayuda y el apoyo que está prestando a Cáritas Diocesana de Ceuta en estos momentos de especial dificultad.
La visita permitió poner en valor el trabajo coordinado entre Cáritas Diocesana de Ceuta, Cáritas Española, el Secretariado Diocesano de Migraciones y la Iglesia local, especialmente en estos momentos tan complicados.
Cáritas Diocesana de Ceuta reafirma su compromiso de continuar trabajando por la dignidad de todas las personas, ofreciendo una respuesta social y humanitaria ante las situaciones de vulnerabilidad.

domingo, 23 de agosto de 2026

Granada acogerá la IV Copa Nacional de Seminarios del 31 de agosto al 4 de septiembre

 


  • Cerca de un centenar de seminaristas de toda España se reunirán en un encuentro que aúna deporte, convivencia, oración y cultura previo al inicio del curso académico.

La ciudad de Granada será la sede, del 31 de agosto al 4 de septiembre, de la IV Copa Nacional de Seminarios, una iniciativa respaldada por la Subcomisión Episcopal para los Seminarios de la Conferencia Episcopal Española y organizada en esta edición por el Seminario Mayor San Cecilio de Granada.

El encuentro, que celebra su cuarta edición tras consolidarse como un espacio de comunión entre los Seminarios Mayores del país, combinará la práctica deportiva con la oración compartida, la formación y el intercambio cultural entre los futuros sacerdotes.

Consolidación y participación interdiocesana

A falta de varias semanas para el cierre del plazo de inscripción, han confirmado su asistencia las delegaciones de Granada, Guadix, Burgos, Zaragoza, Ciudad Real, Osma-Soria y Vitoria. La organización prevé reunir a cerca de un centenar de participantes procedentes de diversas diócesis españolas.

Para facilitar la integración y asegurar que ningún seminarista quede excluido por el número de representantes de su centro, la organización articulará la creación de equipos interdiocesanos, promoviendo así la convivencia fraterna entre las distintas comunidades formativas.

Dimensión formativa y programa de actividades

Durante los cinco días de duración del evento, el programa articulará la celebración diaria de la liturgia y momentos de oración con visitas culturales por Granada y la disputa de un torneo de fútbol sala. Los organizadores subrayan que el deporte constituye únicamente una parte de la
experiencia, concebida como una ocasión para crecer en la amistad, la comunión y la
alegría de la vocación sacerdotal.

En la carta de convocatoria enviada a los seminarios, el rector del Seminario Mayor San Cecilio, Moisés Fernández Martín, ha subrayado la dimensión pedagógica del deporte en el itinerario vocacional, ya que «el deporte posee un profundo valor educativo y cristiano, al favorecer virtudes como la disciplina, el trabajo en equipo, la humildad, el respeto y el espíritu de superación».

En esta misma línea, el rector ha evocado las palabras del papa León XIV, recordando que la verdadera victoria no estriba en imponerse al adversario, sino en «reconocer el valor del camino recorrido, del esfuerzo compartido y de la capacidad para vivir tanto la victoria como la derrota con madurez y humildad».

Sobre la Copa Nacional de Seminarios

Nacida hace cuatro años por iniciativa de los propios seminaristas, la Copa Nacional de Seminarios es una propuesta respaldada por la Subcomisión Episcopal para los Seminarios de la Conferencia Episcopal Española. Su objetivo es visibilizar la unidad vocacional, fortalecer los vínculos fraternos entre los futuros sacerdotes y ofrecer un marco de convivencia previo al comienzo del curso formativo.

jueves, 20 de agosto de 2026

Leer con fe en agosto. Cómo dejar que los libros acerquen a Cristo

En pleno mes de agosto, cuando las maletas se llenan de toallas y agendas más ligeras, el evangelio nos recuerda que entrar en el Reino no es fácil para quien vive aferrado a sus riquezas (cf. Mt 19,23‑30). Jesús habla del camello y del ojo de la aguja para expresar hasta qué punto ciertos apegos cierran la puerta a la vida verdadera. Entre esas “riquezas” pueden estar no sólo el dinero, sino también las ideas, las imágenes y las lecturas que vamos dejando entrar sin filtro en nuestra mente. El verano, con su tiempo extra para leer, puede ser ocasión para que un libro ensanche el corazón… o para que lo estreche.

Lo que un libro hace en el alma

Leer no es sólo pasar páginas: es dejar que una voz habite durante horas nuestra interioridad. Un buen libro puede despertar preguntas, consolar heridas, iluminar decisiones, fortalecer la esperanza. Una novela mal elegida, en cambio, puede ir erosionando poco a poco la mirada cristiana: trivializar el pecado, ridiculizar la fidelidad, presentar el mal como juego, deformar la imagen de Dios y del ser humano.

Por eso importa tanto qué llevamos en la mochila de lecturas de agosto. Igual que cuidamos qué comemos o qué vemos, también conviene cuidar qué dejamos que se convierta en “película interior” durante diez días de vacaciones. A veces, sin darnos cuenta, llenamos el verano de historias que nos dejan más cínicos, más fríos, más confundidos. En cambio, otros libros nos devuelven el deseo de santidad, de entrega, de belleza limpia. El criterio profundo es sencillo: ¿qué queda en mí cuando cierro el libro?

Ignacio de Loyola: una conversión por lecturas

La experiencia de san Ignacio de Loyola lo muestra con fuerza. Herido en Pamplona, pasó meses de convalecencia con mucho tiempo disponible. Quiso leer sus novelas de caballería, pero no las encontró y terminó en manos de vidas de santos y libros espirituales. Al principio los leía casi por aburrimiento; poco a poco descubrió que esas lecturas despertaban en él una alegría distinta, más honda que la de las fantasías de aventuras.

Ignacio empezó a notar que cierto tipo de libros le dejaba vacío y otro tipo le dejaba en paz, con deseos de amar a Dios y servir a los demás. Esa comparación interior fue decisiva: entendió que había una diferencia entre consolaciones verdaderas y falsas, y que Dios estaba entrando en su corazón precisamente a través de las páginas que tenía entre manos. Su “verano forzado” se convirtió en lugar de llamada porque se dejó acompañar por libros que hablaban de Cristo y de quienes le habían seguido de verdad.

Leer cristianamente: criterios sencillos

Hablar de “leer cristianamente” no significa encerrarse sólo en libros religiosos. Significa dejar que la luz del Evangelio entre también en la forma de elegir y de leer cualquier obra. Algunas pistas pueden ayudar para este agosto:

  • Alternar lecturas. Una buena novela, sí, pero intercalada con un libro que ayude a rezar, una vida de santo, un ensayo que abra preguntas de fe. Se trata de que en el verano haya también alimento espiritual, no sólo evasión.
  • Preguntarse qué imagen transmite. Antes de comprar o seguir un libro, preguntarse: ¿qué idea del amor, de la verdad, de la libertad, del sufrimiento y de Dios me deja? ¿Me ayuda a mirar el mundo con más misericordia y más lucidez, o me vuelve más duro y frívolo?
  • Leer vidas de santos como compañía. Acercarse a biografías que muestren personas reales, con miedos y decisiones, y leerlas no como museo piadoso, sino como presencia amiga que acompaña nuestros días de agosto y nos plantea preguntas concretas.
  • Compartir lo leído. Contar en familia o entre amigos qué libro se está leyendo, qué frase ha tocado, qué personaje ha inquietado. Así la lectura deja de ser algo aislado y se convierte en conversación cristiana viva.

Estos criterios no pretenden censurar, sino ayudar a discernir. Se trata de que el ojo de la aguja se vaya ensanchando por dentro: que nuestras lecturas nos hagan más dóciles a la gracia, no más resistentes.

Un mapa de lecturas para el verano

No caminamos solos en este discernimiento. También pastores concretos ayudan a elegir libros que alimenten la fe. Este verano, el obispo de Orihuela‑Alicante, Mons. José Ignacio Munilla Aguirre, ha ofrecido un conjunto de lecturas recomendadas para que las vacaciones no se conviertan en “invierno del alma”. En su recomendación especial subraya El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos, de Fabio Rosini, como libro para una lectura compartida en ocho sesiones a lo largo del próximo curso 2026-27 (enticonfio.org).

El propio listado organizado por secciones puede servirnos de mapa:

No se trata de leerlo todo, sino de entender qué tipo de libros pueden hacer del verano un tiempo de crecimiento interior. Cada lector, según su situación, puede escoger uno o dos títulos, pero sabiendo que entra en una corriente de fe compartida.

Libros que acompañan la oración

El verano ofrece también una oportunidad preciosa para rezar de otra manera, más libre. Hay libros que son casi como una mano tendida: colecciones de meditaciones, comentarios al Evangelio, relatos de peregrinos, testimonios sencillos que ayudan a entrar en diálogo con Dios. No sustituyen la oración, la provocan. Crean un clima interior que hace más fácil ponerse ante el Señor con sinceridad.

Una propuesta concreta puede ser dedicar cada día un rato a leer algo que directamente sostenga la oración: una página de un autor espiritual, un fragmento de un diario de fe, una pequeña homilía, una reflexión sobre la vida cotidiana. No hace falta mucho: unos minutos bien leídos pueden marcar la diferencia entre un verano que pasa sin dejar huella y un verano en el que algo en nosotros se ordena y se clarifica.

“Para Dios todo es posible”

Cuando los discípulos escuchan a Jesús hablar del camello y del ojo de la aguja, se quedan desconcertados: “Entonces, ¿quién puede salvarse?”. Él responde: “Para los hombres eso es imposible; para Dios, todo es posible”. Esa frase puede ser el lema de nuestras lecturas de agosto. Tal vez sentimos que nuestra cabeza está demasiado llena de historias superficiales, de imágenes que nos han ido alejando de la mirada de Cristo. Sin embargo, Dios puede usar precisamente este verano para empezar un trabajo nuevo en nosotros a través de buenos libros.

Elegir mejor lo que leemos no es una obsesión moralista; es un acto de confianza: creemos que el Señor puede encontrarnos también en una página, en una escena, en una frase que se queda. Si dejamos que agosto sea tiempo de lectura con fe, quizá descubramos que un libro, discretamente, nos ha ayudado a dar un paso más en el seguimiento de Cristo. Y entonces la imagen del camello y el ojo de la aguja ya no será sólo advertencia, sino promesa: Dios está abriendo camino en nuestro corazón, también mientras pasamos páginas a la sombra.

miércoles, 19 de agosto de 2026

La Iglesia Diocesana, se une en oración por la paz, la justicia y el bienestar de la Ciudad de Ceuta

 


El Santuario de Santa María de África volvió a convertirse, en la víspera de la solemnidad de la Asunción de la Virgen María, en el corazón espiritual de Ceuta. En la tarde-noche del 14 de agosto, numerosos fieles se congregaron ante la Patrona de la ciudad para elevar juntos una oración por la paz, la estabilidad y la justicia, siguiendo la llamada a la oración realizada por el Papa León XIV ante las situaciones de conflicto y sufrimiento que afectan a tantos pueblos y, de manera particular, a la ciudad de Ceuta.

La jornada de oración estuvo presidida por el Administrador Apostólico de Cádiz y Ceuta, D. Ramón Valdivia, quien quiso permanecer junto al pueblo de Ceuta en una noche especialmente significativa, poniendo a los pies de Santa María de África las preocupaciones, esperanzas y sufrimientos de la ciudad.

A las ocho de la tarde, el Administrador Apostólico presidió la celebración de la Santa Misa en el Santuario. La Eucaristía constituyó el primer momento de una jornada eminentemente espiritual, en la que la Iglesia de Ceuta quiso ponerse ante Dios para pedir el don de la paz y confiar a la intercesión de la Virgen María el futuro de la ciudad.

Una hora después, comenzó la Vigilia de Oración por la paz, la estabilidad y la justicia en Ceuta. El silencio del Santuario, iluminado ante la imagen de Santa María de África, fue dando paso a la proclamación de la Palabra de Dios, a la oración de la Iglesia y a distintos momentos de meditación y súplica.

La vigilia quiso ser, ante todo, una oración confiada. Una oración nacida de la fe de un pueblo que, en momentos de incertidumbre y preocupación, vuelve su mirada hacia la Madre de Dios. Ante Santa María de África se pidió por la paz, por la convivencia, por la justicia, por la estabilidad de la ciudad y por todos aquellos que sufren las consecuencias de las situaciones de tensión y dificultad.

La respuesta del pueblo de Ceuta fue especialmente significativa. El Santuario registró una notable afluencia de fieles, con una profunda sensibilidad espiritual para acompañar a su Administrador Apostólico. Familias, jóvenes, mayores y representantes de distintos ámbitos de la sociedad ceutí quisieron participar en una celebración que tuvo un marcado carácter comunitario.

El Administrador Apostólico estuvo acompañado por el Vicario General de Ceuta y por los sacerdotes de la ciudad. La presencia del presbiterio, junto a la vida consagrada y al pueblo de Dios que camina en Ceuta, quiso expresar también la unidad de la Iglesia diocesana en torno a su pastor y, especialmente, en torno a la oración por la ciudad.

La elección de la víspera de la Asunción de la Virgen María otorgó a la celebración un significado particularmente profundo. La Iglesia contemplaba a María como mujer de fe, Madre y esperanza del pueblo cristiano, y a sus pies quiso depositar las inquietudes de una ciudad que, en momentos difíciles, encuentra en su Patrona un referente de protección y esperanza.

Santa María de África, que desde hace siglos contempla y acompaña la vida de Ceuta, volvió a recibir en esta noche las súplicas de sus hijos. Ante su imagen se hizo visible una vez más la profunda vinculación entre la ciudad y su Patrona, y cómo la fe sigue siendo para muchos ceutíes un lugar donde buscar consuelo, fortaleza y esperanza.

La vigilia concluyó dejando en el corazón de los participantes la certeza de que la oración no es una huida ante las dificultades, sino una forma de afrontarlas desde la fe y desde la confianza en Dios. La Iglesia de Ceuta quiso así cumplir su misión de acompañar a su pueblo, permanecer a su lado en los momentos de dificultad y elevar ante Dios la voz de quienes desean una ciudad en la que puedan convivir todos en paz, justicia y fraternidad.

La llamada a la oración se hizo extensiva a toda la Diócesis de Cádiz y Ceuta, donde distintas parroquias se sumaron durante la tarde y la noche del 14 de agosto a la celebración de vigilias de oración por la paz. Las comunidades parroquiales se unieron así, desde sus propios templos, a la oración que tenía lugar en el Santuario de Santa María de África, poniendo ante el Señor las necesidades de Ceuta y de todos los pueblos que sufren situaciones de conflicto, violencia e incertidumbre. De este modo, la Iglesia diocesana quiso expresar, desde distintos lugares, una misma comunión en la oración y un mismo deseo de paz, justicia, esperanza y fraternidad.

martes, 18 de agosto de 2026

Selecciones de agosto, para leer y conversar en el mes de vacaciones

 


La Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales (CECS) hace público el número de julio de la revista digital Selecciones. En esta publicación, que se puede leer en versión.pdf  o descargar en formato epub, la CECS recopila algunos artículos de interés publicados en medios de comunicación especializados sobre temas de actualidad.

La belleza, la mirada

El arte sacro no puede transformarse en museo ni en decoración piadosa. Debe volver a ser un espacio de revelación simbólica. Es la propuesta que se lee en La belleza como gramática del misterio, que figura en el índice de Selecciones. La luz, el silencio, la proporción, la materia, el vacío, la música, el espacio litúrgico: todo ello puede convertirse nuevamente en lenguaje espiritual.

Otro de los títulos seleccionados en la revista mensual de la CECS es La mirada católica al reto de la inmigración. Donde se señala como las islas han marcado el comienzo de los dos últimos pontificados: la isla italiana de Lampedusa en la primera visita del Papa Francisco en su pontificado y las islas de Gran Canaria y Tenerife en el viaje del Papa León XIV a España. Y ambos lugares son principales destinos de llegada de las embarcaciones que parten de África con el sueño de llegar a Europa.

Ensayos, novelas, libros que acumular

Más de cuarenta propuestas de lectura para este tiempo de ocio y enriquecimiento personal se recogen en 10 ensayos y 30 novelas para leer en verano. También se invita a ojear el texto En defensa de acumular libros no leídos. El artículo apunta como el mercado del libro se ha vuelto acelerado y efímero. Y es que la cantidad de libros que se publican cada día en España es tan elevado que las ventanas de comercialización de los libros se están volviendo cada vez más cortas.

Las preguntas que llegan con la vejez de nuestros padresYa no hay vagos o Cómo equilibrar prosperidad y justicia social son otros titulares sobre los que departir en este tiempo estival. Por último recordar que la revista digital Selecciones de la Comisión episcopal para las Comunicaciones sociales, en formato epub para su lectura en tablets, móviles y libros electrónicos, y en edición pdf, recoge en este nuevo número asuntos todos de la actualidad que previamente se han publicado en otros medios de comunicación especializados y de prestigio.


domingo, 16 de agosto de 2026

León XIV ensalza la Asunción frente a los cánones «hedonistas y consumistas» impuestos por el mundo

 


Este 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de la Virgen María, el Papa León XIV ha presidido la santa misa celebrada en la parroquia pontificia de Santo Tomás de Villanueva, en Castel Gandolfo.

Ante cientos de peregrinos y fieles, el pontífice comenzó su homilía recordando el magisterio de la Iglesia recogido en la Constitución apostólica Munificentissimus Deus, en la que Pío XII declaró como dogma que María, “cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste”, indicando asimismo “el cumplimiento de la plenitud de gracia que Dios le ha dado en su Concepción Inmaculada”.

A partir de este punto, el pontífice buscó vertebrar su homilía en torno a la belleza y la contraposición de los cánones estéticos, contemporáneos, explicando así por qué multitud de obras de arte representan a María, incluso al final de su vida, “como una joven hermosa que se eleva físicamente desde la tierra hacia el cielo”.

Unas obras inspiradas en el Apocalipsis -Una Mujer vestida del sol, y la luna bajo sus pies» (Ap 12,1)- que, según León, reflejan como “en el corazón de María se encuentran el cielo y la tierra, el tiempo y la eternidad”, lo que aparentemente contrasta con la experiencia que produce en los hombres el paso del tiempo.

Con la edad, “nuestro cuerpo no se hace más ágil, sino más pesado; la piel no se vuelve más fresca, sino que muestra los signos de la vejez; el cabello no toma color ni brillo, sino que se vuelve gris y luego blanco. Entonces, ¿qué tenemos en común con la joven maravillosa que encontramos pintada en nuestros retablos?”, planteó.

La belleza no consiste en ocultar el paso del tiempo

Para comprenderlo, invitó a integrar los dos signos mencionados, el cuerpo incorrupto de la Madre de Dios y su corazón inmaculado. Solo así se comprende “la pureza del alma que en María ―como en nosotros― por gracia de Dios ilumina y transfigura a toda la persona, llevándola a la gloria del Cielo”. Una glorificación de María en cuerpo y alma que además esconde una enseñanza especialmente reveladora para el tiempo presente: “Nuestra verdadera belleza no consiste en ocultar los signos del tiempo que pasa, sino en mostrar también en nuestra carne los signos del amor que no tiene fin”.

Precisamente por ello, León XIV llamó a “revisar muchos de los cánones estéticos, predominantemente de tipo hedonista y consumista, que el mundo nos impone”, alertando de que pueden llegar a “aprisionarnos en condicionamientos pesados” y hacer que se desperdicien “energías valiosas en lo que no es realmente importante ni dura para siempre”.

Frente a estos modelos, el Papa contrapuso a quienes, pese a tener “el rostro marcado por los años y los sufrimientos”, son capaces de irradiar “serenidad, benevolencia y paz”, con quienes pueden resultar exteriormente atractivos, pero permanecen “duros y fríos en su interior”. “Es fácil entender dónde está la verdadera belleza y dónde, en cambio, hay todavía necesidad de conversión, perdón y curación”, afirmó.

Del rostro del niño al anciano: dónde hallar la belleza

El pontífice invitó así a aprender a descubrir esa belleza divina en todas las etapas y circunstancias de la vida, “tanto en el rostro tierno de un niño como en las arrugas de un anciano, en la vivacidad de un joven como en la compostura de un adulto”, pero también “en los adornos de la fiesta como en la vestimenta y en las herramientas de trabajo”. Todas ellas, explicó, remiten a “historias de amor únicas” que deben ser reconocidas como “pequeños destellos en el cielo”.

De este modo, León XIV condensó buena parte de su reflexión en una afirmación con la que contrapuso definitivamente la belleza exterior a aquella que nace de la caridad: “El amor es el ornamento más hermoso del hombre”. Un amor, añadió, “que transfigura, transforma, ennoblece y lleva a lo alto”, haciendo a la persona “ligera, libre, cercana a Dios, incluso a través de los altibajos de la vida”.

Por todo ello, destacó que lo sublime del misterio de la Asunción no debe buscarse lejos, sino “allí donde hay verdadera caridad”.

Llevar el Cielo sobre la tierra

Como ejemplos, señaló a los padres que regresan cansados del trabajo pero felices de reunirse con sus hijos, y a los abuelos que, pese a las limitaciones de la edad, encuentran nuevas fuerzas para cuidar de sus nietos.

También destacó el testimonio de los jóvenes que buscan crecer “limpios y honestos”, dispuestos incluso a ir “contra la corriente” respecto a “lo que todos hacen”, así como el de tantos hombres y mujeres que, con su trabajo diario, su fe y su entrega, contribuyen a “llevar un poco de Cielo sobre la tierra y la tierra hacia el Cielo”.

“El rostro bellísimo de la Asunción es único, supera toda representación posible y, sin embargo, al mismo tiempo nos es conocido: es el de las personas que están a nuestro lado, incluso en este momento, de los hermanos y hermanas con quienes compartimos, en la fe, la ofrenda diaria de nuestra vida”, agregó el pontífice. Por ello, concluyó recordando el llamado de los hombres a “vivir su misma plenitud de vida y compartir su misma gloria”.