Translate

jueves, 20 de abril de 2023

RESUMEN DE LA FIESTA DE LA RESURRECCIÓN DEL PASADO SÁBADO


Cuatro buenas lecciones de la Fiesta de la Resurrección

Más de 60.000 personas participaron el sábado en la Fiesta de la Resurrección, el primer concierto de Pascua organizado y financiado por la Asociación Católica de Propagandistas que se celebró en la plaza de Cibeles de Madrid.


Casi tres horas de música en vivo sin incidente alguno en una tarde agradable, divertida, limpia y llena de positivismo. Cuando preguntas a aquellos que asistieron a la gran Fiesta de la Resurrección, casi todos destacan el «buen rollo» que se extendía por la plaza de Cibeles y por las calles anexas: más de 60.000 personas dispuestas a celebrar lo más importante, que la muerte no tiene la última palabra.
Después de cientos de artículos, crónicas, galerías de fotos, vídeos y posts en las redes sociales, el regusto de una de las jornadas más memorables de la capital –a la que asistieron, además de los artistas, grandes nombres del panorama madrileño, como el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, o el cardenal arzobispo, Carlos Osoro– nos ha dejado un balance en forma de claves y reflexiones. Mucho que celebrar... y ahora, mucho que aprender de lo celebrado.

Sí, católicos

Católicos en medio del mundo. En las periferias, como pide el Papa Francisco, pero también en el centro de España, en la plaza más célebre de la capital. Católicos fuera de las cuevas en las que tantas veces nos escondemos, como recordaba Alfonso Bullón de Mendoza, presidente de la ACdP y principal propulsor de la Fiesta de la Resurrección.

Las cosas bien hechas

Es importante también (lo era para los organizadores, pero también para los católicos) que las cosas «salieran bien». Que la organización fuera oportuna y eficiente. Que no hubiera problemas, ni aglomeraciones, ni problemas de sonido o de imagen, ni imprevistos de última hora. Cabe decir que la puesta en marcha de la ACdP fue excelente, y que excelentes fueron también la iluminación, el sonido (clave en un concierto), el funcionamiento de las pantallas, las acreditaciones de prensa y el control del aforo, por mucho dolor que causara tener que limitar el acceso a la plaza Cibeles.
Es común escuchar que los actos de la Iglesia provocan pereza o desidia (esto, a quien no los entiende), por eso tanto más importante era que, en esta ocasión, tratándose del primer gran acto público que una realidad eclesial lleva a cabo en las calles de la capital española después de la Jornada Mundial de la Juventud, todo saliera a la perfección, fuera fresco, divertido y emocionante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario