
La película se estrena en cines el próximo 23 de septiembre
La Delegación Diocesana de Apostolado Seglar tiene como misión específica la promoción de la formación y del compromiso transformador de la realidad de los fieles laicos, así como el fomento de la comunión entre los movimientos, comunidades y asociaciones con presencia en la Diócesis.

La película se estrena en cines el próximo 23 de septiembre
Por Marta Peñalver
Quien haya sido nombrado padrino de un niño conoce la ilusión de saber que sus padres confían en ti para acompañarlo en la fe. Pero ¿sabemos realmente a qué nos comprometemos aceptando ese papel? Y cuando somos nosotros quienes escogemos padrinos para nuestro hijo, ¿sabemos qué virtudes buscar en la persona elegida?
Cuando llega el momento de elegir padrinos para nuestro hijo, la tendencia es a elegir personas cercanas, con quienes mantenemos un vínculo familiar o social. Y aunque esto puede ser una ayuda para que la relación padrino-ahijado se mantenga en el tiempo, es fundamental que ese deseo o los compromisos familiares no eclipsen el sentido real de esta elección. Por eso, sobre este tema el magisterio de la Iglesia habla claro en el Catecismo y en el Código de Derecho Canónico.
El Catecismo dice textualmente que “para que la gracia bautismal pueda desarrollarse, es importante la ayuda de los padres. Ese es también el papel del padrino o de la madrina, que deben ser creyentes sólidos, capaces y prestos a ayudar al nuevo bautizado, niño o adulto, en su camino de la vida cristiana. Su tarea es una verdadera función eclesial”. Por tanto, quienes se comprometen en primer lugar a transmitir la fe al nuevo miembro de la Iglesia son los padres, pero el padrino es quien los acompaña y apoya en esta tarea. En el caso de que el bautizado sea adulto, será él mismo quien escoja a sus padrinos, que se comprometen igualmente a acompañarlo en la fe.
El padrino es quien acompaña a los padres a transmitir la fe al niño
Eso sí, para poder ser bautizado no es condición imprescindible tener un padrino: es, de hecho, una recomendación, pero no una obligación. El Código de Derecho Canónico señala que “en la medida de lo posible, a quien va a recibir el bautismo se le ha de dar un padrino”. Y continúa diciendo: “cuya función es asistir en su iniciación cristiana al adulto que se bautiza, y, juntamente con los padres, presentar al niño que va a recibir el bautismo y procurar que después lleve una vida cristiana congruente con el bautismo, y cumpla fielmente las obligaciones inherentes al mismo”.
Sobre el padrino de confirmación, se recomienda escoger el mismo padrino de bautismo, aunque no es obligatorio si las circunstancias lo impiden o la idoneidad de este ha cambiado.
Durante mucho tiempo se ha dicho que el padrino era nombrado por los padres como sustituto en caso de falta o fallecimiento, pero la Iglesia no dice nada a este respecto. La realidad es que el padrino debe acompañar a su ahijado desde que es nombrado, y en ningún caso su misión se reduce al supuesto de que los padres falten.
El padrino tiene la responsabilidad de rezar por su ahijado todos los días
¿Y cómo llevar a la práctica esta función? Lo primero y fundamental es rezar por el ahijado todos los días. También acompañarle especialmente en los momentos litúrgicos fuertes: Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, sobre todo mientras el ahijado es pequeño.
Además, el padrino es quien debe velar junto con los padres para que ese niño se mantenga en la Iglesia de la manera óptima que considere. Mantener una relación cercana, de confianza, y que tenga la fe como elemento diferenciador es también una buena forma de acompañar al ahijado en la fe. Así pues, la labor del padrino es clave para que el ahijado acoja el don de la fe y camine con Cristo hacia el Cielo. ¡Un compromiso con sentido de misión!
Un niño puede tener un padrino y una madrina, o un solo padrino o madrina. En cualquier caso, los padrinos deben cumplir estos cinco requisitos:
1. Ser elegido por quien va a bautizarse o por sus padres, o por quienes ocupan su lugar. Faltando estos, por el párroco o ministro.
2. Tener capacidad para esta misión y la intención de desempeñarla.
3. Haber cumplido dieciséis años.
5. Ser católico, estar confirmado y haber recibido ya el santísimo sacramento de la Eucaristía.
5. No estar afectado por una pena canónica.
Artículo publicado en la edición número 64 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.
En la mañana del 2 de septiembre, en la sede del Obispado de Cádiz y Ceuta, 4 sacerdotes han realizado el juramento y han tomado posesión como párrocos de sus nuevos destinos. Rvdo. D. Mario Luis Almario Martín, de la Parroquia del Santo Cristo (San Fernando); Rvdo. D. Arturo Pérez Salablanca, de la de Santiago Apóstol (La Línea de la Concepción); Rvdo. D. Guillermo Ibarra González, de la de Santa Teresa de Jesús (Ceuta), quien también ha recogido el nombramiento de administrador parroquial de la de San José (Ceuta); y Rvdo. D. Miguel Ángel Ventura Naranjo, de la de Santa María del Saladillo (Algeciras).
Asimismo, han estado presentes, recogiendo el nombramiento de administradores parroquiales, Rvdo. D. Antonio Pablo Jiménez Gil, de la de San Paulino (Barbate); y Rvdo. D. Óscar León Franco Avendaño, de la de San Juan de Dios (Ceuta).
El obispo diocesano, Mons. Rafael Zornoza Boy, que ha presidido la ceremonia, junto al Vicario General, P. Óscar González Esparragosa; el Vicario de Ceuta, P. Francisco Jesús Fernández Alcedo; y el canciller, P. Cristóbal Flor Domínguez, ha recordado la importancia de la orientación de la sinodalidad en las parroquias y el impulso de la pastoral de los párrocos, teniendo muy presente la vida litúrgica y sacramental, la catequesis, y la caridad.
Por otro lado, Mons. Zornoza ha avanzado un poco el planteamiento del nuevo Plan Pastoral para este curso y ha incidido en la relación fraternal entre los sacerdotes aprovechando los encuentros arciprestales y de sacerdotes, así como la asistencia a la formación permanente.
Antes del acto de juramento, la Ecónoma Diocesana, Dña. Carmen Lobato, ha ofrecido a los párrocos una serie de indicaciones referente a la administración de los templos.
En la mañana de hoy, 2 de septiembre, hemos conocido la triste noticia del fallecimiento de Alfonso Caravaca de Coca, actual director del Secretariado Diocesano de Hermandades y Cofradías, a la edad de 74 años.
Nacido en la localidad de San Fernando y licenciado en Derecho por la Universidad de Sevilla, Caravaca llevaba al frente del Secretariado de Hermandades y Cofradías desde su creación, hace más de veinte años, y fue anteriormente miembro del Consejo Diocesano en este campo.
Fue Hermano Mayor de la cofradía Padre Jesús de la Sentencia (Cádiz) y hermano de la cofradía Santísimo Cristo del Perdón (Cádiz), además de haber sido pregonero de la Semana Santa de Cádiz.
Impulsor de las normas diocesanas actualmente en vigor para las hermandades y cofradías, Alfonso Caravaca fue siempre una persona comprometida con nuestra Iglesia Diocesana y fiel a los Obispos con los que coincidió.
En cuanto a su vida profesional, era el presidente del Consejo de Administración de Transportes Comes.
Desde el Obispado de Cádiz y Ceuta trasladamos nuestro pésame a sus familiares y amigos, y rogamos una oración por su alma.
Comunicamos que la misa exequial de Alfonso Caravaca será mañana a las 13:00h. en la parroquia de Santa Cruz presidido por el señor Obispo de la diócesis.
D.E.P.
El 8 de septiembre y es un día especial en una gran cantidad de localidades. ¿Por qué es festivo en tantos municipios si se celebran festividades diferentes?
El santoral del 8 de septiembre indica que se celebra la Natividad de la Virgen María. Esta fiesta tiene una concepción popular conocida como ' las vírgenes aparecidas', asemejando el nacimiento de María al inicio de una devoción mariana. Es por ello que los pueblos que el 8 de septiembre celebran la festividad de una virgen siempre se encuentra detrás la historia de hallado la talla de forma fortuita. En unos casos obreros, en otros pastores...
Un ejemplo es la conocida Feria Grande de Iznájar, se celebra en honor a la Patrona, Ntra. Sra. de la Antigua y Piedad. La organización dispone de un completo y variado programa de ocio, cultura y festejos, contando también con Cucañas, Desfile de Gigantes y Cabezudos acompañado por la Agrupación Musical “Los Romanos de Iznájar”, atracciones de feria, y actuaciones musicales en las Casetas de Feria.
Las celebraciones comienzan el día 7 de septiembre, con el Pregón y Coronación de Reinas de las Fiestas y Damas de Honor, sin embargo, lo más destacado tiene lugar el día 8 de Septiembre desde primeras horas de la mañana, un constante peregrinar de fieles, incluso procedentes de otras localidades van llegando a Iznájar. Fieles y devotos comienzan el día de madrugada caminando y cantando por las calles del pueblo las coplas de la Aurora hasta llegar a la Ermita de la Antigua. A partir de ahí, se suceden los cultos y actos en honor a la Patrona, Diana Floreada, Ofrenda Floral, Conciertos musicales… hasta llegar a la hora de su desfile procesional por las calles de Iznájar, invadidas por un agradable olor a nardos. La Virgen de la Piedad sale de su Ermita entre un sinfín de vivas o vitores que no terminarán hasta que regrese a su templo, siendo porteada por sus costaleros que forman cadenas humanas para subir a su Madre por las empinadas cuestas de este pueblo.