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lunes, 23 de febrero de 2026

Comunicado de Cáritas Diocesana por el fallecimiento de una persona sin hogar en Cádiz

 


En lo que va de año, han fallecido cinco personas en la ciudad de Cádiz.

Cáritas Diocesana de Cádiz expresa, una vez más y con gran tristeza, su dolor ante el fallecimiento esta madrugada de una persona en situación de sin hogar en nuestra ciudad.

Con esta muerte, son ya cinco las personas sin hogar fallecidas en la calle en Cádiz en lo que llevamos de 2026, en apenas mes y medio. Esta realidad, que hiere profundamente la conciencia social, no puede seguir normalizándose como si fuera un daño colateral inevitable de nuestro tiempo.

Elevamos una oración por su descanso y expresamos nuestra cercanía a quienes compartieron con él algún tramo de vida, así como a las personas y entidades que lo acompañaron. Del mismo modo, recordamos que cada muerte en la calle es un fracaso colectivo, tal como hemos manifestado en anteriores comunicados.

No hablamos de cifras: hablamos de personas concretas, con nombre y sueños, que han muerto en soledad, sin la protección que toda persona merece. Vivir en la calle no es una elección, sino consecuencia de rupturas vitales, sociales y estructurales que exigen respuestas valientes y estables.

Esta nueva pérdida pone de manifiesto, una vez más, la insuficiencia de recursos continuados, la falta de dispositivos coordinados durante episodios de frío y la necesidad urgente de políticas de vivienda accesible y de acompañamiento sostenido. Una ciudad que aspira a la justicia social no puede permitirse que sus hijos más frágiles mueran en portales, bancos o garajes.

Por ello, apelamos con firmeza a las administraciones públicas, a las entidades sociales, a la comunidad cristiana y al conjunto de la ciudadanía a reforzar de manera estable los recursos de emergencia, garantizar dispositivos continuados y previsibles ante las inclemencias meteorológicas, promover políticas de vivienda digna de acceso real, y sostener procesos de acompañamiento integral que permitan prevenir estas situaciones y no solo reaccionar ante ellas.

Como ya hemos afirmado anteriormente, la calle jamás puede ser un lugar para vivir, y mucho menos para morir.

Nadie sin hogar.


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